¿Puede el Aprendizaje incrementar la Inteligencia?

Todos los ojos están puestos en ella.

Es su peor pesadilla, y todos la observan cuando está a punto de ser devorada por la vergüenza. Espera que nadie pueda notar sus piernas temblorosas, su cara enrojecida. Los largos momentos de silencio sólo son interrumpidos por susurros hirientes y risitas mal ocultas.

La profesora sigue esperando.

“¿Bien? ¿Sabes la respuesta?”

“No sabe” dicen los susurros. “Ella nunca sabe “. Las risitas se intensifican. Ella quiere desaparecer, incluso si eso significa caer muerta en ese instante.

Todos los ojos en ella. “¿De qué sirve? “- se cuestiona a sí misma en silencio, mientras la rabia va superando lentamente al miedo. Su maestra sabe que ella no es inteligente, nunca lo será. ¿Para qué sigue preguntándole?

La escuela y la vida no deberían ser tan difíciles para una niña de nueve años.

Brain growth

Niños brillantes y niños con dificultades. Siempre han coexistido en las escuelas alrededor del mundo. Unos acaban con rapidez con los contenidos, otros, con la paciencia del maestro. Y no hay mucho que podamos hacer al respecto, ¿cierto? Los niños inteligentes y no tan inteligentes nacen de esa manera, o eso nos han dicho. La inteligencia es un rasgo heredado. Algunos niños reciben buenos genes, otros no tienen tanta suerte. Y, por mucho que lo intentes, no puedes escapar de tu destino genético.

Bueno, piénsalo dos veces.

Muchos se han adherido a esta creencia largamente sostenida: la inteligencia está predeterminada. Si naciste brillante, te irá bien en la escuela. Cuanto mayor sea tu inteligencia, mayor será tu aprendizaje. Pero en realidad es al revés: Cuanto más aprendes, más inteligente te vuelves. El aprendizaje crea inteligencia.

Por supuesto que hay un componente genético para la inteligencia. Todos tenemos el potencial de homo sapiens sapiens, pero este es sólo el punto de partida. La medida en que podamos alcanzar nuestro mayor potencial depende de la experiencia. ¿Se puede aumentar la inteligencia? Si, Ahora creemos que sí.

Pero primero debemos estar de acuerdo en qué queremos decir con inteligencia. Esa podría ser una tarea demasiado grande para este artículo, así que simplemente tomemos la definición de Nickerson: “La capacidad de aprender, razonar bien, resolver problemas y tratar con eficacia los desafíos, a menudo impredecibles, a los que uno se enfrenta en la vida diaria” (2011, p.108)

Por lo tanto, no estamos hablando en particular sobre el aumento de los puntajes de CI (personalmente, como maestra, no podrían importarme menos) sino del incremento en la inteligencia funcional.

Durante demasiado tiempo se había aceptado que la inteligencia no era maleable. Sin embargo, las investigaciones ahora sugieren de manera abrumadora que el aprendizaje aumenta no sólo el rendimiento académico, sino también la inteligencia funcional.  Aunado a esto, se han obtenido imágenes cerebrales que muestran cambios y crecimiento constante y medible cuando se aprende algo nuevo, tanto en niños como en adultos. ¿Podría decirse que estos cambios físicos se correlacionan con un mejor desempeño? Aparentemente así es.

En un famoso estudio, investigadores pudieron encontrar cambios estructurales en el cerebro de adultos promedio que recibieron capacitación para obtener la licencia de conductor de taxi en Londres (una tarea nada fácil, considerando el trazado irregular de esta ciudad y  las más de 25,000 calles que los aspirantes deben dominar de memoria) En el grupo de quienes finalmente fueron exitosos tras el periodo de entrenamiento – que va de tres a cuatro años- y que pudieron aprobar los exámenes, se encontró un aumento de la materia gris en el hipocampo posterior. Esto no sucedió en los participantes que fracasaron, ni en los sujetos del grupo de control (Maguire y Woollett, 2011). Estudios similares han mostrado resultados que confirman cambios en el cerebro, por ejemplo, después de aprender a leer o a tocar un instrumento musical (Stewart et al, 2003).

El problema para muchos de nosotros es el obstinado argumento de que la inteligencia, o la falta de ella, es algo fijo. Según la investigadora Carol Dweck (2011), de la Universidad de Stanford, cuando sabemos que podemos llegar a ser más inteligentes si dedicamos a ello tiempo y esfuerzo, generalmente eso hacemos.

Ahora, ¿qué significa esto para aquella pequeña con dificultades, que ya se ha dado por vencida en la escuela, y que quizá se ha rendido ella misma, todo esto antes de cumplir siquiera diez años? ¿Qué significa para los maestros, que tanto se esfuerzan por alcanzar a todos sus alumnos? ¿Qué significa para los padres y, de hecho, para toda la comunidad?

Hay muchas razones para el bajo rendimiento académico. La pobreza, el estrés tóxico y un entorno poco estimulante son algunas de ellas. Las discapacidades de aprendizaje ciertamente obstaculizan el rendimiento, pero no implican falta de inteligencia o la imposibilidad de mejorar.

Muchos sistemas educativos son inadvertidamente propensos a señalar fallas y glorificar una sola “respuesta correcta”. Al hacerlo, no solo desalientan la indagación y la toma de riesgos, sino que también convencen lentamente a nuestros niños de una falacia peligrosa: que uno nace, o no, brillante, que ser inteligente es lo mismo que ser perfecto, y que los errores no son parte de un proceso de aprendizaje saludable, sino una vergonzosa confirmación de debilidad y falta de inteligencia, y que por tanto deben evitarse a toda costa.

Todos los niños tienen el derecho de conocer el verdadero alcance de su vasto potencial, y de entender que el esfuerzo continuo y paciente nunca es infructuoso. Y cada educador les debe la seguridad, la guía y la inspiración que motivará a los niños a esforzarse y crecer.

Sí, la inteligencia puede aumentarse, y la mejor manera de hacerlo es desafiarse a sí mismo en un ambiente cálido y enriquecedor, nutrido por experiencias enriquecidas y por el apoyo de padres, educadores y comunidades.

Y esa, es la deuda con nuestros hijos.

 

Por Elisa Guerra

Publicado originalmente en inglés para World Innovation Summit for Education (Cumbre Mundial de Innovación en Educación) Doha, Qatar: http://www.wise-qatar.org/can-learning-increase-intelligence

 

Referencias

  • Carr, P., & Dweck, C., (2011) Intelligence and Motivation. In Sternberg & Kaufman, (eds) The Cambridge Handbook of Intelligence.  Ney York; Cambridge University Press.
  • Nickerson, R. (2011). Developing Intelligence through Instruction. In Sternberg & Kaufman, (eds) The Cambridge Handbook of Intelligence.  Ney York; Cambridge University Press.
  • Maguire, E, & Woollett, K. (2011) Acquiring “the Knowledge” of London’s Layout Drives Structural Brain Changes. Current Biology; Volume 21, Issue 24, 20 December 2011, Pages 2109–2114.
  • Stewart, L, Henson, R, Kampe, K,  Walsh, V, Turner, R, & Frith, U. (2003) Brain changes after learning to read and play music. Neuroimage Volume 20, Issue 1, September 2003, Pages 71–83. Recovered October 28th, 2016 from http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1053811903002489

Sopa de Letras Filadelfia

Una mañana de trabajo en el Colegio Karol Wojtyla. Primera parada: Miss Ednna y Miss María José, con un grupo de 3o de preescolar.

Como autora de la Serie Filadelfia para el Aprendizaje Temprano del “Método Filadelfia” con Pearson, con frecuencia tengo la oportunidad de visitar escuelas que están llevando a cabo un programa de Lectura Temprana con nuestros libros. Es maravilloso poder sentarme en el fondo del salón, como si fuera una niña más en la clase, y observar a mis colegas docentes en acción.

Este mes de Diciembre estuve en el Karol Wojtyla, en Tehuacán, Puebla. En los próximos días seguiré compartiendo algunas de las muchas ideas que pude ver en marcha, y que pueden servir de inspiración a otras maestras y escuelas que estén trabajando con el método. Comencemos con una actividad que podríamos llamar Sopa de Letras Filadelfia.

Llegamos al salón de tercer grado atendido por la maestra Ednna Mariela y la auxiliar María José. La puerta del salón estaba muy bien ambientada con el país del mes para este grupo, Grecia (según el programa de nuestro libro Yo Conozco)

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yo-conozco-3oLos temas de cultura global están a la vista de los niños: Este mes conoceremos sobre Grecia, admiraremos las pinturas de Rubens y escucharemos la música de Brahms.

La rutina comienza cuando Ednna reparte a cada niño una tarjeta diferente y les pide identificar quién tiene la palabra “viernes” y “diciembre”. Posteriormente, los niños ordenan la frase “¿Cómo me siento?” en el pizarrón y dan su respuesta: feliz. Posteriormente la maestra muestra las palabras de la semana. Es viernes, y los niños ya las conocen muy bien, así es que son ellos quienes las leen.

En este video podemos ver cómo transcurrió esta rutina:

Más tarde, Ednna proyecta la lectura de la semana y la lee con los niños. Ahora ellos deberán encontrar las palabras resaltadas y emparejarlas con las tarjetas de lectura que su maestra ha dispuesto a un lado de la proyección.

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Todas estas actividades sirvieron como preparación para llegar a la Sopa de Letras con palabras Filadelfia. Ednna proyecta la sopa de letras y les pide a los niños encontrar las palabras de la semana. Cuando uno de ellos encuentra alguna, pasa al frente a encerrarla.

sopa-de-letras-filadelfiaMuchas gracias a Miss Ednna, Miss María José  y a todo el equipo del Colegio Karol Wojtyla por permitirme acompañarles en una mañana de trabajo.  ¡Muy pronto publicaré algunas ideas más, de las muchas observadas!

Rompecabezas de palabras

Como autora de la Serie Filadelfia para el Aprendizaje Temprano del “Método Filadelfia” con Pearson, con frecuencia tengo la oportunidad de visitar escuelas que están llevando a cabo un programa de Lectura Temprana con nuestros libros. Es maravilloso poder sentarme en el fondo del salón, como si fuera una niña más en la clase, y observar a mis colegas docentes en acción.

En este mes de Noviembre estuve en el Colegio Benavente, en Puebla. En los próximos días compartiré algunas de las muchas ideas que pude ver en marcha, y que pueden servir de inspiración a otras maestras y escuelas que estén trabajando con el método. Comencemos con una actividad de “Rompecabezas de palabras”.

Miss Paty, maestra de segundo grado de preescolar, presentó con mucho entusiasmo las palabras de la semana.

lectura temprana Filadelfia

palabras Filadelfia lectura temprana

Su salón estaba muy bien ambientado con palabras retiradas de otras semanas, que los niños usan con frecuencia.

Después de la presentación de palabras, los pequeños se dieron a la tarea de encontrar esas mismas palabras en su libro “Yo Escribo”. Para ello se apoyaron de las palabras en tamaño individual. Miss Paty se aseguró de que todos los niños que necesitaban ayuda la obtuvieran. Siguió mostrándoles cada una de las palabras mesa por mesa.

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Al terminar esta actividad, Miss Paty tenía ya un sobre preparado para cada niño. Y dentro del sobre, las piezas de un rompecabezas, con una de las cinco palabras de la semana. Nadie sabía qué palabra le había tocado: había que armarla. Algunos niños requirieron de nuestro apoyo, otros pudieron armar su palabra independientemente.

armando palabras Filadelfia

 

armando palabras Filadelfia

Finalmente, conforme los pequeños lograban armar sus palabras, las identificaban con las que estaban pegadas en el pizarrón. En un corto lapso de tiempo, los niños tuvieron la oportunidad de visualizar las palabras por lo menos 4 o 5 veces, en un ambiente estimulante, con lo cual logran una mejor retención de las mismas.

Palabras Filadelfia lectura temprana

Muchas gracias a Miss Paty y a todo el equipo del Colegio Benavente, en Puebla, por permitirme acompañarles en una mañana de trabajo.  ¡Muy pronto publicaré algunas ideas más, de las muchas observadas!

¿Niños matemáticos vs. Niñas lectoras?

¿Niños matemáticos vs. Niñas lectoras?

Este artículo fue publicado originalmente en Educación Futura

En el patio de recreo, un grupo de niños de primer grado se entusiasma en un improvisado partido de futbol. Hace falta un jugador para emparejar los equipos. “¿Quién se apunta?” – grita uno de ellos.

Amanda, que observa desde cerca, siente una descarga de entusiasmo.  De un salto se pone en pie, pero antes de poder dar el paso su maestra la cuestiona con serena calidez: “Los niños juegan muy rudo. ¿Estas segura de que quieres ir con ellos?” Los pocos segundos que Amanda se detuvo fueron suficientes para que alguien más tomara el codiciado puesto.

La pequeña perdió una oportunidad para activarse físicamente y divertirse, pero también para desarrollar sus habilidades espaciales. Además, quizá cuestione su audacia la próxima vez que sienta el impulso de unirse a los “juegos de hombres” y se vaya haciendo cada vez más pasiva. Y por cierto, quizá acaba de perder también la oportunidad de convertirse, algún día, en ingeniera o matemática.

Incluso los buenos maestros, con la mejor de las intenciones, caen con frecuencia en la trampa de los estereotipos. Cerrar la brecha de género en la educación requiere un esfuerzo serio y consciente.

Según datos de la OCDE (2015), los varones obtienen mejores resultados académicos en matemáticas y ciencias en comparación con las niñas, pero éstas los superan en habilidades lectoras. Este fenómeno ha estado presente por décadas. En 1980, investigadores de la Universidad de Johns Hopkins sugirieron que esta brecha se debía a una “habilidad masculina innata para las matemáticas”. En otras palabras, proponían una superioridad genética de los niños con respecto a las niñas, por lo menos en esta área del conocimiento.

Aunque este estudio fue ampliamente criticado y se convirtió en el centro de una acalorada controversia, la idea de que las diferencias en los logros educativos de niñas y niños tiene una raíz genética se ha permeado hasta nuestros días. Pero, ¿es así, o es el ambiente el que lentamente segrega a niños y niñas para conformarse a modelos socialmente aceptados, según su género?

niños-escuelaRodrigo tiene diez años y está enganchado con los libros.  Tanto así, que a veces preferiría leer que salir a jugar con sus compañeros. Además, es muy bueno dibujando y puede concentrarse por horas derrochando creatividad. Pero cuando esto sucede, algunos niños le hacen burla: lo consideran afeminado o débil. La presión por “encajar” es cada vez más fuerte, y Rodrigo pronto entrará a la adolescencia. Necesita con urgencia un mentor que lo valide y apoye, antes de que abandone las “cosas de niñas” que lo apasionan, con tal de sentirse aceptado.

¿Cuál es, entonces, el papel que deberíamos jugar como maestros?

Aquí, algunos ejemplos de lo que podemos hacer en nuestras escuelas:

  1. Fomentar la actividad física también en las niñas, desde temprana edad. Esto incluye cosas tan elementales como recomendar vestimenta apropiada para todo tipo de juegos: es difícil trepar a un árbol usando un vestido, por ejemplo. Permitamos que nuestras niñas se ensucien con lodo, que suden, que sean heroínas al rescate de sus propias aventuras. No las limitemos por considerar que estas actitudes “no son propias de una señorita”.
  2. Proveer amplias oportunidades para la resolución de problemas en una variedad de contextos activos. Podemos retar a nuestros alumnos –niños y niñas- a tomar riesgos y asumir diferentes roles, incluyendo los de liderazgo, y crear una cultura en el salón de clases en donde hacer muchas preguntas sea incluso más valorado que dar las respuestas “correctas”. Esto creará un clima de confianza donde tanto niños como niñas puedan expresarse libremente.
  3. Diseñar un ambiente seguro para que los niños puedan conectarse con su lado artístico y desarrollar su creatividad – rasgos usualmente asociados con una personalidad “femenina”. Engánchalos en las artes, la música y la literatura descubriendo sus intereses y ofreciéndoles materiales estimulantes que puedan disfrutar.
  4. Concientizar a los padres y enlistarlos como aliados en contra de los estereotipos de género. Todos estamos expuestos a fuertes mensajes en los medios y a ideas preconcebidas. Podemos actuar en base a ellos de manera automática. Es común, por ejemplo, que los padres dejen que los niños varones jueguen más tiempo afuera, y que prefieran que las niñas se queden dentro de casa leyendo, platicando o ayudando con las labores. Pídele a tu hijo que te ayude a cocinar y lavar los paltos, y pídele a tu hija que saque la basura y pasee al perro. Lee con ellos todos los días, y asegúrate de que ambos terminen sus tareas escolares a tiempo y con calidad.
  5. Ofrecer modelos positivos de mujeres en las ciencias y hombres en las humanidades, considerando para ello personajes históricos y actuales. Cuida tus palabras y acciones, porque tus propios estereotipos pueden emerger inadvertidamente. En el aula, fíjate cuántas veces das la palabra a niños o a niñas, y por qué lo haces (¿Para recuperar su atención? ¿Para mantenerlos tranquilos?)

Mi hija, Ana, estudia la Licenciatura en Matemáticas Aplicadas en  una reconocida Universidad en la Ciudad de México.  En sus clases, aproximadamente la cuarta parte del grupo son mujeres. Me siento orgullosa de ella por atreverse a defender sus intereses, pero me entristece pensar en las “Amandas” que no están ahí porque las convencimos, cuando eran pequeñas, de que las niñas no son tan buenas para las matemáticas.

Cada niño o niña tiene el potencial para ser excelente en donde sea que encuentre su pasión, y los maestros debemos de ser sus defensores, no sus detractores. Ahora, dejémosle eso claro a Amanda y a Rodrigo la próxima vez que los encontremos.

Que podría ser en nuestro salón de clases, justo ahora.

Referencias:
Benbowm C, & Stanly, J. (1980) “Sex differences in mathematical ability: Fact of artifact?”  Science, Volume 210, 12 December 1980. https://my.vanderbilt.edu/smpy/files/2013/02/ScienceFactOrArtifact.pdf
OECD (2015), The ABC of Gender Equality in Education: Aptitude, Behaviour, Confidence, PISA, OECD Publishing. http://dx.doi.org/10.1787/9789264229945-en

 

@ElisaGuerraCruz
Fundadora y Directora Académica del Colegio Valle de Filadelfia, preescolar, primaria y secundaria. Reconocida con el Premio Alas-BID como “Mejor Educadora de Latinoamérica” 2015.

Cómo ampliar el Programa de Lectura Temprana Filadelfia

Con mucha frecuencia las educadoras que llevan nuestros libros de la Serie Pearson Filadelfia, me preguntan cómo podemos “reforzar” el programa de lectura temprana que llevan nuestros pequeños.  Ya son muy diligentes en la presentación de las palabras de lectura semanales, y no olvidan incluir las frases y los textos significativos como parte primordial del programa. Muchas de ellas presentan diferentes juegos para dar oportunidad a los niños de seguir utilizando las palabras que han visto.  Pero sentimos que podemos con más, o, quizá más importante, que nuestros niños pueden con más, y de hecho demandan más.

Hemos despertado en nuestros pequeños la curiosidad por la lectura y ahora nos enfrentamos al reto de saciar esa curiosidad, de manera tal que leer siga siendo un juego, un privilegio, una actividad increíblemente gozosa y divertida. ¿Existe una manera de lograr esto? Si. La respuesta es, simplemente “libros”.

Los niños aman los libros. A través de ellos, el lenguaje escrito cobra vida y les susurra al oído. Sea en la voz de mamá o en la de sus primeras maestras, los libros les hablan a los niños.

Por supuesto. Seguramente muchas de nosotras ya tenemos nuestras aulas rebosantes de diferentes libros que compartimos frecuentemente con nuestros pequeños. Así, exploramos cuentos y poemas, historias y canciones. ¡Y eso está muy bien! Pocas cosas hay tan placenteras para un niño como el escuchar una voz cálida que le lee un cuento.

Pero, ¿podemos hacer aún más?

La mayoría de los libros comerciales tienen hermosas ilustraciones… y textos muy pequeños. Los libros que sí tienen textos grandes, por lo menos lo suficiente para que un niño pudiera captar y reconocer las palabras, suelen ser libros para bebés – las ideas son muy simples para el sofisticado niño de 3 o 4 años.  La manera de presentar a nuestros niños libros que ellos quieran leer y eventualmente puedan leer, es elaborar esos libros para ellos, de acuerdo a su contexto e intereses.

En este video, te decimos cómo elaborar y presentar estos libros para tus niños. Como ejemplo, hemos incluido tres libros, uno para cada grado de preescolar. Los temas son relativos al programa de cultura global que llevan los pequeños en sus libros Pearson-Filadelfia, en la primera unidad.  Para primer grado, presentaremos un libro sobre México. Para el segundo, uno sobre el compositor J.S. Bach, y para tercero, un libro sobre el artista mexicano José Guadalupe Posada.

Los libros fueron elaborados como presentación de power point, y posteriormente se imprimieron a doble carta y se montaron sobre cartón caple. Antes de mostrar cada libro a los niños, les presentamos algunas palabras que podrían encontrar en ellos.

Podemos compartir estos archivos de ppt (libros) y word (plantillas de palabras)  con las maestras o mamás que estén usando nuestros libros Pearson Filadelfia, de manera completamente gratuita. Sólo necesitas publicar en las redes sociales una foto de tu(s) niño(s) con sus libros Pearson-Filadelfia y enviarnos tu correo.

En Facebook: Coloca tu foto en el muro de Método Filadelfia – Elisa Guerra y añade el hashtag “Quiero los  #LibrosFiladelfia”. Ahí mismo, o por inbox, envíanos tu correo electrónico. Nota: Si colocas tu foto en tu propia biografía, no podremos verla. Por favor compártela en nuestra página.

En Twitter: Comparte tu foto y etiquétanos: @ElisaGuerraCruz usando también esta frase: “Quiero los #LibrosFiladelfia ” Ahí mismo, o por mensaje privado, envíanos tu dirección de correo electrónico.

Y si todavía no estás llevando a cabo un programa de Lectura Temprana con tus pequeños (hijos o alumnos) te recomendamos:

  1. Leer los libros “Aprender a leer a los 3”  y “Cómo enseñar a leer a su bebé“.
  2. Tomar el curso en línea “Aprender a leer a los 3“. Si eres mamá, considera el curso para padres “Cómo Multiplicar la Inteligencia de tu bebé”.
  3. Comenzar tu programa y seguir en contacto a través de este blog o de medios sociales: en Twitter @ElisaGuerraCruz, en Facebook: https://www.facebook.com/Elisa.Guerra.Cruz

¿Eres docente de educación especial, rural o indígena?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay muchas personas en el mundo que admiro y respeto. A algunas he tenido el privilegio de conocer personalmente, a otras muchas, no.  De la mayoría de ellas no conozco ni el nombre. No sé dónde viven, de dónde vienen, ni cuál es su aspecto. Pero sé cómo trabajan, y conozco el tamaño de su espíritu.

Ellas (y ellos) son las madres y padres de niños con lesión cerebral, y por extensión, son también las maestras de educación especial.

Difícilmente habría una labor con más retos. Quienes viven y trabajan con estos pequeños -y a veces no tan pequeños- seres humanos, enfrentan una agotadora batalla todos los días, y, en el caso de los padres, virtualmente a todas horas.

Aquellos que dedican su vida a librar esta batalla diaria, hombro con hombro con sus queridos niños, ya sea por destino o por elección, merecen toda la ayuda que la sociedad en conjunto podamos darles.

Los cursos que he desarrollado con el paso del tiempo, están dirigidos principalmente a docentes de educación inicial, preescolar y primaria. Sin embargo, con bastante frecuencia se inscriben maestras de educación especial y padres de niños con o sin lesión cerebral.  Ellos pagan su inscripción como cualquier otra persona, y muy rara vez solicitan becas o ayuda.

Sin embargo, en justicia, creo que deberían tenerlas.

Por eso, quisiera, a partir de ahora, ofrecerles una beca permanente del 70% a cualquiera de mis cursos online. 

En los casos en que sea posible, extenderemos becas parciales para mis cursos presenciales -si bien en éstos se dificulta más porque suele haber gastos mayores, como espacios, equipo y viáticos.

Para poder recibir el descuento, las maestras de educación especial deberán estar en servicio y acreditarse como tales. La beca estará disponible sólo para aquellos docentes que trabajen directamente con niños o adultos con lesiones cerebrales, durante por lo menos 20 horas semanales, en una Institución de educación especial. Deberán enviar un correo electrónico a conferencias@elisaguerra.org, en el que manifiesten su nombre completo y las razones por las que solicitan la beca. Deberán acompañar esta solicitud con una carta constancia en hoja membretada por parte de la Institución, pública o privada, donde trabajen,  en la que se acredite a la persona que solicita la beca. Esta constancia puede ser sustituida por una copia del título o cédula que te acredite como Licenciada en Educación Especial.  Es posible solicitar a uno o a todos los cursos que tenemos disponibles.

No participan en esta convocatoria las escuelas regulares que integran a niños con necesidades educativas especiales, ni los profesionales con consulta privada. Nos reservamos el derecho de decidir la elegibilidad de cada persona o institución que solicite las becas.

Las becas se ofrecerán también a docentes que laboren en zonas rurales o indígenas de México y Latinoamérica, atendiendo a niños en desventaja socioeconómica.  Igualmente deberán enviar una constancia con los datos arriba mencionados  y una fotografía de la escuela.

A los padres de niños con lesión cerebral, quisiera encomiarlos a considerar los libros y cursos de Los Institutos para el Logro del Potencial Humano. Estas son las mejores herramientas con las que las familias pueden ayudar a sus hijos en esta situación. Pero si además de ello desean participar en alguno de mis cursos, con gusto haremos extensiva la beca para ellos. En este caso, no requerirán constancia alguna, sino solamente solicitar la beca por correo electrónico e incluir una foto de ellos mismos con su hijo(a).

Es un pequeño granito de arena, pero deseamos con él hacer un poco menos pesada la lucha por mejorar las oportunidades educativas de quienes más lo necesitan.

Puedes consultar los cursos en línea disponibles aquí.

 

¿Por qué el desayuno potencializa el aprendizaje de tus hijos?

La Nutrióloga Diana Andere Portas, como autora invitada de este blog, nos comparte algunos consejos para dar a nuestros hijos el desayuno óptimo para su desarrollo cognitivo.

desayuno aprendizaje

Nuestro estilo de vida actual ha llevado a muchas personas a perder la costumbre de desayunar. En un intento por ganarle al tiempo y realizar sus actividades diarias, mucha gente se salta el primer alimento del día, cosa que resulta contraproducente e incluso dañino para la salud. Este mal hábito no sólo se limita a los adultos, sino que se ha trasladado también a los niños, quienes frecuentemente son enviados a la escuela con el estómago vacío.

Los beneficios del desayuno han sido documentados en diversos estudios y es indudable que el comenzar el día con un buen alimento repercutirá notablemente en el desarrollo cerebral de tu hijo y en su rendimiento académico.

En las primeras etapas de la vida, el correcto desarrollo del cerebro es de crucial importancia, por lo que una buena alimentación asegurará que tu hijo esté consumiendo los nutrientes necesarios para su adecuado funcionamiento a lo largo de su vida.

En la infancia, las neuronas necesitan proteínas para realizar correctamente el trabajo requerido para el aprendizaje, la memoria, la imaginación, la capacidad de análisis, la concentración mental, la abstracción y la integración del pensamiento, entre otras múltiples funciones.

Existen varios estudios que han demostrado que los niños que no recibieron una alimentación rica en proteínas durante los primeros cuatro años de su vida, presentan un menor coeficiente intelectual que los que sí se alimentaron adecuadamente durante dicha etapa. Lamentablemente, si estos niños mejoran su alimentación en años posteriores, esta falla en el desarrollo de su cerebro ya no es reversible.

Más adelante, cuando ya se ha desarrollado el cerebro, éste necesita combustible para realizar sus funciones, entre las que se encuentran la capacidad de atención y de estar alerta. Este combustible lo encuentra en forma de azúcar (glucosa), cuyo aporte continuo es necesario para el funcionamiento del cerebro. Esto se debe a que dicho órgano no tiene la capacidad de almacenar combustible, por lo que debe tomar constantemente pequeñas cantidades de azúcar de la sangre para poder tener la energía para trabajar. Durante la noche, cuando no comemos, las reservas de azúcar que se encuentran en el hígado hacen posible que el cerebro reciba su aporte necesario para funcionar. Sin embargo, a la mañana siguiente, después de no haber recibido alimento durante 8 ó 10 horas, las reservas del hígado se han extinguido y es necesario aportarle combustible al cerebro en forma de comida.

Cuando los niños se saltan el desayuno, esta falta de glucosa en la sangre y, por consiguiente, en el cerebro tiene repercusiones sumamente negativas que afectan enormemente el aprendizaje, entre las que se encuentran:

  • Decaimiento
  • Falta de concentración
  • Cansancio
  • Nerviosismo
  • Mal humor
  • Disminución de la velocidad y exactitud de la memoria inmediata, la memoria tardía, la de reconocimiento y la espacial.
  • Disminución de la capacidad de aprendizaje.

Además, cuando se omite el desayuno, es muy probable que los niños desarrollen malos hábitos alimenticios, que favorezcan el sobrepeso, dando pie al empobrecimiento de su salud actual en la vida adulta.

Los pequeños que no desayunan suelen escoger a lo largo del día alimentos de poca calidad nutricional, como golosinas y bollería, mientras que los que toman un buen desayuno consumen la mayor parte de los nutrientes que su cuerpo necesita. En consecuencia, un gran número de estudios ha comprobado que el primer alimento del día ayuda a los niños a prestar atención, pensar velozmente y comunicarse en forma apropiada con las personas.

Un buen desayuno debe proporcionar aproximadamente el 30% de las calorías diarias necesarias para el funcionamiento del cuerpo y proveer los nutrientes indispensables para un adecuado estado de salud. Por lo tanto, debe contener todos los grupos de alimentos, es decir, fuentes de proteínas, carbohidratos y grasas.

Las proteínas se encuentran en el queso, el jamón, la leche, el huevo, etc., los carbohidratos en las frutas y vegetales, los cereales como avena y las legumbres como frijoles. Las grasas saludables se encuentran en frutos secos como nueces y almendras, en el aguacate y en aceites vegetales como el de canola o el de oliva. La combinación de estos tres grupos de alimentos contribuirá a aportar los requerimientos nutricionales diarios además de que controlará los niveles de azúcar en sangre, lo que permitirá el constante suministro de energía al cerebro.

Paradójicamente, un desayuno que incluye exclusivamente azúcares o harinas, como pan, mermelada, galletas, jugo de naranja, cereal con leche, etc., en lugar de mantener estables los niveles de azúcar en sangre, ocasiona una baja de azúcar a media mañana. Esto se debe a que estos alimentos provocan una abrupta elevación de la glucosa en sangre, lo que estimula la producción de la hormona insulina, que a su vez produce una violenta baja de glucosa alrededor de dos horas después del desayuno rico en azúcares. En estos casos, el cerebro sufre las consecuencias de la disminución de los niveles de azúcar en sangre, y en esos momentos el niño podrá sentir hambre, palpitaciones, desfallecimiento, dolor de cabeza, sudoración, mareos, visión negra e incluso llegar al desmayo. Es necesario evitar este tipo de desayuno, ya que la baja de azúcar ocasionada es mayor que cuando no se desayuna nada, y el rendimiento escolar se deteriora de manera importante.

Un buen ejemplo de desayuno puede consistir en huevo, fruta, nueces y leche; otra opción podría ser un licuado de yoghurt con fruta y almendras, acompañado de algunos rollitos de jamón; también unas quesadillas o un sándwich de jamón y queso con aguacate y verduras, además de un vaso de leche o fruta. En este video muestro algunos ejemplos de comidas adecuadas y errores comunes que se cometen a la hora de alimentar a los niños:

Recuerda al darle un desayuno saludable a tu hijo, no sólo te aseguras de que se esté nutriendo correctamente, sino que le estás regalando un hábito que lo encausará a cuidar su alimentación y salud de por vida.

Diana Andere Portas

Nutrióloga

http://www.nutriologadiana.com

Si necesitas ayuda para mejorar la nutrición de tus hijos o la tuya propia, estoy disponible para  consultas en línea.

También puedes leer mi libro “Come, disfruta y adelgaza” en el que profundizo más estos temas.

Para explorar más sobre la relación emocional con los alimentos, lee mi libro “Obesidad emocional: cuando tu mente te hace engordar”.

Si te gusta la cocina, puedes adquirir mi Antología de recetas “Come, disfruta y adelgaza en la Cocina”.