Curso ONLINE “Aprender a Escribir a los 4”

¿Es posible y deseable enseñar a los niños pequeños a leer y a escribir, mucho antes de que lleguen a la escuela? En este curso aprenderás los cómo, por qué, para qué de la escritura temprana, usando el método Doman adaptado al aula preescolar.

Escritura tempranaEste curso es la continuación del taller “Aprender a Leer a los 3”, disponible también en UDEMY. Como requisito, los participantes deberán haber cursado preferentemente este programa con anterioridad, o, en todo caso, haber leído el libro “Aprender a leer a los 3″ de Elisa Guerra, y/o “Cómo enseñar a leer a su bebé”, de Glenn Doman. Este curso parte de las bases pedagógicas adquiridas en el taller de lectura temprana.

El curso consta de 43 sesiones divididas en siete módulos. 99% del material se presenta en video. Incluye demostraciones prácticas y consejos sobre actividades y evaluación.

Dirigido principalmente a profesionales de la educación, el curso presenta una nueva aproximación hacia la enseñanza de la lectura y la escritura, que no sólo es gozosa y agradable para niños y docentes, sino que aprovecha el enorme potencial de aprendizaje de los más pequeños

Para tener acceso, deberás crear una cuenta en Udemy. Con ese mismo usuario y contraseña, podrás volver a entrar cuantas veces lo desees a nuestro curso y a cualquier otro al que te inscribas en el portal.

Hemos preparado un descuento especial del 20% para todas las personas que visitan nuestro BLOG. El curso en línea tiene un costo de 100 USD, pero en este enlace te puedes inscribir por sólo 80 USD.

INSCRIBETE al CURSO

 

 

Los cursos “Aprender a Leer a los 3”  y “Aprender a Escribir a los 4” están diseñados para docentes de educación inicial, preescolar y primaria baja, así como coordinadores, directores y otros profesionales de la educación interesados en el tema. Si bien puede ser de mucha utilidad también para padres de familia, les recomendamos considerar asistir a los cursos presenciales para padres que ofrecen Los Institutos para el Logro del Potencial Humano.

CURRÍCULO DEL CURSO

SECCIÓN 1: INTRODUCCIÓN AL CURSO

Presentación

Organización del curso

Recursos sugeridos

SECCIÓN 2:  ESCRIBIR BIEN

Lectura y Escritura: Dos procesos

¿Cuántos escritores hay?

¿Qué es escribir bien?

Componentes de la buena escritura

Algo estamos haciendo mal

SECCIÓN 3: ESCRITURA TEMPRANA

¿Por qué enseñar a escribir antes de los 6 años?

Hemos confundido aprendizaje con educación

SECCIÓN 4: ANALOGÍA: LEER/ESCRIBIR…. Y VOLAR

Volar: el mito de la desesperanza

Volar: El marco de riesgo

Prepárate para volar

Aterrizando la analogía

Plan de vuelo: Lectura y escritura

Demo: Paloma despega

Actitud ante la escritura

SECCIÓN 5: EL CAMINO DE LA ESCRITURA

Paso 1: Aprender a leer

Camila lee (4 años)

Paso 2: Armado de palabras / frases

Demo: Armado de frases

Paso 3: Remarcado

Presentación de dinámica: La isla del tesoro

Realización de la dinámica

Socialización de la experiencia

Lateralidad

Cuándo y cómo corregir

El papel del desarrollo neuromotor

Paso 4: Calcado

Paso 5: Copiado

Demo: Danna lee y escribe (4 años)

Comentarios sobre la demostración

Paso 6: Escritura independiente

Escritura creativa: Paso cero

SECCIÓN 6: OTRAS CONSIDERACIONES PARA LA ENSEÑANZA DE LA ESCRITURA

Enseñanza del abecedario

Tipo de letra

Direccionalidad de la escritura

Segmentación del texto

Ubicación espacial

Lectura y Escritura en Finlandia

SECCIÓN 8: PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Preguntas frecuentes sobre la escritura temprana

La presión de los padres

Sobre el desarrollo neuromotor

INSCRIBETE al CURSO

Aquí te dejamos un video con un avance gratuito sobre el curso. Esta clase se titula “Hemos confundido aprendizaje con educación”. Cuando hablamos de lectura y escritura tempranas, no estamos sugiriendo “adelantar” la escolarización y “obligar “a los niños a hacer ejercicios tediosos y aburridos. Se trata de aprovechar el enorme potencial de los más pequeños para que el aprendizaje sea gozoso y natural. El problema es que hemos confundido aprendizaje con educación, y más aún, pensamos en la educación como una obligación más que como un privilegio.

 

 

Buscamos escuelas piloto: Proyecto Pearson-Filadelfia

Pearson, la compañía editorial en educación más grande en el mundo, muy pronto publicará nuestros libros de texto para niños de 3 a 6 años.  Los libros consideran tres niveles, con una ambiciosa propuesta basada en la metodología Doman y organizada en tres áreas: lectura temprana, escritura temprana y cultura general. La propuesta incluye los libros de trabajo para el alumno,  el Kit de lectura del aula y materiales digitales para los docentes (grandes obras maestras de la música y la pintura, grandes culturas del mundo).

Estos materiales estarán disponibles a partir del ciclo 2014-2015  para las escuelas piloto: instituciones innovadoras, convencidas del enorme potencial de los niños pequeños, interesadas en proporcionar más y mejores oportunidades de desarrollo temprano para sus alumnos. Estas escuelas deberán inscribirse al proyecto piloto para poder acceder a los materiales, ya que no estarán disponibles a la venta en librerías sino hasta el año 2015. Si bien la propuesta ha sido implementada con éxito en los últimos diez años en nuestros colegios, el objetivo del programa piloto es identificar las posibles mejoras que pudieran hacerse a los materiales, de acuerdo a las necesidades detectadas en las escuelas para la aplicación a gran escala, incorporándolas a la versión de lanzamiento 2015.  Las escuelas participantes recibirán, además, capacitación para la implementación de la propuesta.

Pearson hace una invitación a las escuelas que quieran participar en este proyecto, a registrarse a la brevedad. Debido a que sólo se producirá un número específico de materiales, la inclusión en el proyecto estará limitada a las primeras escuelas que confirmen su participación. La convocatoria cerrará cuando se agoten los espacios disponibles.

La invitación está abierta a todas las escuelas preescolares -públicas o privadas- de México. Contamos también con espacios limitados para escuelas en el extranjero, principalmente España y Latinoamérica, con ajustes variables en los costos dependiendo del tipo de cambio vigente y logística de envíos.

Big Book de Lectura Temprana

Componentes de la Propuesta

Para el alumno: Niveles A (3-4 años) B (4-5 años) y C (5-6 años)

– Yo Escribo (Libro de actividades de escritura temprana). Consistente con la propuesta Doman de escritura temprana, adaptada para el aula preescolar.

– Yo Conozco (Libro de actividades de cultura general) Congruente con el Programa de Educación Preescolar 2011, este libro incluye actividades para el desarrollo temprano de la inteligencia. La propuesta gira alrededor de temas de cultura general, presentando un país, un compositor y un pintor cada mes, para cada grado.

– Enlace a materiales digitales  Incluye una aplicación que permitirá la presentación del programa de lectura en formato digital e interactivo. Además, láminas de conocimientos enciclopédicos: grandes pintores, grandes compositores y grandes culturas del mundo. Puede usarse en casa y en la escuela. Unicamente para escuelas con pedidos de 25 kits o más.

Para la maestra:

– Kit de lectura del aula: Material para la presentación del programa de lectura temprana en la escuela.

– Libro gigante del aula: Incluye los textos significativos semanales de acuerdo con el currículo lector para cada grado.

– Materiales digitales: Láminas de conocimientos enciclopédicos que pueden mostrarse por medios digitales o imprimirse para su presentación física en el aula. Unicamente para escuelas con pedidos de 25 kits o más.

– Libro del maestro: incluye la presentación del método Filadelfia,  justificación pedagógica para cada área del programa, dosificación semanal de todos los componentes, explicación detallada sobre cómo presentar los materiales, sugerencias didácticas para cada semana empatadas con los campos formativos y aprendizajes esperados correspondientes en el PEP 2011,  enlaces a sitios de internet relacionados y un extenso apartado sobre evaluación (oportunidades para resolver problemas, documentación del aprendizaje, diario de trabajo y rúbricas para la evaluación del programa Filadelfia y autoevaluación docente.

Bits Filadelfia prep

El programa de cultura general es muy gustado por los niños

Las escuelas interesadas deberán llenar el formato adjunto, y serán contactados para recibir más detalles. En caso de ser aceptadas, las escuelas participantes se comprometerán a adquirir el programa para cada uno de sus alumnos de preescolar en el ciclo 2014-2015. El costo  por alumno será de 450 pesos mexicanos, todos los materiales incluidos.  Se surtirán los libros y materiales directamente a cada escuela, quien a su vez los distribuirá entre sus alumnos. Los libros no estarán a la venta aún en librerías.

Los docentes afiliados a las escuelas piloto recibirán capacitación -sin costo adicional-  en el sistema de aprendizaje temprano Filadelfia, de manera presencial o a través de webinar, para poder llevar a cabo la implementación de la propuesta.

¿Quieres saber más sobre el método Doman para la lectura temprana aplicado en preescolar? Te recomendamos el libro “Aprender a Leer a los 3”,  de Elisa Guerra,  la misma autora de la propuesta en Pearson, y publicado en Amazon.com. Descarga el eBook en este ENLACE.

Como información adicional, incluimos aquí un breve video de introducción de esta propuesta:

Para ser considerados en el Proyecto Piloto, favor de rellenar este formato:

e-mail de contacto: libros@elisaguerra.org

Pearson estará contactando a las posibles escuelas piloto a la brevedad.  El proyecto arrancará en el ciclo escolar 2014-2015.

¿Sabías que ofrecemos un curso en línea para aprender a implementar un programa de lectura temprana en el aula?  “Aprender a leer a los 3”, 60 sesiones y más de seis horas de video, demostraciones y práctica, para cursarlos en tus propios tiempos, a tu ritmo, a través de internet. Además, una vez que te inscribes al curso, éste permanece para siempre en tu cuenta. En agradecimiento a tu visita a nuestro BLOG, puedes registrarte al curso con un 20% de descuento usando el cupón “Blog” en este enlace.

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Lectura temprana y comprensión lectora: ¿Relación imposible?

Lectura temprana y comprensión lectora: ¿relación imposible?

Hace poco recibí, en alguno de mis foros sociales, el comentario de una persona que alertaba contra los peligros de la lectura temprana: “Está demostrado que es difícil que antes de los seis años un niño entienda lo que está leyendo”, decía.

Esta afirmación me pareció muy interesante, por varias razones:

1. No cuestionaba la posibilidad de que los niños puedan aprender a leer antes de los seis años, sino que

2. Afirmaba categóricamente que un niño que lee antes de los seis años difícilmente comprende lo que lee, y

3. Aunque daba fuerza a la idea declarando “está  demostrado”,  no hacía mención a la fuente ni proporcionaba referencia a investigación científica alguna.

Respondí brevemente al comentario –no es fácil argumentar una postura en 140 caracteres, o aún en uno o dos párrafos- pero me quedé con la inquietud de abordar más ampliamente el tema, a través de este blog.

Durante el tiempo en que realicé la investigación documental para escribir mi libro “Aprender a Leer a los 3”,  consideré múltiples argumentos sobre la posibilidad o imposibilidad de la lectura temprana, sobre las ventajas y desventajas de diferentes metodologías, sobre los componentes vitales para la comprensión lectora, entre otros muchos postulados.  Analicé información estadística sobre el bajo desempeño lector de nuestros jóvenes, los escuetos hábitos de lectura de nuestra sociedad y las posibles causas de los problemas para aprender a leer. Pero no recordé haber leído a nadie que afirmara que los lectores tempranos, por el hecho de serlo, veían comprometida la compresión de lo que leen.

Buscando más información sobre este postulado, encontré una interesante investigación longitudinal realizada por Anne E. Cunningham, de la Universidad de California en Berkeley, y Keith E. Stanovich, de la Universidad de Toronto.  Estos investigadores realizaron una serie de pruebas que buscaban medir la habilidad lectora adquirida en un grupo experimental de niños de primer grado. Años más tarde, en el quinto y otra vez en el onceavo grado, se realizaron nuevamente pruebas no sólo de lectura sino de comprensión de textos, habilidades verbales específicas, cultura general o conocimiento declarativo (arte, música, ciencia, sociedad) y preferencias hacia la lectura sobre otras actividades recreativas.

Los resultados –publicados en el Journal of Developmental Psychology, fueron contundentes: Los niños que ya en el primer grado demostraban una habilidad lectora desarrollada –niños que aprendieron a leer con fluidez antes que el resto de la clase-  mostraban claras ventajas sobre los demás. El éxito temprano en la adquisición de la lectura está asociado con una habilidad verbal y conocimiento declarativo más elevados diez años después (Cunningham y Stanovich, 1997). Además, los niños que habían adquirido la habilidad lectora de manera temprana, obtuvieron puntajes más altos en comprensión lectora a los 16 años, y manifestaron preferencia por actividades de lectura en un porcentaje mayor que los muchachos que habían tenido un inicio lector más lento.

Ahora bien: no se trata simplemente de adelantar el proceso de adquisición de la lectura, sin adecuar la metodología de enseñanza para niños más pequeños.  Cualquiera que pretenda enseñar a leer a un niño de dos o tres años haciéndole repetir el alfabeto muy pronto se dará cuenta de la inutilidad de sus esfuerzos.  El niño necesita encontrar significado en toda experiencia lectora,  sea o no temprana. El problema es que tradicionalmente hemos visto a la lectura como una actividad escolar o como un ejercicio intelectual, y no como lo que en realidad es: una función cerebral (Doman, 2007) y específicamente una habilidad del lenguaje, en este caso, visual.

Lectura temprana y comprensión lectora

Específicamente hablando sobre la capacidad de los lectores precoces para comprender los textos que leen, Zelan (1997) afirma que los niños pequeños pueden involucrarse profundamente en la lectura de un libro de su elección a causa de la relación temática de éste con su vida. Pero los niños tienen dificultad para evaluar la historia en un sentido literario, más allá de la resonancia hacia sus propias vidas.  Cuando el niño ha alcanzado un “sentido de sí mismo” como diferente de otros y es capaz de considerarse como un individuo único que busca ser integrado en la sociedad,  es precisamente este nuevo autoconcepto lo que lo lleva a preguntarse, al leer un texto, si pudiera ser significativo y aplicable no sólo a él mismo sino a otros.  En otras palabras, una vez superada la visión egocéntrica característica de la infancia temprana, el niño es capaz de extender el significado no sólo de lo que lee, sino de lo que escucha,  experimenta y vive, para incluir otras posibilidades, otras perspectivas además de la propia.

Se cree que este “sentido de sí mismo” está presente en el niño alrededor de los ocho o nueve años, (Piaget, 1969, Erikson, 1963, citados por Zelan, 1997)  más o menos al tiempo en que inicia el tercer grado de educación primaria.  Haría falta consultar investigaciones más recientes al respecto, pero aún si consideramos este marco temporal como válido, no implica que, antes de los ocho años o incluso antes de los seis, el niño no sea capaz de comprender lo que lee. Lo que debemos inferir, es que el niño pequeño comprenderá e incluso disfrutará lo que lee si encuentra relación entre el texto y sus propios intereses y experiencias de vida.  Dicho de otra forma, encontrar la voz del libro, y descubrir que le habla directamente a él.

 Las experiencias lectoras deben tener relación con la vida y los intereses del niño, y presentar un nivel de reto adecuado para conservar la motivación.

La exposición temprana a un ambiente verbal sofisticado crea las bases para una mejor comprensión del lenguaje, tanto oral como escrito. No podemos esperar que un niño de cuatro años comprenda y disfrute el escuchar una conversación entre científicos en el tema de física nuclear, a menos que esos científicos sean sus padres  y ese tipo de conversaciones hayan sido frecuentes en su hogar desde su nacimiento.  De la misma manera, no podemos esperar que un lector de tres o cuatro años pueda digerir con fluidez el Quijote de Cervantes, a menos de que sus padres le leyeran sus aventuras desde la cuna.

Lectura temprana y comprensión lectora  no son una relación imposible. En las condiciones adecuadas, pueden ser incluso un matrimonio feliz.  Uno que puede durar toda la vida. O, en términos científicos, por lo menos diez años,  como ya fue comprobado por Cunningham y Stanovich en la investigación analizada anteriormente.

¿Es posible aprender a leer antes de los seis años? Y si es así,  ¿qué pasa con estos niños más adelante?

Los resultados de un ambicioso proyecto de lectura temprana en el contexto preescolar aparecieron publicados por la UNESCO en su revista trimestral de educación. Se aplicó un programa de lectura temprana con 170 niños de una escuela de bajo desempeño en un suburbio al norte de París, el área con peores resultados escolares de Francia.  El programa de lectura se iniciaba a los dos años en la escuela maternal y continuaba hasta los cinco, cubriendo por completo el periodo preescolar.  Después, en el primer grado de primaria, se comparó al grupo experimental con otros niños de seis años, también cursando el primer grado, pero que no habían recibido el programa de lectura temprana.  Los resultados mostraron una muy marcada y favorable diferencia entre los niños que aprendieron a leer y a escribir de manera temprana, tanto en fluidez lectora como en formación de conceptos (comprensión) con respecto a los niños en el grupo de control. (Cohen, 1985). Un apabullante dato adicional que resulta muy significativo es que en el año en que inició el programa, un 54.5% de los niños habían tenido que repetir un grado escolar en algún momento de la escuela primaria. Tras la aplicación del programa, esta cifra disminuyó drásticamente, a sólo el 10.9%.

Por supuesto, el programa utilizó una metodología especialmente desarrollada para la enseñanza de la lectura a niños muy pequeños, en este caso, basada en el Método Doman.

Las investigaciones que he mencionado no son nuevas. Sin embargo, no es cosa fácil vencer los mitos y cambiar los paradigmas. Tradicionalmente, aún se sigue creyendo que la lectura temprana es el logro aislado de unos cuantos genéticamente privilegiados, y que para el resto de los niños es imposible o, en el mejor de los casos, contraproducente. Aunque cada vez hay mayor evidencia científica sobre la neuroplasticidad y sobre el poder del ambiente temprano, todavía se duda del potencial de los niños. En palabras de Masaru Ibuka:

“Cuando nos hablan de que Mozart ofreció un concierto de piano a los tres años de edad, o que John Stuart Mill podía leer literatura clásica en latín a esa misma edad, la mayoría de nosotros concluye: Por supuesto, los genios nacen siendo diferentes. (…) Ni Mozart ni Mill nacieron siendo genios, sino que a cada uno de ellos se les proporcionó, desde sus primeros años, una educación y un medio ambiente adecuados para el desarrollo de sus talentos hasta un grado máximo” (p.11)

¿Por qué entonces hemos pensado que los niños pueden aprender a leer sólo después de su sexto cumpleaños, y que algo muy grave –como explica jocosamente Doman en su artículo “Mitos sobre la lectura temprana” –sucederá con ellos si intentamos iniciar el proceso de aprendizaje antes, mucho antes?

Cohen (p.43) señala: Demos una mirada al concepto tradicional de la “edad adecuada” para aprender a leer. Se ha asumido, durante las últimas décadas, que los niños menores de seis años no pueden y no deberían aprender a leer, que el tiempo adecuado para comenzar podía ser establecido a través de pruebas, y que en la etapa preescolar se deberían de realizar solamente ejercicios preparatorios para la entrada a la escuela primaria. Y concluye: “Estos supuestos no han sido cuestionados por muchos años: quizá sea momento de hacerlo ahora”.

Referencias: 

Cohen, R (1985) Early Reading: The state of the problem. En Prospects: Quaterly Review of Education, UNESCO (15) (1) 41-48.

Cunningham, A., y Stanovich, K. (1997)  Early reading aquisition and its relation to reading experience and ability 10 years later. En Journal of Developmental Psychology, (33) (6), 934-945. Recuperado el 20 de Abril de 2013 en http://www.fatih.edu.tr/~hugur/love_to_read/Early Reading Acquisition and Its Relation to Reading Experience and ability 10 years later.pdf

Doman, G. (2007). Cómo enseñar a leer a su bebé. México: Editorial Diana.

Ibuka, M. (1997) El Jardín de niños ya es muy tarde. México, Editorial Diana.

Zelan, K. (1997) Thoughts on what children bring to Reading.  En Prospects: Quaterly Review of Education, UNESCO (15) (1) 49-56.

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¿Pueden los bebés aprender a leer?

Una pequeña de tres años reconoce palabras de lecturaPocas cosas pueden ser tan placenteras como una buena lectura, pocos regalos tan maravillosos como el aprender a leer. La persona que lee nunca estará sola: podrá ser amigo de todos los hombres y mujeres que vertieron sus ideas, sueños, experiencias y conocimientos en las letras, en cualquier tiempo, en cualquier lugar. El niño que lee se convierte en ciudadano del universo: por primera vez comparte el código secreto de los adultos, encuentra la ventana para salir volando hasta donde su curiosidad lo lleve.

Los adultos hacemos esperar a nuestros niños seis largos años antes de permitirles acceder por sí mismos al oasis oculto de la lectura. Lo hacemos no con el afán egoísta de quien no desea compartir la riqueza encontrada, sino porque pensamos que antes de esta edad no son lo suficientemente maduros o capaces para leer.  Será porque estamos conscientes de que leer es una habilidad cognitiva compleja, incluso misteriosa. Y no sabemos si exponerles a ella de manera temprana podría resultar infructuoso, o peor aún, dañino.

Estamos dispuestos a leer con los bebés, y podemos pasar largo rato contando historias y leyendo rimas a los niños pequeños. ¡Maravilloso! Es una de las mejores maneras de usar el tiempo que dedicamos a nuestros hijos. Pero, ¿enseñarles a leer?  Mmm, de eso no estamos tan seguros. Creemos que es tarea de la escuela, “ya le enseñará su maestra”, cuando tenga seis o siete años, con suerte desde los cinco, pero nunca antes. Creemos que, como padres, no estamos capacitados para hacerlo, no sabríamos por donde empezar. Pero los niños pequeños pueden aprender a leer, y de hecho quieren hacerlo.

Si un niño, a los dos años de edad, ha aprendido a entender y hablar su idioma materno –una hazaña enorme considerando las complejidades del lenguaje, las variaciones en los tonos de voz, la repetición accidental y desorganizada (pero presente) de los estímulos auditivos, ¿por qué no habría de ser capaz de aprender a leer?

Muchos podrían argumentar que si un niño pudiera o debiera realmente de aprender a leer a los tres años de edad, a los dos o incluso antes, entonces lo haría naturalmente, como sucede con el lenguaje oral. Y nos imaginamos que por alguna razón existe una superioridad del sentido del oído con respecto al sentido de la vista, de manera que los niños sí son capaces de comprender el lenguaje oral desde muy pequeños, pero deben esperar hasta ingresar a la escuela para comprender el lenguaje escrito. Sin embargo, la razón por la cual la mayoría de los niños no aprenden a leer “espontáneamente” es por la falta de estímulos adecuados para hacerlo.

Desde que el bebé nace, e incluso antes, los padres le hablan constantemente. El recién nacido ya es capaz de reconocer la voz de su madre y también ciertas peculiaridades de su propio idioma. En palabras de Glenn Doman, confirmadas cada vez por más expertos en neurodesarrollo, los bebés son genios lingüísticos.

El lenguaje humano es un verdadero milagro. Nuestros niños pequeños pueden entender y hablar su lengua materna gracias a su increíble capacidad cerebral y a que reciben los estímulos auditivos con duración, intensidad y frecuencia adecuadas para desarrollar su habilidad. Estos estímulos se les presentan de manera significativa, contextual, no fragmentada. El niño interactúa con su ambiente a través del lenguaje oral.  Los adultos a su alrededor le hablan en palabras y frases completas que expresan ideas precisas ligadas a su experiencia. Un niño de dos años que ha recibido un programa de estímulos visuales para la lectura, con las mismas características (no fragmentados, significativos, provistos de emoción y vinculados a las vivencias del niño) podrá aprender a leer.

Por supuesto, de la misma manera que no esperamos que un niño de 24 meses pueda ofrecer un discurso con perfecta claridad expresiva, o que pueda comprender una charla sobre temas complejos con uso de vocabulario sofisticado,  tampoco pretendemos que antes de los tres años sea capaz de leer El Quijote. Pero así como sí es posible que el niño comprenda y se exprese en un vocabulario consistente con sus propias experiencias, también es factible que pueda reconocer numerosas palabras escritas. El vocabulario oral se irá ampliando conforme los estímulos ambientales lo permitan. Lo mismo sucederá con el vocabulario lector.

Como ejemplo, aquí tenemos un video de Natalia, de dos años, reconociendo algunas palabras de lectura.

Otro  video más, un fragmento de una clase abierta de primer grado de preescolar (niños de 3 años) leyendo palabras.

La mejor manera de proporcionar estos estímulos a los bebés, de forma organizada y eficiente, es con un programa de lectura temprana que comience en el hogar,  a cargo de padres amorosos y conscientes del potencial de su pequeño. Pero también es posible aprender a leer a los 3 años, o incluso antes, en la escuela preescolar o maternal, con algunas variantes en el programa.

Doman, Cohen, Goodman, Bruner, son sólo algunos de los expertos que han afirmado y presentado evidencia de que los niños pueden aprender a leer desde muy temprana edad, mucho antes de los seis años.

Ahora, la pregunta a considerar sería: ¿Por qué o para qué habríamos de enseñar a leer a un bebé? Tú, ¿qué piensas?

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