Un niño sacando la lengua

¿Perjudica el bilingüismo a los niños con problemas de lenguaje?


Con frecuencia, cuando a un pequeño se le detectan “problemas de lenguaje”, los padres reciben todo tipo de recomendaciones por parte de diversos profesionales. Muchas veces, las opiniones de unos se contraponen con las de otros, dejando a los padres confundidos y atemorizados. Un caso muy común ocurre cuando se recomienda que un niño, que presenta ciertos retrasos en el habla, no esté expuesto a otra lengua que no sea la materna, para que “no se confunda”.
Existe abundante evidencia científica que avala que una segunda lengua no es dañina, ni siquiera para niños que tienen problemas de lenguaje. Incluso parece ser  todo lo contrario: estar expuesto a una segunda lengua puede ayudar al niño con dificultades. Aún hace falta mas investigación al respecto,  pero, por lo menos, lo que sabemos es que no perjudica.
 Escribe la investigadora Johanne Paradis:
“La investigación que he realizado con mis colegas sugiere que los niños afectados con una discapacidad del lenguaje pueden ser criados bilingües sin perjudicar seriamente su desarrollo gramatical. Estos resultados ponen en duda la noción de sentido común de que el bilingüismo exacerbaría las dificultades lingüísticas ya exhibidas por niños con problemas específicos del lenguaje (PEL). Por lo tanto, las prácticas profesionales como aconsejar a los padres que dejen de hablar uno de los dos idiomas a un niño con PEL no encuentran apoyo empírico en estos estudios “. (Paradis, 2007)
Nosotros, en el equipo clínico de Los Institutos Doman, en Philadelphia,  favorecemos que los niños estén expuestos a más de una lengua, incluso más de dos, aún cuando exista una lesión cerebral considerable. Así tenemos, por ejemplo, niños con síndrome de Down que hablan varios idiomas.
Algunos investigadores han escrito sobre niños con Síndrome de Down y bilingüismo: “No hubo evidencia de un efecto perjudicial del bilingüismo. Es decir, los niños bilingües con SD obtuvieron al menos tan buenos resultados en todas las pruebas de inglés como sus homólogos monolingües con SD”  (Kay-Raining Bird, E; Cleave, P; Trudeau, N; Sutton, A; & Thorpe, A (2005)
El argumento detrás de “hablar sólo en la lengua materna al niño que tiene dificultades de lenguaje” reside en, supuestamente, “facilitar” el proceso de adquisición de la lengua para el niño, eliminando la “complejidad” de dos o más lenguas. Pero una de las verdades científicas (incluso en la medicina) es que la función determina la estructura. El cerebro es especialmente fértil para la adquisición del lenguaje, pero ante la falta de estímulos (falta de función) no sería capaz de aprenderlo eficazmente (generar la estructura).
Imagínate que alguien, por cualquier razón, tiene músculos débiles, y recibe la recomendación de moverse lo menos posible, estar en reposo en casa, caminar sólo lo que sea estrictamente necesario, etc, para no “agobiar” o exigir de más a esos músculos débiles. ¿Qué crees que pasaría con esos músculos? Al ir perdiendo la función (caminar, mover, empujar, estirar, etc) irían perdiendo también la estructura. Y cada día que pasara, no estarían mejor (más fuertes) sino peor (más débiles).
No es menor estimulación lo que resolverá un problema de lenguaje, o de aprendizaje. Es todo lo contrario. Por supuesto, más estimulación no significa presionar al niño. Como bien sabemos, es algo que puede darse de manera contextual, significativa, agradable.
El estar en un contexto donde dos lenguas se usen, de manera significativa, es la mejor estimulación de lenguaje que se puede hacer para un niño, con o sin necesidades especiales. ¿Qué otra cosa puede ayudar? Un programa de lectura temprana, por supuesto. Un buen programa físico también, porque organizará al cerebro y mejorará la respiración (un programa de caminar y correr son sumamente útiles porque hacen madurar la corteza, el área donde reside el lenguaje) Una buena nutrición redondea los beneficios al máximo.
Un estudio encontró, específicamente, que los niños que tienen un trastorno del lenguaje (language impairment, o LI) logran mejores resultados con un tratamiento BILINGÜE, comparados con los niños monolingües. Cito textualmente:
“Hasta la fecha, solo unos pocos estudios han examinado el aprendizaje de idiomas de niños bilingües con LI. Sin embargo, en un estudio de intervención clínica que compara la eficacia de una intervención monolingüe con la de una intervención bilingüe en la que se usaron ambos idiomas en la misma sesión de terapia, el método bilingüe fue más eficaz, ya que el niño aprendió más palabras en inglés en sesiones bilingües que en sesiones monolingües (Thordardottir, Ellis Weismer y Smith, 1997) “.
La misma investigadora dice más adelante: “Hace más de 25 años, una investigación de Canadá mostró que los niños en edad preescolar con discapacidad del lenguaje (DI) que estaban inscritos en programas de inmersión bilingües se desempeñaron tan bien como sus compañeros inscritos en programas monolingües, lo que proporciona evidencia de que los entornos bilingües no son demasiado exigentes para estos niños.” (Bruck , 1982, citado por Thordardottir, 2006)
En general, cada vez hay mas evidencia de que los niños que crecen bilingües tienen ventajas académicas. Genesee (2009) lo escribe así: “La investigación ha demostrado que los niños bilingües altamente competentes disfrutan de ciertas ventajas cognitivas en comparación con los monolingües”. En el mismo artículo, este investigador habla de los “mitos” del bilingüismo, entre ellos, el pensar que crecer en un contexto bilingüe afecta negativamente a niños con dificultades del lenguaje.
No deberíamos de promover un entorno disminuido o mediocre para los niños con necesidades educativas especiales, con tal de no abrumarlos o presionarlos. Mayores oportunidades y estímulos, en un ambiente cálido, feliz y respetuoso, es precisamente lo que necesitan para alcanzar su potencial.
Referencias:
Genesse, F (2009) Early childhood bilingualism: Perils and possibilities. En Journal of Applied Research on Learning, Vol 2 (2) Special Edition, Recuperado el 11 de Diciembre de:
Kay-Raining Bird, E; Cleave, P; Trudeau, N; Sutton, A; & Thorpe, A (2005) The Language Abilities of Bilingual children with Down Syndrome. En American Journal of Speech-Language Pathology, 8 (1). Recuperado el 11 de Diciembre de https://pubs.asha.org/doi/pdf/10.1044/1058-0360%282005/019%29
Paradis, J. (2007) Bilingual children with specific language impairment: Theoretical and applied issues. En Applied Psycholinguistics 28 (2007), 551–564. Recuperado el 11 de Diciembre de 2019 de https://pdfs.semanticscholar.org/5ed8/18774b7bbf69dbc8d2d1925769a72b6ca7a9.pdf
Thordardottir, E; & Smith (1997)  Vocabulary learning in bilingual and monolingual clinical intervention En Child Language Teaching and Therapy, Volume: 13 issue: 3, page(s): 215-227. Recuperado el 11 de Diciembre en https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/026565909701300301
Thordardottir, E (2006) Language Intervention from a Bilingüal Mindset. En American Journal of Speech-Language Pathology, Vol 11, (10). Recuperado el 11 de Diciembre de https://leader.pubs.asha.org/doi/full/10.1044/leader.FTR1.11102006.6

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