¿Puede el Aprendizaje incrementar la Inteligencia?

Todos los ojos están puestos en ella.

Es su peor pesadilla, y todos la observan cuando está a punto de ser devorada por la vergüenza. Espera que nadie pueda notar sus piernas temblorosas, su cara enrojecida. Los largos momentos de silencio sólo son interrumpidos por susurros hirientes y risitas mal ocultas.

La profesora sigue esperando.

“¿Bien? ¿Sabes la respuesta?”

“No sabe” dicen los susurros. “Ella nunca sabe “. Las risitas se intensifican. Ella quiere desaparecer, incluso si eso significa caer muerta en ese instante.

Todos los ojos en ella. “¿De qué sirve? “- se cuestiona a sí misma en silencio, mientras la rabia va superando lentamente al miedo. Su maestra sabe que ella no es inteligente, nunca lo será. ¿Para qué sigue preguntándole?

La escuela y la vida no deberían ser tan difíciles para una niña de nueve años.

Brain growth

Niños brillantes y niños con dificultades. Siempre han coexistido en las escuelas alrededor del mundo. Unos acaban con rapidez con los contenidos, otros, con la paciencia del maestro. Y no hay mucho que podamos hacer al respecto, ¿cierto? Los niños inteligentes y no tan inteligentes nacen de esa manera, o eso nos han dicho. La inteligencia es un rasgo heredado. Algunos niños reciben buenos genes, otros no tienen tanta suerte. Y, por mucho que lo intentes, no puedes escapar de tu destino genético.

Bueno, piénsalo dos veces.

Muchos se han adherido a esta creencia largamente sostenida: la inteligencia está predeterminada. Si naciste brillante, te irá bien en la escuela. Cuanto mayor sea tu inteligencia, mayor será tu aprendizaje. Pero en realidad es al revés: Cuanto más aprendes, más inteligente te vuelves. El aprendizaje crea inteligencia.

Por supuesto que hay un componente genético para la inteligencia. Todos tenemos el potencial de homo sapiens sapiens, pero este es sólo el punto de partida. La medida en que podamos alcanzar nuestro mayor potencial depende de la experiencia. ¿Se puede aumentar la inteligencia? Si, Ahora creemos que sí.

Pero primero debemos estar de acuerdo en qué queremos decir con inteligencia. Esa podría ser una tarea demasiado grande para este artículo, así que simplemente tomemos la definición de Nickerson: “La capacidad de aprender, razonar bien, resolver problemas y tratar con eficacia los desafíos, a menudo impredecibles, a los que uno se enfrenta en la vida diaria” (2011, p.108)

Por lo tanto, no estamos hablando en particular sobre el aumento de los puntajes de CI (personalmente, como maestra, no podrían importarme menos) sino del incremento en la inteligencia funcional.

Durante demasiado tiempo se había aceptado que la inteligencia no era maleable. Sin embargo, las investigaciones ahora sugieren de manera abrumadora que el aprendizaje aumenta no sólo el rendimiento académico, sino también la inteligencia funcional.  Aunado a esto, se han obtenido imágenes cerebrales que muestran cambios y crecimiento constante y medible cuando se aprende algo nuevo, tanto en niños como en adultos. ¿Podría decirse que estos cambios físicos se correlacionan con un mejor desempeño? Aparentemente así es.

En un famoso estudio, investigadores pudieron encontrar cambios estructurales en el cerebro de adultos promedio que recibieron capacitación para obtener la licencia de conductor de taxi en Londres (una tarea nada fácil, considerando el trazado irregular de esta ciudad y  las más de 25,000 calles que los aspirantes deben dominar de memoria) En el grupo de quienes finalmente fueron exitosos tras el periodo de entrenamiento – que va de tres a cuatro años- y que pudieron aprobar los exámenes, se encontró un aumento de la materia gris en el hipocampo posterior. Esto no sucedió en los participantes que fracasaron, ni en los sujetos del grupo de control (Maguire y Woollett, 2011). Estudios similares han mostrado resultados que confirman cambios en el cerebro, por ejemplo, después de aprender a leer o a tocar un instrumento musical (Stewart et al, 2003).

El problema para muchos de nosotros es el obstinado argumento de que la inteligencia, o la falta de ella, es algo fijo. Según la investigadora Carol Dweck (2011), de la Universidad de Stanford, cuando sabemos que podemos llegar a ser más inteligentes si dedicamos a ello tiempo y esfuerzo, generalmente eso hacemos.

Ahora, ¿qué significa esto para aquella pequeña con dificultades, que ya se ha dado por vencida en la escuela, y que quizá se ha rendido ella misma, todo esto antes de cumplir siquiera diez años? ¿Qué significa para los maestros, que tanto se esfuerzan por alcanzar a todos sus alumnos? ¿Qué significa para los padres y, de hecho, para toda la comunidad?

Hay muchas razones para el bajo rendimiento académico. La pobreza, el estrés tóxico y un entorno poco estimulante son algunas de ellas. Las discapacidades de aprendizaje ciertamente obstaculizan el rendimiento, pero no implican falta de inteligencia o la imposibilidad de mejorar.

Muchos sistemas educativos son inadvertidamente propensos a señalar fallas y glorificar una sola “respuesta correcta”. Al hacerlo, no solo desalientan la indagación y la toma de riesgos, sino que también convencen lentamente a nuestros niños de una falacia peligrosa: que uno nace, o no, brillante, que ser inteligente es lo mismo que ser perfecto, y que los errores no son parte de un proceso de aprendizaje saludable, sino una vergonzosa confirmación de debilidad y falta de inteligencia, y que por tanto deben evitarse a toda costa.

Todos los niños tienen el derecho de conocer el verdadero alcance de su vasto potencial, y de entender que el esfuerzo continuo y paciente nunca es infructuoso. Y cada educador les debe la seguridad, la guía y la inspiración que motivará a los niños a esforzarse y crecer.

Sí, la inteligencia puede aumentarse, y la mejor manera de hacerlo es desafiarse a sí mismo en un ambiente cálido y enriquecedor, nutrido por experiencias enriquecidas y por el apoyo de padres, educadores y comunidades.

Y esa, es la deuda con nuestros hijos.

 

Por Elisa Guerra

Publicado originalmente en inglés para World Innovation Summit for Education (Cumbre Mundial de Innovación en Educación) Doha, Qatar: http://www.wise-qatar.org/can-learning-increase-intelligence

 

Referencias

  • Carr, P., & Dweck, C., (2011) Intelligence and Motivation. In Sternberg & Kaufman, (eds) The Cambridge Handbook of Intelligence.  Ney York; Cambridge University Press.
  • Nickerson, R. (2011). Developing Intelligence through Instruction. In Sternberg & Kaufman, (eds) The Cambridge Handbook of Intelligence.  Ney York; Cambridge University Press.
  • Maguire, E, & Woollett, K. (2011) Acquiring “the Knowledge” of London’s Layout Drives Structural Brain Changes. Current Biology; Volume 21, Issue 24, 20 December 2011, Pages 2109–2114.
  • Stewart, L, Henson, R, Kampe, K,  Walsh, V, Turner, R, & Frith, U. (2003) Brain changes after learning to read and play music. Neuroimage Volume 20, Issue 1, September 2003, Pages 71–83. Recovered October 28th, 2016 from http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1053811903002489

El currículo que se cambia a sí mismo

Más o menos cada diez años se publica un nuevo plan de estudios para la educación básica en mi país, México. Por lo general, el documento, cientos de páginas de largo, se anuncia con gran fanfarria.

Es difícil, si no imposible, mantenerse al día con el ritmo acelerado del mundo de hoy. Desafortunadamente, incluso antes de que se seque la tinta del más nuevo currículo, éste pudiera ya ser irrelevante, estar desactualizado, o ambos.

Si tuviera el improbable poder de crear el plan de estudios para las escuelas de educación básica, trataría de diseñar el currículo que se cambia a sí mismo.

Los currículos que he conocido están completamente secuenciados, son lineales y en su mayoría fijos. Hay muy poco espacio, si es que hay alguno, para tomar emocionantes desvíos hacia los intereses del estudiante.

Mi plan de estudios se basaría en “proyectos de pasión” dirigidos a adquirir conocimientos y habilidades, pero también a descubrir cualquier cosa que dispare el corazón de un alumno. Iluminar la mente iría de la mano con acariciar el espíritu. Cada niño o adolescente tendría la libertad y la responsabilidad de elegir su propio camino educativo. Los proyectos de pasión les darían los fundamentos, desde el lenguaje hasta las matemáticas, pasando por las artes y las ciencias, y los incitaría a venir por más. En vez de una escalera lineal, veríamos una red caprichosa con muchas líneas, diferentes para cada estudiante o, por lo menos, para cada grupo, guiados por el docente. Todo comenzaría en el centro, el núcleo de la telaraña, y avanzaría hacia fuera en muchas direcciones, incluso tomando giros y dando saltos.

El currículo sería enorme, pero sólo para acomodar la diversidad de los intereses de los estudiantes. No se esperaría, de nadie, cubrirlo todo. Uno podría fácilmente profundizar en un tema que le susurró al oído, y pasar por los que no lo hicieron de una manera más superficial.

Cuatro elementos básicos guiarían el flujo, pero no deberían confundirse con “materias”: Tecnología, Ciudadanía Global, Habilidades del Pensamiento y Lectura.

La tecnología sería la plataforma, el cohete que hace despegar al contenido. No sería el profesor ni el contenido mismo. La tecnología – incluso la gran tecnología – no reemplazará a los maestros, buenos o malos. Pero sin duda cambiará la forma en que enseñamos. La tecnología daría al currículo la habilidad de actualizarse con facilidad y transformase para cada niño. Además, pondría a disposición de maestros y alumnos el enorme acervo de recursos en el ciberespacio, orientándolos hacia el contenido pertinente y relevante de acuerdo a sus intereses. El currículo también daría la pauta para que los mismos estudiantes y maestros desarrollaran contenidos paralelos y los integraran a esta gran nebulosa, contribuyendo con su granito de “polvo cósmico”.

A medida que continuamos evolucionando hacia una especie de escuela mundial, la ciudadanía global es una necesidad para guiar a nuestros estudiantes por los vericuetos de la sociedad hiperconectada y multiexigente en la que ya estamos inmersos. La tolerancia religiosa, la igualdad de género, la inclusión, el respeto a la diversidad, el uso responsable de nuestros recursos y sí, el conocimiento y atención de los problemas más apremiantes del mundo -tanto globales como locales- son mucho más importantes que, digamos, memorizar la fecha en la que Colón llegó a América (un dato que muy fácilmente nos puede dar el Dr. Google).

Esto nos lleva a las habilidades de pensamiento crítico. El conocimiento sigue siendo extremadamente importante – pero junto con él, la capacidad de diferenciar lo veraz de lo inexacto. Google, ciertamente, tiene todas las respuestas: incluyendo muchas erróneas o sesgadas. No necesitamos saberlo todo, pero debemos saber dónde y cómo encontrar la información fiable que requerimos – y qué hacer con ella.

Mañana, los niños tendrán que reinventarse constantemente para mantenerse al día con los desafíos de esta cuarta revolución industrial. Por ello, hay una gran demanda de autodidactas. Si queremos personas que aprendan de por vida, necesitamos lectores de por vida. Nuestros sistemas escolares han tenido cierto éxito en el desarrollo de personas que pueden leer, pero no en desarrollar lectores. Hay algo completamente equivocado en esto – y necesitamos encontrar soluciones ahora.

¿Es este supuesto currículo una utopía? Bien podría serlo.

Pero bueno, yo

sólo soy una maestra.

Ethics in the Classroom

Watch out! Your students are looking. At you. Right now.

The most important lessons educators teach do not necessarily happen when they are actually teaching. Do you treat fellow teachers, parents and students with respect? Always? Are you kind? Are you fair?

Ethical behavior is important in everyone – but crucial in teachers.

See, you are in a position of authority. And if kids realize that you can get away with anything just because you are the teacher, not only they will not respect you, they will grow up with thinking that power erases responsibility. And that is a very, very dangerous idea – both ways. On one side, it builds up feeling of helplessness, anger and resentment. On the other, it can lead up to tyranny.

Problems like bullying could be minimized or even prevented if we were always able to shape our behavior by ethics and thoughtfulness. That requires social intelligence and, above all, the capacity for self-containment.

So, how do we instill a moral compass in every student?

School culture matters. A solid framework for moral values should be in place, consistently enforced and with clear expectations. At our school, we have a published policy that reads:

In this school we all respect each other. We are kind, fair and honest. We do no harm and we make things better. We show gratitude and love”

All members of the school community need to adhere to these policies. When problems arise, it is usually because at least one person reacted to conflict by wandering away from this backbone.

It’s more important to acknowledge good behavior than to punish bad one. That said, actions have consequences –it’s a natural law. That is how we build character: by allowing our students to bear the weight of their decisions.

What happens when a student cheats, but he is not held responsible? He will likely read lack of consequences as implicit permission to break the rules or even grow a sense of entitlement – rules do not apply to him. We are not doing that student a favor: Life will take care of teaching, the hard way, the lessons we avoided to give.

We have found that mindfulness and drama are specifically great to learn about self-discipline and empathy. Regularly presenting kids with judgement problems and difficult questions to think about powers up their ethics muscles. There are many opportunities to stimulate learners with such challenges. History lessons could be twice as constructive – and twice as fun- if you not only recount the facts, but also present the moral dilemmas faced by so many people from our past –and present.

Life is unfair, difficult and unpredictable. Bad things happen to good people. Even for those considering themselves privileged, the situation could turn drastically from one day to another. Just ask Marie Antoinette.

Being aware of our own fragility can bring us closer to one another, fostering compassion and respect.

If we want our kids to develop into global citizens, whose strong values are part of the answers the world is seeking, then we need to be those people ourselves.

 

As part of the Top Global Teacher Bloggers from Cathy Rubin’s Global Search for Education, this is my answer to this month’s question: How important is teaching ethics in the classroom? How do we instill a moral compass in every student? How can we work to consistently cultivate values of thoughtfulness and empathy without directly teaching it? What roles do teachers have to play in creating kind and compassionate citizens?

Helping our students embrace diversity

The first step to accept and embrace diversity is knowledge.

We human beings are wired to detect and act upon whatever could threaten our existence. This comes as part of our survival instinct. If we hear a sudden, loud noise, we jump in fear. For a split second, we don’t know if the sound comes from a firing gun or worse – and our whole body prepares for flight or fight. Then we realize it was just a truck exhaust and we sigh in relief, our heart still pounding furiously inside or chests. But knowledge rises above instinct, and as we know it’s highly unlikely that this particular truck is set to kill us (unless of course we are to find ourselves crushed under its wheels), we disregard the threat and keep on to our business.

DiversityAnything that we don’t know well could be a potential risk – not just for our lives but also for our ways of living. Human beings are cautious or even up-front reluctant about whatever is unknown or different. Including other people!

So, How can you help students accept and work well with people of different beliefs, cultures, languages, socio-economic statuses, education backgrounds, and learning styles? Here are some ideas.

Open their world – and you will open their minds. Get them to know and ultimately respect as many different cultures as possible. Don’t neglect to explore your own community as well.

Create the environment. Even in very homogeneous schools, some diversity will always arise. But our school environment could be one that crushes it down – for example, presenting one single viewpoint as the truth, discouraging open discussion about certain issues or favoring just one approach to learning. Be open, inclusive and caring.

Set the example. If you have a preference for working with certain type of students, if you loose your patience with the slower kid in your class, if you openly dislike a colleague or parent, if you are biased in any way, even if you don’t say a word, it will show.

Don’t force it. Don’t think that you are doing a favor to the odd kid in class by forcing his classmates to work with him. It might be even worse. Instead, plan projects in which students can either work alone, in pairs or small groups. Offer incentives to those collaborating and creating new alliances: Bonus points if they team up with different classmates every project!

Act it up. Drama and storybooks are wonderful to create awareness for diversity. Cast your students in roles that are different and challenging. Encourage them to try to “become” the personage by actively exploring the feelings and beliefs behind the costume.Diversity flags

Empathy is an art. I like Harvard’s Artful Thinking Tools from Project Zero. The protocol called “Circle of viewpoints” specifically promotes exploring multiple perspectives to a problem by actively analyzing a work of art.

Above all, engage in caring relationships with your students. This will make them feel accepted and safe – which in turn will give them the confidence to venture outside of their own limits and work well with others – no matter how different they might be.

 

This is my answer to this month’s question for The Global Search for Education: Top Global Teacher Bloggers.

Invertir el Sistema: La educación a través de los maestros – Jelmer Evers

JelmerEvers-The-Next-Speaker-website-imageEsta entrevista fue publicada originalmente en inglés en el blog de Global Teacher Prize

Featured image from The Next Speaker

Uno de los finalistas del Global Teacher Prize 2015 (Premio Mundial del Maestro), originario de Holanda, tiene un sueño. Jelmer Evers es defensor de un enfoque humano y democrático en la educación. Esto tiene sentido ¿verdad? Sin embargo, en muchas partes del mundo, como él y los co-autores de “Invierte el sistema“(Flip the System) piensan, los gobiernos han instituido enfoques económicos menos deseables para la educación. El modelo de Evers es una alternativa internacional dirigida por el maestro para la rendición de cuentas basadas en evidencias.

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Su método de enseñanza conduce al estudiante a apropiarse de su propio aprendizaje y a la creación de un entorno de aprendizaje personalizado. En sus clases de historia, Jelmer trabaja sobre todo con temas interdisciplinarios en los que el contenido de las materias y habilidades, son adquiridos por los estudiantes mientras exploran los desafíos de la vida real, las redes sociales y la simulación de una actividad en específico, son una pieza clave. Sus herramientas de evaluación han sido utilizadas por miles de estudiantes a nivel nacional, creando un servidor K12 MOOC.

Así que… ¡le hicimos algunas preguntas acerca de su nuevo libro y sus experiencias con la educación!

1.- Para empezar dinos algo que la gente podría no saber de ti.

Probablemente que soy anti-autoritario, tal vez soy anarquista por naturaleza. ¡Imagina a un profesor diciendo eso! He estado pensando en lo que he estado haciendo últimamente, sobre todo ahora que el nuevo libro está terminado. La forma en que hemos diseñado nuestro sistema de educación en Holanda deja mucho espacio para que las personas den un mal uso a su autoridad. No muchos se apasionan por su trabajo, el cómo llegaron ahí o el que incluso no tengan ningún conocimiento o experiencia para estar en esa posición, no parece importar. He estado involucrado en todos los niveles y en algunas ocasiones me he quedado bastante impresionado de lo poco que la gente conoce acerca de su posición y el mal uso que hace de ésta. Por otro lado pero también en esos niveles, he conocido a tantas personas que me han inspirado, siendo líderes naturales, que tenían autoridad por naturaleza. Así que supongo que no es que no me guste la autoridad, la respeto mucho realmente pero no me gustan las estructuras de poder y la desigualdad que se deriva de ellas. Si hay una cosa que quiero que mis alumnos aprendan, es que nunca deben reconocer el poder por el poder.” Como maestro, uno de mis objetivos es que mis alumnos me respeten por lo que estoy haciendo y no por mi posición. Eso y que me gusta cocinar.

  1. ¿Cómo fue tu educación cuando eras niño? Dijiste que cuando tenías 17 años, un profesor de economía te ayudó a hacerte independiente. ¿Cómo hizo esto el maestro?

Mi educación fue definitivamente buena. Aprendí todo lo necesario para seguir adelante en la vida, pero faltaba algo. Cuando entré en la universidad realmente encontré lo que faltaba, eso incluía escritura básica y habilidades para la investigación, actualmente me parecen básicas o al menos dan una base para comenzar la educación terciaria. Más importante aún, algunos maestros en realidad no mostraban interés en mí como individuo. La relación es todo en la educación y hay muchas maneras de lograrlo a través de una buena pedagogía,  y creo que no había mucho de eso.

Recordando mis años escolares me di cuenta de que yo era un estudiante poco comprometido, como la mayoría de mis compañeros. No creo que haya sido debido a que mis maestros no quisieran que me comprometiera, pero no pudieron hacer lo contrario. Su pedagogía parecía estar basada en ideas didácticas pasadas de moda y difícilmente se establecía una conexión de aprendizaje. Por otra parte, ahora sé lo altamente estresante que puede ser la enseñanza cuando se está por debajo de las condiciones promedio, algo que es la norma mundial, lamentablemente. Cambiemos eso y la educación cambiará.

Mi profesor de economía en mi último año, siempre se tomó el tiempo para hablar de las noticias y conectarlas al plan de estudios y lo más importante, se interesó en quién era yo, una rareza en mi escuela. Por ejemplo, se enteró de un nuevo estudio que encajaría muy bien conmigo (Historia de la Economía), puede ser un pequeño gesto, pero dio en el clavo, eso demostró que me conocía y se interesaba por mí. Pienso que él era todo lo que un maestro debe ser: un excelente pedagogo, era bueno en la didáctica, tenía habilidades de gestión de aula y una verdadera personalidad.

  1. ¿Qué esperas lograr como resultado de tu nuevo libro “Invertir el sistema”?

He sido un profesor-activista por alrededor de seis años. Los cambios que he visto que suceden en Holanda son increíbles. Nos estamos alejando lentamente de un sistema neoliberal de alto riesgo hacia un sistema más democrático basado en la responsabilidad colectiva; no estamos ahí por una posibilidad remota. Todavía hay políticas perjudiciales que se están implementando, por ejemplo: una horrible prueba de cálculo. Sin embargo, el paradigma ha cambiado. Nuestro libro holandés Het Alternatief (La Alternativa) dio voz a una gran cantidad de iniciativas y sentimientos. Los maestros fueron los responsables de casi la mitad del libro además de investigadores como Andy Hargreaves y Howard Gardner.

Lo nuevo en la forma en que trabajamos, es que para mi co-editor René y para mí, es que nuestro trabajo siempre ha significado una plataforma para plantear iniciativas – trabajando incesablemente para llevar el mensaje. La gente subestima la energía y el tiempo destinados al trabajo en la red pero es posible que dos maestros puedan cambiar radicalmente su sistema de educación. Esa es otra lección clave que quiero compartir con mis alumnos: ¿cómo conseguir que tu mensaje sea transmitido? ¡Todo es posible!

Pienso que “Invertir el sistema” es mejor libro que “La Alternativa”. Ahora sabemos hacia dónde vamos. Hay tantas contribuciones cruciales para el libro: Alderik Visser en el neoliberalismo, Gert Biesta en lo relativo a la educación, Andy Hargreaves en dos ideas subestimadas: máxima transparencia y autonomía, Pasi Sahlberg en Finlandia, Pak Tee Ng en Singapur, Tom Bennett (finalista al Teacher Prize) en investigación, Lori Nazareno en las escuelas impulsadas por maestros y Barnett Barry y Noah Zeichner (finalista al Teacher Prize) en liderazgo docente. Una vez más, una mezcla poderosa de maestros e investigadores en un innegable caso para cambiar al sistema.

“Invertir el sistema” ofrece un conjunto de ideas y directrices, no un proyecto, para construir un mejor sistema educativo pero no sólo para la educación. Como sociedad, realmente tenemos que reinventar la forma en la que colaboramos y enfrentamos nuestros desafíos comunes. Invertir el sistema conlleva asumir nuestras responsabilidades hacia nuestros estudiantes nuevamente en lugar de dejárselo a un sistema aleatorio o burocrático. Espero que mundialmente, los maestros tomen estas ideas y comiencen a escribir sus propias “Alternativas”, su forma local de “cambiar el sistema” y hagan campañas en torno a estas ideas. Creo que la educación es la forma más adecuada para liderar el camino del resto de la sociedad ofreciendo un nuevo paradigma. Esperemos que “Invertir el sistema” contribuya en una pequeña parte a eso.

  1. ¿Cómo fue lanzar tu libro en el séptimo Congreso Mundial de Educación Internacional en Ottawa?

Realmente increíble; ahí estábamos: dos profesores de Holanda presentándolo a líderes mundiales, líderes sindicales y maestros. Cuando fui a Bruselas hace un año y medio, no imaginé el impacto que ya había tenido, mil ejemplares fueron entregados afuera del Congreso. Imagina a toda esa gente sacando ideas del libro, eso es poderoso y a la vez, muestra humildad.

Al mismo tiempo, trabajar con Educación Internacional (Education International) y asistir al Congreso y ver que en el trabajo que ahí se hace hay democracia, me hizo darme cuenta que los sindicatos juegan un papel crucial que desempeñan en la sociedad y en la formación de nuestra profesión. Conforme los miembros sindicales han renunciado, la desigualdad ha aumentado en la misma proporción. Los sindicatos tienen que cambiar su forma de trabajar haciéndose cada vez más profesionales y relacionando organizaciones para lograr un trabajan más inteligente. Estoy en contra del activismo anticuado que sólo trabaja en relación a las condiciones laborales, tal como muchos jóvenes colegas lo hacen. Howard Stevenson hace un fuerte énfasis de esto en el libro y lo califica como profesionalidad democrática.

  1. ¿A qué dificultades te enfrentaste al escribir el libro? ¿Cuál fue la mayor inspiración?

Haber sido rechazado de una editorial importante. Invertir el sistema es un libro activista y que no encajaba en su portafolio. Eso era comprensible por supuesto, pero también fue la primera vez que tuve algunas dudas de si el libro conseguiría ser publicado por una editorial importante, jamás había considerado esa posibilidad ya que las ideas son muy poderosas. Afortunadamente, una semana después, Anna Clarkson de Routledge, respondió con mucho entusiasmo a nuestra propuesta. Realmente tuvimos algunos momentos complicados en los que nos faltaban piezas del rompecabezas. Al principio nos propusimos terminar para la Cumbre Internacional sobre la Profesión Docente en Banff en marzo de este año, si eso no funcionaba, quedaba el séptimo Congreso Internacional de la Educación Mundial. Al final, todo se acomodó en su lugar por supuesto. Pero hubo algunos momentos complicados.

Una gran inspiración es simplemente aprender tantas ideas nuevas y poder explicar lo que quieres decir y por lo tanto, poner esas ideas en práctica. También, el entusiasmo por el libro y que tantos líderes inspiradores concordaran con él inmediatamente, es una fuente de inspiración, cada una de estas personas son muy inspiradoras a su manera, pues tienen muchas ideas innovadoras. Ver todas esas piezas por primera vez y cómo encajan en el relato más fantástico, no es algo que se pueda predecir de antemano, sin embargo, ya ha sucedido dos veces.

  1. ¿Qué finalistas del Global Teacher Prize contribuyeron al libro? ¡Cuéntanos sobre el proceso de colaboración y el aprendizaje con ellos!

Al primer finalista al que contacté fue a Tom Bennett, quien está haciendo un trabajo increíble de investigación. Ya nos seguíamos el uno al otro en Twitter antes de ser nominados y yo sentía que su trabajo sería crucial para el libro – me encanta lo que escribe. Su “revolución respetuosa” es exactamente lo que los maestros deberían estar haciendo en todo el mundo y su impacto es global, una hazaña realmente notable.

En el último par de años mantuve una mayor conexión global. Una de las conexiones más valiosas fue hacerme parte del Centro para la Enseñanza de Calidad (Centre for Teaching Quality -CTQ); así fue como conocí a Noah Zeichner, en una conferencia en Canadá. Él está involucrado en una red de liderazgo docente y en el grupo de investigación, comparando las oportunidades de liderazgo docente en varios países. Tanto su labor docente con ciudadanos del mundo con sus estudiantes, así como su trabajo en el liderazgo docente, son una inspiración.

Finalmente, también le pedí a Elisa Guerra si podíamos escribirnos. Nos conocimos a través de la comunidad de 50 finalistas al Global Teacher Prize creada por la Fundación Varkey. Estamos en contacto frecuentemente. Elisa es una de las fuerzas impulsoras en ese proceso y yo la había considerado como una de las favoritas para ganar el premio, su trabajo es increíble. Ella construyó su propio colegio, escribe libros sobre pedagogía y difunde esas ideas. Eso es un ejemplo para todos nosotros.

Supongo que lo que conecta a todos los candidatos, es que no sólo son pensadores, son emprendedores, ponen sus ideas en práctica. Todos ellos están cambiando el mundo ¿cómo no puedes inspirarte en eso? Es un honor ser contados entre ellos.

  1. ¿Cómo te sentiste cuando fuiste elegido entre los finalista del Top 50 para el Global Teacher Prize? ¿Cómo ha impactado tu vida el ser finalista?

Creo que es un gran honor, nunca esperé ser nominado. Por supuesto que hay muchos maestros que merecen una nominación y en mi opinión, la enseñanza es un trabajo de equipo. Al mismo tiempo, realmente muestra el trabajo crucial que estamos haciendo. Pienso que los maestros son respetados, pero no públicamente. La respuesta y el apoyo de la comunidad educativa ha sido maravillosa: colegas, sindicatos, organizaciones de educación, el departamento de educación. No obstante, al mismo tiempo, la respuesta en Holanda, en general, fue un poco decepcionante. Los medios de comunicación aparentemente no creyeron que fuera tan especial. Cuando la educación y los maestros están en las noticias, por lo general es por cuestiones negativas: Cómo han bajado las calificaciones o algo similar. Ser nombrado entre los mejores 50 maestros en todo el mundo, es algo muy importante y un gran honor. Los programas de entrevistas invitan a personas de otras profesiones si este tipo de cosas suceden, entonces el premio se vuelve necesario.

Internacionalmente, se abrió una nueva red de profesores y organizaciones maravillosas en conjunto. No sólo profesionalmente, sino como amigos también. Fue maravilloso conocer a Mark Reid y a Jeff Charboneau en el ISTP 2015 (Cumbre Internacional sobre la Profesión Docente), por ejemplo. También vamos a construir una red más coherente con la Fundación Varkey, Ashoka y la Escuela de Postgrado de Educación de Harvard a través del Programa de Embajadores de Maestros Varkey. Ansío comenzar, las personas involucradas son increíbles.

  1. ¡Gracias por tu gran trabajo e inspiración! Por último ¿qué piensas hacer después?

Muchas cosas en realidad. En primer lugar estoy muy entusiasmado con este año en UniC, es una escuela maravillosa. El aprendizaje basado en retos es el núcleo de nuestra educación. Con esta clase de cinco estudiantes (16-17 años de edad) vamos a explorar temas como la automatización, la desigualdad y las posibles soluciones. Estaremos construyendo escenarios futuros, prototipos y soluciones reales a los problemas locales. Estamos diseñando un equipo de herramientas abiertas para estructurar ese proceso para nosotros como maestros. Estaremos compartiendo esto en Holanda en varias “sesiones de diseño” y queremos seguir experimentando con el aprendizaje basado en combinaciones y con el juego. ¡Tengo muchas ganas de trabajar con los estudiantes en esto!

Voy a hacer campaña por “Invertir el sistema” por supuesto, visitaré conferencias internacionales y a los responsables de crear políticas de educación, organizaciones de docentes e investigadores. Esperamos tener un evento público en Londres en algún lugar en noviembre acerca del libro, estoy trabajando en eso actualmente y ojalá que haya “Alternativas” locales en las que pueda ayudar.

El apoyo en Holanda continúa también, una de las políticas obtenidas de La Alternativa, es un fondo de innovación docente con un capital inicial de €5.000.000 y estoy involucrado en ella y debe ser completamente dirigida por maestros. Es una lucha constante conseguir acceso a la formulación de políticas. Tenemos una importante revisión curricular que es crucial para la dirección de nuestro sistema educativo. Hay políticas docentes, nuevas medidas de rendición de cuentas, lo que sea, así que voy meterme donde no me llaman (o donde sí) y me involucraré también.

También hay dos libros más en proyecto: un nuevo libro editado, una secuela de La Alternativa y otro escrito por mí acerca de cómo diseñar una escuela de empoderamiento desde cero. Quiero poner todo lo que he aprendido en un marco más amplio, será más matizado que la mayoría de los libros sobre pedagogía progresista, mezclando lo nuevo con lo viejo. He aprendido a través de la experiencia y de muchas fallas lo extremadamente difícil que es hacer que un sueño suceda en realidad.

Es cuestión de encontrar el tiempo…

“Invertir el Sistema” puede ser adquirido en inglés en línea en Routledge y Amazon

www.flip-the-system.org

#flipthesystem

Bio: Actualmente Jelmer Evers es profesor de historia en la UniC en Utrecht. Se convirtió en maestro gracias a su propia experiencia educativa. Se describe como un alumno promedio que logró la excelencia por cuenta propia con el apoyo de su profesor de economía a la edad de 17. Con el objetivo de proporcionar una educación integral a sus alumnos, se convirtió en un reformador del sistema educativo holandés y ha estado construyendo una red de liderazgo docente a nivel internacional. Fue nominado para el premio de Mejor Maestro en Holanda en 2012; también fue elegido como uno de los 23 “nuevos radicales” en Holanda y declarado el mejor en su campo por la revista Vrij Nederland. Jelmer ha escrito dos libros: La Alternativa, uno de los libros educativos más influyentes en Holanda y Cambio al sistema, que destaca una alternativa democrática moderna al sistema tradicional de rendición de cuentas basada en evidencias.

Learning to Read in Japan

This post was originally published in Spanish here.

I had the opportunity to visit Japan for the first time in November 2014, as part of researcher Eduardo Andere’s project on learning environments around the world.  We visited numerous schools in several Japanese cities; from Tokyo to Hiroshima, Nagoya and others.

Esta tabla muestra una comparación entre hiragana y romanji: Aquí podemos ver cómo se escribe cada letra o sílaba.

This chart shows a comparison of hiragana and romaji: here we can see how each letter or syllable are written.

I have always been interested in early reading instruction, but this was the first time I had the opportunity to explore how children learn to read in a language and system so different from ours -Spanish- and from other Western languages.

Due to Eduardo’s tight research schedule, and the difficulty to obtain permits to visit schools and conduct questionnaires, I was unable to perform a rigorous  protocol on early reading instruction in oriental cultures. Instead, I focused on documentary and anecdotal research, enriched by the observations made in the schools that we did visit.

Learning to read in Japan could be patty cake… for kids. An adult who did not grow up in Japan or was not exposed to the language at an early age, may find it extremely difficult, or even impossible, to learn to read Japanese.

Why?

To start with, Japanese can be written in three or four different ways:

  1. The cultured Japanese or logographic kanji, which consists of adopted Chinese characters. Each “kanji” represents a word or idea. By the time Japanese students graduate from high school, they should have mastered at least 2000 kanji.
  2. Hiragana, the basic Japanese phonetic script. It represents every sound in the Japanese language. It has 71 different “letters”: five vowels, one consonant and 65 “letters” or symbols made of consonant-vowel unions. That is, there are 65 characters that refer to complete syllables: ka, ke, ki, ko, ku. Each is represented with a single and distinctive symbol in hiragana.
  3. Katakana, which is used to write foreign words and it is also phonetically related to oral language.

In addition to learning these three methods of writing, Japanese children learn “romaji“: the representation of Japanese sounds using the western, 26-letter alphabet we know.

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As illustrated in this image, Japanese street signs are often written in kanji, hiragana and romaji. This image is a subway’s blue line stop sign in Tokyo. The first line is the largest and it is written is kanji. The second one, longer because each sign represents a sound, not a word or idea, is hiragana. And the third, which allows us, Westerners, to know where we are, and how to pronounce the station’s name, is romaji. By the way, “Otemachi” means “big hand”.

Which of these writing systems is used more? Well, all three are used: kanji, hiragana and katakana, and at the same time! This is another reason that makes learning to read and write in Japanese incredibly complex for adult Westerners that have not been exposed to the language at an early age.

When and how do Japanese children learn to read?

In the school system, “formal” reading instruction begins supposedly in the first grade; however, as told by many teachers, a large percentage of children (“the majority” in one teacher’s words) start first grade already reading not only simple words,  but in many cases, books. A school principal in the outskirts of Tokyo told me, regarding the best time to start reading instruction: “the sooner, the better”.

This same trend was reported in the late eighties in a research study that compared Japanese and American reading programs (Mason et al, 1987). By the time Japanese children started elementary school, they could read hiragana, and subsequently they began learning their first “kanji”. This work continues throughout the children’s academic lives and even well into adulthood.

La directora de una escuela primaria en un suburbio de Tokio comentó, con respecto al aprendizaje de la lectura: "Cuanto antes, mejor".

The principal of a elementary school in the outskirts of Tokyo said, regarding learning to read: “the sooner, the better”

However, Japanese Yochien (preschool or kindergarten schools) are not supposed to teach children to read, at least not formally. So then, who teaches them?

For decades, it has been believed that Japanese mothers play a major role in early reading instruction. Although only 15% of the mothers interviewed for a research study acknowledged to be teaching their children at home, (Uchida, 1987), it is very common for them to engage their kids in various activities aimed at learning to read. It is believed that the youngsters’ broad exposure to children’s books and magazines, combined with art, music and physical activities, could create early reading competence.

Due to intense competition to gain access to the best universities, families want their children to attend elite elementary schools. And because of the high demand for these institutions, entrance exams are often applied to preschoolers. The highest achievers get the coveted places. This is very much likely the reason of why many Japanese mothers, by themselves or with the help of private lessons, academically “prepare” their children for the tests.

It is good that Japanese children can learn many things at an early age, but not for the wrong reasons. If a mother teaches her young child to read, not because of the joyful experience it can be, but because she is concerned about testing scores, then pressure and stress can come into the learning equation. And pressure and stress do not get along well with learning.

The traditional way to learn hiragana or katakana in Japanese schools is through phonics instruction. However, the phonetic units in Hiragana are larger than those in Spanish. We already said that, although Japanese children learn the phonemic correspondence for 5 vowels and 1 consonant, they must learn another 65 symbols to phonetically represent syllables. This means that, while Hispanic children must decipher at least 4 symbols for a two-syllable word, (if reading phonetically) Japanese children could need only two, in the best-case scenario. This might imply that recognition of a word could be twice as fast, in comparison with reading in Spanish.

On the other hand, Japanese children must learn kanji by heart. There is no alternative. And for that they use most of the school day: memorize and repeat, memorize and repeat. Many adults remember this stage as tedious, boring and difficult. Could there be another way to do it? We think so. Our Japanese children in the Institutes’ program (either well or those with brain injuries) can learn kanji easily and joyfully when it is presented in brief, frequent and cheerful reading sessions, using word cards prepared for this purpose. They do so with ease if they begin to learn when the brain is more apt to receive this kind of information: in the first years of life. By the way, this is how every child could learn to read, no matter what his or her native language happens to be.

Many classrooms are decorated with children’s productions. Here we can see worksheets demonstrating stroke directionality.

Many classrooms are decorated with children’s productions. Here we can see worksheets demonstrating stroke directionality.

Less pressure on children and greater recognition to teachers is something, if anything, that we could ask from Japanese society.

What we can say for sure is that education is a very important value for families in Japan. According to the 2013 Global Teacher Index, published by Varkey Foundation, even though Japanese people favorably rate their educational system, they do not necessarily trust their teachers’ ability. This is surprising, considering the respect that was traditionally owed to teachers (“senseis”) and the fact that Japan’s academic performance in international tests, compared with other countries, is relatively high.

Who teaches Japanese children to read? It seems that this is a task involving several actors: mothers, teachers, and the culture that favors, in one form or another, early exposure to written language.

 References:

Dolton, P; and Marcenaro-Gutierrez, O (2013) Varkey Gems Foundation Global Teacher Status Index. Retrieved on February 18th,  2016, from https://www.varkeyfoundation.org/teacherindex

Mason, J; Anderson, R; Omura, A; Uchida, N; and Imai, M. (1989) Learning to Read in Japan, Technical Report 449, Center for the Study of Reading, University of Illinois at Urbana-Champaign.

Uchida, N. (1987) From storytelling to writing composition. Paper presented at the 29th annual meeting of the Japanese Educational Association. Tokyo.

 

Cómo ampliar el Programa de Lectura Temprana Filadelfia

Con mucha frecuencia las educadoras que llevan nuestros libros de la Serie Pearson Filadelfia, me preguntan cómo podemos “reforzar” el programa de lectura temprana que llevan nuestros pequeños.  Ya son muy diligentes en la presentación de las palabras de lectura semanales, y no olvidan incluir las frases y los textos significativos como parte primordial del programa. Muchas de ellas presentan diferentes juegos para dar oportunidad a los niños de seguir utilizando las palabras que han visto.  Pero sentimos que podemos con más, o, quizá más importante, que nuestros niños pueden con más, y de hecho demandan más.

Hemos despertado en nuestros pequeños la curiosidad por la lectura y ahora nos enfrentamos al reto de saciar esa curiosidad, de manera tal que leer siga siendo un juego, un privilegio, una actividad increíblemente gozosa y divertida. ¿Existe una manera de lograr esto? Si. La respuesta es, simplemente “libros”.

Los niños aman los libros. A través de ellos, el lenguaje escrito cobra vida y les susurra al oído. Sea en la voz de mamá o en la de sus primeras maestras, los libros les hablan a los niños.

Por supuesto. Seguramente muchas de nosotras ya tenemos nuestras aulas rebosantes de diferentes libros que compartimos frecuentemente con nuestros pequeños. Así, exploramos cuentos y poemas, historias y canciones. ¡Y eso está muy bien! Pocas cosas hay tan placenteras para un niño como el escuchar una voz cálida que le lee un cuento.

Pero, ¿podemos hacer aún más?

La mayoría de los libros comerciales tienen hermosas ilustraciones… y textos muy pequeños. Los libros que sí tienen textos grandes, por lo menos lo suficiente para que un niño pudiera captar y reconocer las palabras, suelen ser libros para bebés – las ideas son muy simples para el sofisticado niño de 3 o 4 años.  La manera de presentar a nuestros niños libros que ellos quieran leer y eventualmente puedan leer, es elaborar esos libros para ellos, de acuerdo a su contexto e intereses.

En este video, te decimos cómo elaborar y presentar estos libros para tus niños. Como ejemplo, hemos incluido tres libros, uno para cada grado de preescolar. Los temas son relativos al programa de cultura global que llevan los pequeños en sus libros Pearson-Filadelfia, en la primera unidad.  Para primer grado, presentaremos un libro sobre México. Para el segundo, uno sobre el compositor J.S. Bach, y para tercero, un libro sobre el artista mexicano José Guadalupe Posada.

Los libros fueron elaborados como presentación de power point, y posteriormente se imprimieron a doble carta y se montaron sobre cartón caple. Antes de mostrar cada libro a los niños, les presentamos algunas palabras que podrían encontrar en ellos.

Podemos compartir estos archivos de ppt (libros) y word (plantillas de palabras)  con las maestras o mamás que estén usando nuestros libros Pearson Filadelfia, de manera completamente gratuita. Sólo necesitas publicar en las redes sociales una foto de tu(s) niño(s) con sus libros Pearson-Filadelfia y enviarnos tu correo.

En Facebook: Coloca tu foto en el muro de Método Filadelfia – Elisa Guerra y añade el hashtag “Quiero los  #LibrosFiladelfia”. Ahí mismo, o por inbox, envíanos tu correo electrónico. Nota: Si colocas tu foto en tu propia biografía, no podremos verla. Por favor compártela en nuestra página.

En Twitter: Comparte tu foto y etiquétanos: @ElisaGuerraCruz usando también esta frase: “Quiero los #LibrosFiladelfia ” Ahí mismo, o por mensaje privado, envíanos tu dirección de correo electrónico.

Y si todavía no estás llevando a cabo un programa de Lectura Temprana con tus pequeños (hijos o alumnos) te recomendamos:

  1. Leer los libros “Aprender a leer a los 3”  y “Cómo enseñar a leer a su bebé“.
  2. Tomar el curso en línea “Aprender a leer a los 3“. Si eres mamá, considera el curso para padres “Cómo Multiplicar la Inteligencia de tu bebé”.
  3. Comenzar tu programa y seguir en contacto a través de este blog o de medios sociales: en Twitter @ElisaGuerraCruz, en Facebook: https://www.facebook.com/Elisa.Guerra.Cruz