Cómo enseñar a escribir con el Método Filadelfia

IMG_2130
Si bien la lectura y la escritura son dos procesos de aprendizaje íntimamente relacionados, conservan su individualidad. Berninger (2000) afirma que “leer y escribir son, hasta cierto punto, dos sistemas diversos. No estamos hablando de un solo proceso económico llamado lectoescritura, en donde pareciera que los pasos y los tiempos se integran en un solo camino. No, se trata de dos procesos que siguen una ruta en la misma dirección, con veredas a veces paralelas, a veces divergentes, a veces asincrónicas, a veces entrelazadas. Dos procesos, dos tiempos”.

Escribir tiene, por lo menos, dos funciones: la manual o caligráfica, esto es, la habilidad motriz para plasmar con algún instrumento –por ejemplo, lápiz, pluma o la computadora– las representaciones gráficas de las palabras e ideas que deseamos comunicar y, por el otro, la función comunicativa, la expresión de las ideas, la elección y organización de las palabras para ser entendido por el interlocutor. Sin embargo, según la manera como tradicionalmente se enseña a leer y a escribir en la escuela, tal pareciera que lo más importante es que los alumnos tengan “bonita letra”. El contenido de lo que escriban no importa, siempre y cuando los trazos sean firmes, ordenados y de buena “calidad”.

Esto no quiere decir que no sea deseable que los alumnos, o cualquier persona, tengan buena caligrafía, debemos motivarlos hacia la limpieza y claridad en sus producciones, pero sin que ello repercuta en la parte creativa de la escritura. El problema de la enseñanza tradicional, cargada de pre-ejercicios “para soltar la mano”, y más adelante de ejercicios para “aprender las letras”, es que hace tedioso y cansado un proceso que debería ser gozoso y ágil.

En los materiales que conforman el Método Filadelfia no incluimos el famoso “llenado de planas” que hacen repetir al niño una misma letra una y otra vez. En lugar de ello, ofrecemos muchas oportunidades para remarcar, calcar, copiar y trazar palabras completas, y más adelante, frases cortas y oraciones más complejas. De esta manera, el niño no está repitiendo un símbolo gráfico sin sentido, sino que desde el primer momento escribe palabras e ideas. Ya irá aprendiendo el trazo de cada una de las letras que, por supuesto, se repiten en diferentes palabras, pero de manera contextualizada y significativa.

IMG_7587Técnica para desarrollar la escritura temprana

  1. Programa de lectura: las palabras objetivo y de construcción, así como los textos de Yo leo, conformarán el grupo de palabras conocidas, que servirá como base para la enseñanza de la escritura.
  2. Armado de palabras conocidas: este paso consiste en utilizar letras recortables para armar las palabras que el niño ya conoce, sin necesidad de hacer un esfuerzo manual para su trazo. Es el primer paso de la escritura propiamente dicha, pues ya implica una labor intelectual para formar una palabra.Se le presenta a los alumnos las pequeñas partes que conforman la palabra por primera vez. El alumno debe tratar de armar la palabra conocida como si fuera un rompecabezas, basándose en el modelo escrito. Esta fase tiene en realidad dos momentos: cuando el niño puede armar la palabra en presencia del modelo y cuando puede armarla de manera independiente. Si bien pueden mencionarse al niño los nombres o sonidos de esas nuevas partes que está conociendo, por ejemplo las letras y sílabas, no se hace énfasis en ello.
  3. Remarcado y calcado de palabras conocidas: éstos son en realidad dos pasos en uno. Se presentan las actividades de remarcado con las palabras impresas en tinta más clara, para permitirle al niño apropiarse de la “autoría” de la palabra. Éste es el primer momento en que se aborda la parte manual de la escritura. El niño utiliza las palabras que conoce de su programa de lectura y las escribe completas, no realiza planas de la misma letra. Esta fase tiene varios momentos:a) El remarcado de palabras, que consiste en reescribir sobre éstas.b) El seguimiento de modelos de palabras utilizando la pauta.

    c) El calcado de palabras, para lo cual, de vez en cuando, podría utilizar papel adicional, con la suficiente transparencia para permitir al niño observar el modelo, pero lo suficientemente firme para permitir un trazo fluido.

  4.  Copiado de palabras conocidas: en este paso, el niño ya no remarca ni calca las palabras, sino que hace trazos independientes del modelo, pero aún en presencia del mismo.El modelo (palabra impresa) puede estar colocado junto a la palabra copiada, en un primer momento, y más tarde puede pegarse en el pizarrón o incluso reescribirse, para que los alumnos la copien desde sus asientos.
  5.  Escritura independiente de palabras conocidas: en este paso los alumnos pueden escribir palabras conocidas, sin necesidad de la presencia del modelo.En una subetapa previa, la maestra puede mostrar brevemente la palabra para que el niño la vea, luego la retira y el niño la escribe. Los alumnos de cuatro años pueden escribir palabras de manera independiente, aun si éstas son largas. De hecho, parece que las palabras largas resultan interesantes para ellos.A partir del nivel B (4 años), se aborda la escritura de algunos pares de palabras y construcciones cortas, mismas que se harán más frecuentes y elaboradas en el nivel C.

    Lo común es que, en cada grupo en cualquier momento haya algún alumno en la segunda fase (armado), otro en la tercera (remarcado/calcado), otro en la cuarta (copiado) o en la quinta (escritura independiente). O incluso que un mismo niño ya pueda escribir algunas palabras de manera independiente, y que necesite el modelo para escribir otras, o que haya palabras que aún no puede escribir sin calcar o remarcar. La práctica docente debe buscar crear oportunidades de aprendizaje constructivo a partir de las habilidades de cada niño.

IMG_2254El Abecedario

Cuando los niños comienzan a aprender palabras de lectura desde los tres o cuatro años, se pone en juego su capacidad de deducción e inferencia de las reglas del lenguaje escrito. De esta manera, un niño no necesitará ver tarjetas de todas de las palabras existentes en su idioma, sino que, por medio de la exposición repetida a cientos y cientos de palabras diferentes, será capaz de “intuir” o inferir palabras que nunca antes haya leído.

En segundo grado de preescolar, cuando inicia el proceso de adquisición la escritura, sugerimos presentar las letras a los alumnos, como componentes de las palabras, para iniciarlos en su trazo.

En tercer grado de preescolar, combinamos la lectura global con elementos de la instrucción fonética, privilegiando la presentación de la palabra completa. Al mismo tiempo, comenzamos la enseñanza del abecedario.

Todos los días se presenta la serie completa del abecedario en orden. Algunos días en minúsculas, otros días en mayúsculas. Adicionalmente, dedicamos otra sesión para presentar las letras en desorden. A diferencia de las sesiones de palabras, aquí sí nos interesa que los alumnos aprendan la secuencia de las letras en el abecedario (y por eso las presentamos en orden) pero también es importante que ellos reconozcan cada letra por sí sola y no porque están recitando una secuencia conocida.

Es preciso planear dos sesiones diarias para la presentación del abecedario, durante todo el ciclo escolar. Por supuesto, podemos hacer énfasis en las letras que estamos trabajando con las palabras de la semana y aprovechar el repaso de las ya presentadas. Incluso podemos hacer juegos en donde los alumnos, con sus palabras recortables o con las tarjetas de presentación del aula, busquen una letra en particular en algunas de sus palabras.

Se enseña a los alumnos tanto el sonido como el nombre de la letra; “se llama efe” y “suena ffff “, ya sea en la misma sesión o en diferentes. La técnica de enseñanza es la misma que utilizamos con los demás materiales: un segundo por tarjeta, transmitiendo entusiasmo y alegría con la voz al leerla.

La letra script y cursiva

El Método Filadelfia no contempla en esta etapa del proceso de adquisición de la escritura el uso de la letra cursiva, pero no deja de reconocer sus méritos y utilidad.

Prácticamente la totalidad de los textos escritos que encontramos en medios impresos y digitales utilizan la letra script. Y dado que nuestra propuesta relaciona el programa de lectura con la producción de las primeras palabras escritas, consideramos más congruente iniciar el proceso de escritura manual con el mismo tipo de letra con la que los alumnos han aprendido a leer.

La letra cursiva, si bien es cierto que favorece una escritura más ágil y correcta, en cuanto a la direccionalidad y fluidez del trazo, implica también, por lo menos al principio, un esfuerzo mayor por parte del niño y también exige una cantidad considerable de ejercicios para la soltura motriz. Desafortunadamente, el costo a pagar por la reiterada ejercitación ha sido alto: los alumnos relacionan el escribir con un proceso más bien mecánico y tedioso, y no con la posibilidad de expresarse de manera creativa y trascendente.

Es deseable que los estudiantes desarrollen la habilidad motriz que les permita escribir con buena letra, pero en esta propuesta se privilegia el aspecto de la escritura creativo antes que el manual.

Una vez que el niño se haya confirmado como un lector y se encuentre avanzado en el camino para convertirse en escritor –no escribiente- entonces se podría, si así lo deseamos, introducir el aprendizaje de la letra cursiva. En todo caso, no lo recomendamos antes de los cinco años. Pero el parámetro a considerar, más allá de la edad, será que los alumnos ya estén “enganchados” a tal grado con la escritura, que el realizar un esfuerzo adicional, no ocasione su desinterés.

Referencias:

Berninger, V. (2000) Development of language by hand and its connections with language by ear, mouth and eye. Topics in Language Disorders 20 (4), 65-84

Tomado de:

Guerra Cruz, E. (2014) Guía Didáctica A. Método Filadelfia. Primera Edición. México, D.F Pearson Educación.

 

¿Quieres Aprender Más?

CURSOS PRESENCIALES:

Bogotá, Colombia, 4 y 5 de Octubre, 2014

México, DF, 17 de Octubre de 2014 

Curso en línea “Aprender a Escribir a los 4: Método Doman en el Aula Preescolar”

Preguntas sobre la Enseñanza Temprana de la Escritura

Por: Susan Aisen, Directora de Los Institutos para el Logro del la Excelencia Intelectual

Puedes leer esta entrada también el la página de Los Institutos para el Logro del Potencial Humano,  haciendo clic aquí.

Las siguientes son respuestas a las preguntas más frecuentes que nos hacen las madres acerca de enseñar a sus niños muy pequeños a escribir.

P: ¿Cuál es la cosa más importante que puedo hacer para ayudarle a mi hijo a aprender a escribir?

R: Puedes continuar enseñándole a tu hijo el mejor programa de lectura que te sea posible. Conforme le enseñas a tu niño a leer, y le presentas cientos de palabras, frases y libros, le estás dando virtualmente toda la información intelectual que necesita para escribir también. El vocabulario que utilizas, las oraciones que construyes, las interesantes historias que escribes le dan a tu hijo un montón de información importante que él necesita para desarrollar su estilo y creatividad en la escritura. Puedes considerar cada palabra de lectura en como una buena lección de deletreo, además de todo.

Enseñarle a un niño a leer a través de un programa organizado que se presenta con frecuencia, consistencia y claridad visual, es de hecho el mejor programa de escritura que conocemos. Y, por supuesto, además de enseñarle a tu niño a leer de manera independiente, el leerle con frecuencia libros que él todavía no puede leer por sí mismo es sumamente valioso para mejorar tanto la lectura como la escritura.

P: Mi hijo de dos años adora contar historias pero aún no está interesado en la escritura manual. ¿Alguna sugerencia?

R:  Si, ¡tu escribes mientras él habla! El pensamiento creativo, a través de la organización y auto-expresión es vital para ser buen escritor. El está avanzando tremendamente en su habilidad de escritura al  crear historias y le encantará verlas plasmadas en papel. Por supuesto, su habilidad para hablar está más desarrollada que su habilidad para escribir -manualmente- en esta etapa, y por ello le vendría bien una buena secretaria: ¡Tu!  Su habilidad manual eventualmente estará a la par, y para entonces él será mucho más fluido debido a que tú le ayudaste en este tiempo, en lugar de tener que esperar a que su propia convergencia visual y habilidades motoras finas se desarrollen. De esta manera, él no tendrá que perder el entusiasmo por la auto expresión creativa, sino que podrá desarrollarla continuamente. Puedes recrear las propias historias de tu hijo para hacer libros caseros para su programa de lectura, completos con ilustraciones. ¡El estará orgulloso!

P: Mi niña de tres años puede frustrarse mucho al intentar escribir. ¿Qué puedo hacer para que tenga más éxito en estos intentos?

R: Tu has observado en tu pequeña el gran esfuerzo que implica la escritura manual. Consideramos que la escritura es la más sofisticada de todas las funciones neurológicas. Combina la necesidad de tener buena convergencia visual y coordinación motriz fina,  y ambas cosas requieren una gran cantidad de oxígeno para el cerebro. Puedes ayudar mejor a tu hija si minimizas el esfuerzo necesario para escribir con éxito.

Primero que nada, planea sesiones muy cortas para que ella pueda hacer su mejor esfuerzo, repetidamente durante el día, en lapsos muy cortos -segundos, no minutos.  Las sesiones largas son muy cansadas y maximizan el esfuerzo requerido para escribir.

Provee a tu hija con herramientas de escritura y una superficie para escribir que faciliten la tarea. Los marcadores son preferibles a los lápices o la tiza que se rompe tan rápido y tan frecuentemente. Asegúrate de que los instrumentos de escritura tienen el tamaño adecuado para la pequeña mano de tu niña.  Las superficies lisas y fuertes, como los pintarrones, son más recomendables que el papel, que puede rasgarse con facilidad y ocasionar frustración.

Los niños muy pequeños pueden escribir más fácilmente si están de pie, en un caballete o en la pared, mejor que si están en un escritorio o peor aún, en el suelo. En la posición erguida, la convergencia visual se facilita, de igual manera que el movimiento del brazo. El uso de una superficie grande para escribir permite un trazo grande y menos difícil.

La buena iluminación y el poder contar con un área de trabajo tranquila y libre de distracciones también contribuyen al éxito.

P: ¿Qué actividades físicas puede hacer mi hijo para mejorar su habilidad para escribir?

R: ¡Qué buena pregunta! Hay varias actividades físicas que promueven la organización neurológica necesaria para escribir y es sabio incluirlas en este tiempo. Una de tales actividades es la braquiación. La habilidad requerida para recorrer un pasamanos, mano sobre mano en el aire, favorece tanto el desarrollo de la convergencia visual como el de la coordinación motriz fina. Al mismo tiempo, el pecho crece, y esa mayor capacidad respiratoria ayudará en mucho a llevar oxígeno al cerebro, como se requiere. Aún más básicos que la braquiación, son los grandes beneficios que se obtienen gateando y arrastrando. Estas dos actividades efectivamente desarrollan los caminos visuales y motores y sientan los cimientos para varias funciones neurológicas, tanto intelectuales como físicas. Un centenar de metros al día (o más) mejorarán las habilidades sofisticadas, como el hecho de poder leer y escribir con letras progresivamente más pequeñas.

P: Mi hija de cuatro años ocasionalmente escribe algunas letras al revés. Aún no la he corregido cuando esto sucede. ¿Debería hacerlo?

R: Es natural que los niños pequeños inviertan el orden de algunas letras o incluso algunas palabras cuando están en la etapa inicial de aprender a escribir. Después de todo, las letras en realidad son muy parecidas entre ellas, y como resultado del gran esfuerzo visual requerido puede surgir un poco de confusión. Confía en que puedes juzgar en qué momento comenzar a señalar muy suavemente las mejoras que pueden hacerse. Esto puede empezar cuando un niño ya se siente consistentemente exitoso en la escritura, y puede escribir ya varias palabras de manera independiente.

El gateo, el arrastre y la braquiación pueden ayudar a un niño a superar esta etapa (o incluso evitarla por completo) al promover continuamente las habilidades visuales del pequeño y su madurez neurológica en general. Por ejemplo, en las etapas iniciales de la escritura, los dos ojos deben de trabajar juntos perfectamente para poder lograr esta complicada hazaña intelectual y física. Cuando los ojos no siempre mantienen esta coordinación, puede sobrevenir confusión visual y por ende dificultades para leer y escribir.

Más tarde, el desarrollo de la dominancia hemisférica, entre los 3 y los 6 años, ayudará en buena manera a resolver este problema. En esta etapa final del desarrollo, un lado del cuerpo -ojo, oreja, mano y pie- asumen las funciones que requieren mayor habilidad en la lectura y la escritura. De esta manera, el enorme esfuerzo involucrado en coordinar ambos lados para las actividades que son más eficientemente logradas por uno solo, es eliminado. Una vez que la lateralidad realmente se establece en el niño, los problemas como las letras invertidas desaparecen.

¿Quieres aprender cómo enseñar a leer a tu bebé? Te recomendamos considerar el curso“Cómo Multiplicar la Inteligencia de tu Bebé”

¿Sabías que ofrecemos un curso en línea para aprender a implementar un programa de lectura temprana en el aula, para docentes?  ”Aprender a leer a los 3″, 60 sesiones y más de seis horas de video, demostraciones y práctica, para cursarlos en tus propios tiempos, a tu ritmo, a través de internet. Además, una vez que te inscribes al curso, éste permanece para siempre en tu cuenta. En agradecimiento a tu visita a nuestro BLOG, puedes registrarte al curso con un 20% de descuento usando el cupón “Blog” en este enlace.

Si deseas más información sobre nuestro curso en línea “Aprender a leer a los 3″, haz click aquí.

Quizá también te interese:

Sobre la Dislexia

¿Pueden los bebés Aprender a Leer?

Mitos sobre la Lectura Temprana

Lectura Temprana y comprensión lectora: ¿Relación imposible?

Próximamente:  Curso online “Aprender a Escribir a los 4”

Aprender a leer a los 3

crecerHace unas semanas se publicó mi libro “Aprender a leer a los 3: Método Doman aplicado en el Aula Preescolar”. En él se recogen las experiencias de más de diez años de trabajo con un programa de lectura precoz, aplicado con éxito con niños desde los dos años en el entorno escolar. Este libro presenta una adaptación práctica para las escuelas que parte de la propuesta Doman para la lectura temprana en el hogar.  A sólo un mes desde su publicación, el libro ha tenido una gran acogida entre educadores y padres del mundo hispanohablante, lo cual me hace sentir emocionada y agradecida.

Quisiera compartirles, en este espacio, dos cosas: por un lado, la introducción del libro, para quienes deseen conocer un poco más de qué se trata la propuesta, esperando abrir su apetito para leer el libro entero. Y por otro lado, un video grabado hace unos días en nuestra escuela, en donde podremos observar que pequeños de cuatro años juegan una lotería de palabras, leyendo con alegría, facilidad y disfrute.

Me gustaría mucho recibir sus comentarios: sobre el libro, sobre sus experiencias en cuanto a la lectura temprana, sobre la educación de los más pequeños, y también sus sugerencias y dudas. Gracias a todos los educadores -padres o maestros- que reconocen el gran potencial de los niños y que cada día dedican su tiempo y entusiasmo ayudándolos a desarrollarlo.

Aprender a Leer a los 3: Método Doman aplicado en el Aula Preescolar

Introducción

Llevo muchos años escribiendo este libro. Empecé a dibujarlo en la mente, en bosquejos inquietos y suaves, poco después de que el mayor de mis hijos ingresara por primera vez al preescolar. Él tenía cuatro años, cuatro años que a las escuelas de su ciudad natal les parecían muy pocos para enseñarle todo lo que él quería aprender. Cuantro años que a mí me parecían demasiados para los escuetos programas de aprendizaje que en aquel entonces teníamos disponibles en las instituciones locales. Por supuesto que yo quería que él jugara, que hiciera amigos, que la pasara bien. Pero también quería que aprendiera muchas cosas, sin más límites que su propia curiosidad y potencial. Los cuales eran enormes. Como son los de todos los niños.

Llevaba ya algún tiempo enseñándoles a leer y muchas otras cosas, a él y a su hermanita, entonces de dieciocho meses. Me había convertido en su primera maestra, y los tres lo disfrutábamos mucho. Pasaron un par de años. Seguíamos sin encontrar una escuela que pudiera combinar el juego y la algarabía con un programa de aprendizaje creativo, estimulante y ambicioso. Decidí entonces que debía fundar la escuela que quería para mis hijos.

Seguí escribiendo este libro a pausas, año con año, cuando iniciamos la tarea de diseñar los programas de la escuela y comenzamos a aplicarlos con nuestros primeros grupos de niños. Había probado la metodología Doman en casa, con mis propios pequeños, pero llevarla a cabo en la escuela era otra historia. Enfrentamos muchos retos, tuvimos muchas pequeñas victorias cotidianas. Mis hijos crecieron, llegó un tercer bebé. La escuela también creció. Aprendimos muchas cosas en el camino. Mientras mejoraba el diseño de los programas y comenzaba a desarrollar materiales de enseñanza y cursos de capacitación para nuestras maestras, continuaba escribiendo este libro en el fondo de la mente, rumiando los cómos, los porqués, los para qués.

Comencé a presentar talleres y conferencias, nuestra escuela se multiplicó en otros campus en otras ciudades e incluso en otro país. En cada conferencia compartía un pedacito de este libro que se estaba gestando. Pero aún sus palabras no poblaban el papel, real o digital. Hasta ahora. De alguna manera, este libro se sigue escribiendo, aún después de su publicación. Se reescribe en las experiencias de todos aquellos que colaboraron para darle el soplo de vida, y en las de las entusiastas educadoras –y algunos maestros- que han compartido sus comentarios en nuestros foros sociales.

Aprender a leer a los 3 es un libro dedicado a las y los docentes de preescolar y de primaria baja, así como a los educadores de la infancia temprana en general. Presenta una propuesta para la lectura precoz en preescolar, inspirada en la metodología de Doman para el aprendizaje de la lectura en el hogar. La adaptación del programa viene de la experiencia de trabajo con niños pequeños en nuestras escuelas. El libro se divide en siete capítulos; el primero explica por qué es importante y deseable enseñar a leer a los niños desde temprana edad. Explora datos referentes a la compresión lectora y a los hábitos de lectura, qué es lo que hace a un buen lector y por qué el disfrute de la lectura es esencial. Presenta una breve historia de Los Institutos para el Logro del Potencial Humano y su trabajo con niños con necesidades educativas especiales -o sin ellas- alrededor del mundo, y aborda cómo es que llegué a involucrarme en este trabajo, primero, como madre, y más tarde, como directora de Los Institutos para Latinoamérica y como fundadora de las escuelas inspiradas en Doman.

El capítulo dos está dedicado a analizar qué es la lectura y qué es lo que sucede en el cerebro cuando leemos. Compara los principales métodos para enseñar a leer, y presenta una breve historia de la enseñanza de lectura en la civilización occidental. En este capítulo se describen las diferencias entre los dos principales ambientes de aprendizaje: el hogar y la escuela. Explica cómo los padres son los mejores maestros, y cómo los educaores pueden lograr mayores resultados con sólo escuchar a las madres. Por último, se analiza la investigación documentada sobre la metodología Doman y cómo podría ésta adaptarse a entornos escolares.

El tercer capítulo presenta la propuesta de lectura temprana en preescolar. En él se describen las técnicas, los materiales y las oportunidades para resolver problemas como forma de evaluación y como experiencias de aprendizaje en sí mismas. Esta propuesta se ha diseñado, implementado y perfeccionado tras 18 años de experiencia, en el hogar y en nuestras aulas con niños pequeños.

En el capítulo cuatro se propone un programa de lectura para tres grados de preescolar (3, 4 y 5 años). Se presenta un programa semanal que incluye dos categorías de palabras individuales, una categoría de pares y oraciones, y un texto corto o poema que usa las “palabras objetivo” de la semana. Hay material para 40 semanas de un año escolar, para cada grado, por lo que se incluyen un total de 120 planes semanales.

Cómo enseñar a los niños a escribir se explica en el capítulo quinto. Se discuten los diferentes aspectos de la escritura (por ejemplo, caligrafía vs escritura creativa) y se presenta un programa de escritura para cada uno de los tres años de preescolar.

El capítulo 6 propone algunas ideas para usar la tecnología en el aprendizaje de la lectura y la escritura. Para la lectura, se analiza el uso de computadoras y otros dispositivos, haciendo hincapié en la importancia del contacto humano cálido y poniendo en primer lugar los intereses y necesidades de los niños. Se propone también el uso de la computadora como un complemento a la ruta de escritura, a partir de los 4 años, y con el programa de lectura como fuente de inspiración para escribir palabras, oraciones, y con el tiempo, cuentos cortos y poemas.

El último capítulo del libro reconoce los desafíos que la propuesta podría enfrentar en el ámbito escolar: las diferencias entre el hogar y en la escuela y cómo pueden afectar los resultados del programa, la resistencia al cambio, la falta de materiales didácticos producidos comercialmente, la integración del programa con el resto de las actividades diarias y el uso de la propuesta en la educación especial. En general, el libro trata de presentar un enfoque optimista y honesto sobre esta metodología para la enseñanza de la lectura y la escritura. Se reconoce la superioridad del hogar como el entorno de aprendizaje más importante: de hecho, nuestros niños podrían comenzar a aprender a leer antes de los tres años, en casa, en el regazo de su madre.

Por cierto, los tres años no tienen nada de especial. Es simplemente el momento en el que una gran cantidad de niños ingresa a la educación preescolar en muchos lugares del mundo, y por ello es el tiempo en el que podemos comenzar un programa de lectura en la escuela. No queremos decir que los niños aprenderán a leer cualquier cosa, de manera fluida, a esta edad. Pero seguramente reconocerán una buena cantidad de palabras, y esta cantidad seguirá acumulándose con las semanas y meses. Lo más importante es que buscamos desarrollar en ellos la comprensión y fluidez que hará de la lectura una experiencia gratificante.

Las dos diferencias más importantes de nuestra propuesta en comparación con la enseñanza tradicional de la lectura es el cómo y el cuándo. Empezamos antes, mucho antes. Y lo hacemos de una manera divertida, significativa y fácil para el niño.

® 2012 Elisa Guerra Cruz

También puedes leer este BLOG en elisaguerra.org

¿Sabías que ofrecemos un curso en línea para aprender a implementar un programa de lectura temprana en el aula?  “Aprender a leer a los 3”, 59 sesiones y más de seis horas de video, demostraciones y práctica, para cursarlos en tus propios tiempos, a tu ritmo, a través de internet. Además, una vez que te inscribes al curso, éste permanece para siempre en tu cuenta. En agradecimiento a tu visita a nuestro BLOG, puedes registrarte al curso con un 20% de descuento usando el cupón “Blog” en este enlace.

Si deseas más información sobre nuestro curso en línea “Aprender a leer a los 3”, haz click aquí.