El Método Filadelfia en el Nuevo Modelo Educativo

El nuevo modelo educativo entrará en vigor en el ciclo 2018-2019. Ante esta realidad, muchas maestras nos han preguntado qué pasará con nuestros libros Filadelfia “Yo Conozco” y “Yo Escribo”, para preescolar. ¿Seguirán siendo vigentes?

La respuesta es si, un contundente si. ¿Por qué, se preguntarán algunos, si no se ha hecho una nueva edición de los libros? ¿Cómo pueden seguir siendo vigentes?

Antes que nada, es importante que recordemos que el nuevo modelo no significa, en ningún momento, deshacerse por completo del trabajo realizado en el currículo, planes y programas de estudio anteriores a la reforma. En el mismo documento se especifica, en la página 177, los aspectos que permanecen en el nuevo modelo. Algunos de ellos son:

  • Se trata de un programa abierto y flexible
  • Se conservan los fundamentos de los enfoques pedagógicos
  • Los aprendizajes esperados siguen siendo el referente para la organización del trabajo, la intervención y la evaluación.
  • Se continúa con la evaluación formativa.

Precisamente el carácter flexible y abierto del currículo (el anterior y el vigente) nos ha permitido trabajar con nuestros pequeños con el Método Filadelfia, creando un ambiente rico en estímulos para el desarrollo cerebral, atendiendo de manera implícita y explícita los objetivos del programa. Nuestra propuesta no sólo cubre, sino que incluso rebasa, la presentación de oportunidades para el desarrollo de los aprendizajes esperados que marca la autoridad educativa.

Sin embargo, pudiera haber nerviosismo entre las educadoras ante el cambio. Por ello, analicemos juntos cómo nuestros libros continúan siendo un apoyo valioso e importante para las maestras de preescolar aún a partir de Agosto de 2018.

Los propósitos generales de Lenguaje y Comunicación para Preescolar son:

1. Adquirir confianza para expresarse, dialogar y conversar en su lengua; mejorar su capacidad de escucha y enriquecer su lenguaje oral al comunicarse en situaciones variadas.

2. Desarrollar interés y gusto por la lectura, usar diversos tipos de texto e identificar para qué sirven; iniciarse en la práctica de la escritura y reconocer algunas propiedades del sistema de escritura.

Para alcanzar estos objetivos, el programa nos presenta cuatro organizadores curriculares: Oralidad, Estudio, Literatura y Participación Social. Describiremos cada uno, citando textualmente al Programa (páginas 192 y 193)

“Oralidad. El desarrollo del lenguaje de los niños al ingresar a preescolares variable. Conversar, narrar, describir y explicar son formas de usar el lenguaje que permiten la participación social, así como organizar el pensamiento para comprender y darse a entender; fortalecen la oralidad y el desarrollo cognitivo de los niños porque implican usar diversas formas de expresión, organizar las ideas, expresarse con la intención de exponer diversos tipos de información, formular explicaciones y expresar secuencias congruentes de ideas. El reconocimiento de la diversidad lingüística y cultural es otro elemento del lenguaje que es necesario promover en el aprendizaje de los niños desde sus primeras experiencias educativas para que desarrollen actitudes de respeto hacia esa diversidad; se trata de que adviertan y comprendan que hay costumbres y tradiciones diversas, así como que las cosas pueden nombrarse de maneras diferentes en otras partes y en otras lenguas” (p. 192-193)

Los libros “Yo Escribo” y “Yo Conozco” presentan muchas y muy variadas oportunidades para generar todo tipo de conversaciones alrededor del lenguaje y la cultura, o ,mejor dicho, culturas – incluyendo los inicios de ciudadanía global. Ninguna otra serie educativa presenta de manera tan abierta la diversidad – local y mundial- como nuestros libros Filadelfia para preescolar. Y para primaria, la nueva serie Interacciones (Lenguaje y Comunicación) continúa construyendo las habilidades y conocimientos de nuestros niños a través de la exploración de diferentes culturas,  arte y música, además de programas de ciudadanía global, educación financiera y emprendimiento.

“Estudio. Este organizador curricular remite, desde preescolar hasta la secundaria, al uso del lenguaje para aprender. En educación preescolar se promueve el empleo de acervos, la búsqueda, el análisis y el registro de información, así como intercambios orales y escritos de esta. Dichos usos del lenguaje se relacionan con los campos de formación académica y las áreas de desarrollo personal y social, de modo que los motivos para usarlo se integran también en sus Aprendizajes esperados”.  (p. 193)

La base del Método Filadelfia, en lectura, está precisamente en el intercambio oral y escrito de la lengua. Partiendo del vocabulario que los niños ya conocen, e integrando poco a nuevos conceptos y las palabras que los representan, se va construyendo un robusto dominio del lenguaje. Esto se logra, también, analizando y produciendo una gran diversidad de textos – desde pequeños poemas semanales hasta cartas, reseñas y cuentos – todo ellos contemplado tanto en “Yo Escribo” como en “Yo Conozco”

“Literatura. Este organizador curricular incluye la producción, interpretación e intercambio de cuentos, fábulas, poemas, leyendas, juegos literarios, textos dramáticos y de la tradición oral.” (p. 193)

En “Yo Escribo”, cada semana los niños disfrutan de un breve texto significativo que recoge el vocabulario presentado en la semana. Además, conforme los niños avanzan y crecen, los textos de lectura van aumentado en variedad y complejidad. “Yo Conozco” contribuye presentado más textos interesantes sobre arte, cultura y música.

“Participación social. Este organizador curricular se refiere a la producción e interpretación de textos de uso cotidiano en ambientes alfabetizados vinculados con la vida social como recados, invitaciones, felicitaciones, instructivos y señalamientos. De particular importancia es el uso y el reconocimiento del nombre propio, no solo como parte de su identidad, sino también como referente en sus producciones escritas (porque cuando los niños conocen su nombre escrito empiezan a utilizar las letras de este para escribir otras palabras, así como a relacionarlas con los sonidos, es decir, establecen relación entre lo gráfico y lo sonoro del sistema de escritura).” (p.193)

Con el programa Filadelfia, nuestros niños reconocen, por supuesto, sus propios nombres – y muchas palabras más, de manera fácil y relajada. La lectura aflora como un proceso natural e infinitamente social: un proceso compartido por todos los niños, que observa, reconocen y manipulan las palabras en parejas y en grupo. Partiendo de las palabras conocidas y presentadas en forma visual, nuestros niños aprenden el sentido y uso de las letras, completamente dentro de su contexto significativo. Estos contenidos se trabajan principalmente en “Yo Escribo”, y en la presentación de las tarjetas de lectura por parte de la maestra al grupo. “Yo escribo” presenta, además, una gran variedad de juegos de lenguaje – junto con sugerencias para un aprendizaje lúdico que pueden encontrarse en la guía del docente y en evidencias que continuamente nos comparten las escuelas en medios sociales. (Más ejemplos aquí )

En todo caso, es nuestra humilde percepción que el nuevo modelo educativo no se ha alejado, sino al contrario, se acerca, a la propuesta de Método Filadelfia. Analicemos estos párrafos, sobre el desarrollo infantil en los primeros años, que aparecen en las páginas 58 y 59 del programa:

“Hoy se sabe que en esos años ocurren en el cerebro humano múltiples transformaciones, algunas de ellas resultado de la genética, pero otras producto del entorno en el que el niño se desenvuelve. Durante este periodo, los niños aprenden a una velocidad mayor que en cualquier otro momento de sus vidas. Es cuando se desarrollan las habilidades para pensar, hablar, aprender y razonar, que tienen un gran impacto sobre el comportamiento presente y futuro de los niños.  La gran plasticidad del cerebro infantil no es suficiente para lograr los aprendizajes que deben ocurrir en esa etapa. Establecer los cimientos del aprendizaje para etapas posteriores depende de que los niños se desenvuelvan en un ambiente afectivo y estimulante.”  Estas palabras, extraídas textualmente del documento de la SEP, resuenan positivamente con nuestra visión del desarrollo temprano, como hemos compartido anteriormente en otros artículos como “La semilla de la genialidad” 

Programas van y programas vienen, el mundo cambia. Pero, parafraseando a Glenn Doman, “la magia está en el niño”. No en los libros, no en los maestros, no en los programas. Mucho menos en los sistemas educativos, en la SEP, o en las escuelas.

La magia está en el niño. El potencial viene con él. Un ambiente rico en estímulos y oportunidades, a través de un programa ambicioso, divertido, cálido y bien organizado, depende de nosotros: padres y maestros. Sólo tenemos una oportunidad para dar a nuestros hijos el mejor ambiente de aprendizaje durante sus primeros años.  ¿Estamos listos para el reto?

 

Referencias:

Aprendizajes Clave para la Educación Integral. Educación Preescolar. (2017) Secretaría de Educación Pública. Recuperado el 11 de Junio de 2018 en http://www.aprendizajesclave.sep.gob.mx/descargables/biblioteca/preescolar/1LpM-Preescolar-DIGITAL.pdf

 

 

Cómo integrar la fonética con el Método Filadelfia para la Lectura Temprana

Método FiladelfiaSabemos que iniciar el proceso de la adquisición de la lectura de manera temprana ofrece muchos beneficios para nuestros niños, y que ello no implica en absoluto “robarles” el espacio para el juego. Hemos compartido también con anterioridad cómo llevar a cabo un programa de lectura y escritura tempranas en el aula preescolar, e incluso cómo ampliar esos programas y cómo incorporar juegos para el disfrute de nuestros niños.

Sin embargo, como todo programa, el nuestro no está exento de ciertas dificultades.

En primer lugar, para que el método funcione, hay que hacerlo. Parece obvio, pero sí, hay que presentar las tarjetas de lectura, tres veces al día, de manera ágil y alegre. Hay que reutilizar esas palabras con frecuencia, en pares, frases y cuentos, hay que hacer juegos con las palabras, hay que elaborar libros caseros y dar oportunidad a los niños para que ellos mismos elijan de vez en cuando qué palabras quieren aprender de acuerdo a sus propios intereses. Hay que involucrar a los padres para que ellos también usen las palabras de lectura en casa – los resultados serán siempre mejores.

Muchas escuelas en México y Latinoamérica están trabajando ya con los libros de la serie Filadelfia, publicados con Pearson. Algunas de estas escuelas  nos han contactado con dudas sobre la mejor manera de aplicar el método con los niños “más grandes” (5-6 años, cursando tercero de preescolar o primer grado de primaria) sobre todo considerando que en siendo el primer año de aplicación, estos pequeños no tuvieron la oportunidad de llevar el método Filadelfia cuando estaban en primero o segundo grados de preescolar.

Es una realidad que, en términos generales, mientras mayor es un niño, menor es su capacidad para la captación global de las palabras de lectura.  Y mientras mayor es el tamaño del grupo escolar, menor es por supuesto la atención que podemos prestar, como docentes, a cada uno de los pequeños.

Aunado a estos posibles problemas, siempre que se aplica un nuevo programa, como es natural, hay una curva de aprendizaje con respecto a las maestras que se embarcan por primera vez en un nuevo paradigma. Lo desconocido causa temor, y las nuevas habilidades requieren práctica para afianzarse.

Por todas estas razones, estamos iniciando una serie de entradas en el blog dedicadas a apoyar a las maestras que se estrenan con el método y de manera muy especial a aquellas que atienden a los “niños mayores”, que nunca antes habían llevado Filadelfia y que tienen la presión para que los niños “salgan leyendo y escribiendo” al terminar el ciclo escolar.

Una de las dudas más comunes que nos presentan las escuelas, es justamente cómo integrar la fonética en el Método Filadelfia para la Lectura Temprana.  Algunas maestras creen, erróneamente, que una cosa es incompatible con la otra, que la fonética no tiene cabida en Filadelfia, simplemente porque favorecemos la presentación de palabras sobre la presentación de las letras.

Pero esto no es así. Si bien es cierto que desaconsejamos la enseñanza de la fonética con los niños más pequeños, (3 años) durante el primer año de aplicación del programa, no dejamos de reconocer que la fonética es favorable y en algunos casos incluso necesaria para que ciertos niños logren alcanzar el nivel lector que deseamos en el marco de tiempo que tenemos para ello.

Hay que distinguir entre la instrucción de la fonética y el uso de las planas. Una cosa no es equivalente a la otra. Y si bien hablaremos de las planas más adelante, en una entrada futura, por lo pronto abordaremos el cómo integrar la fonética con el Método Filadelfia.

  • La Enseñanza del Abecedario. En segundo grado de preescolar, sugerimos presentar las letras a los alumnos, como componentes de las palabras, para iniciarlos en su trazo. En tercer grado de preescolar, combinamos la lectura global con elementos de la instrucción fonética, privilegiando la presentación de la palabra completa. Al mismo tiempo, comenzamos la enseñanza del abecedario.  Todos los días se presenta la serie completa del abecedario en orden. Algunos días en minúsculas, otros días en mayúsculas. Adicionalmente, dedicamos otra sesión para presentar las letras en desorden. A diferencia de las sesiones de palabras, aquí sí nos interesa que los alumnos aprendan la secuencia de las letras en el abecedario (y por eso las presentamos en orden) pero también es importante que ellos reconozcan cada letra por sí sola y no porque están recitando una secuencia conocida. Es preciso planear dos sesiones diarias para la presentación del abecedario, durante todo el ciclo escolar. Por supuesto, podemos hacer énfasis en las letras que estamos trabajando con las palabras de la semana y aprovechar el repaso de las ya presentadas. Incluso podemos hacer juegos en donde los alumnos, con sus palabras recortables o con las tarjetas de presentación del aula, busquen una letra en particular en algunas de sus palabras. Los materiales necesarios son: Tarjetas de cartón caple, blanco dos caras, de 28X28 cms. En una cara, escribiremos cada una de las letras del abecedario (una letra por tarjeta) en minúsculas, con un trazo grande y firme.  Al reverso, escribiremos la misma letra, en mayúsculas. Es deseable, si bien no indispensable, hacer las dos series en dos colores diferentes: minúsculas de un color, mayúsculas de otro.  Se enseña a los alumnos tanto el sonido como el nombre de la letra; “se llama efe” y “suena ffff “, ya sea en la misma sesión o en diferentes. La técnica de enseñanza es la misma que utilizamos con los demás materiales: un segundo por tarjeta, transmitiendo entusiasmo y alegría con la voz al leerla.
  • Utiliza las palabras de la semana para identificar las letras. Conforme vayas avanzando en la presentación de las letras del abecedario, utiliza las tarjetas de tus palabras semanales para identificar, con tus niños, las letras que ellos ya conocen. Por supuesto, a veces las encontrarán al inicio, en medio o al final, y eso está bien. También es muy conveniente tomar las palabras que ya has retirado de otras semanas para convertirte, con tus niños, en “exploradores de letras”. Tras presentar las palabras de manera global, sonorízalas para que os niños identifiquen más fácilmente las letras sobre las que estás trabajando.
  • Pide a los niños que te digan palabras que incluyan las letras que conocen y escríbelas. Si esta semana has estado presentando la letra “b”, por ejemplo,  después de identificarla en sus palabras de la semana y las retiradas, pide a los niños que piensen en qué palabras podrían incluir la “b”.  Cada vez que un niño te diga una palabra, escríbela en el pizarrón o en nuevas tarjetas que coloques al frente a la vista de todos. Después, analiza con ellos cada palabra para ver si efectivamente incluyen la letra “b”. No importa si la palabra tiene la letra al principio, en medio o al final. Lee la palabra de manera global (rápidamente) y en seguida sonorízala.
  • Presenta a los niños sus palabras de la semana. Después, elige una letra al principio de alguna de las palabras y pregúntales a los niños si saben cómo suena. Muchos niños -si bien no todos- llegan a inferir los sonidos de las letras por sí mismos, sin necesidad de que alguien se las enseñe. Para ayudar a todos los niños a lograr este proceso, una vez que ya hayan realizado actividades como las señaladas en los puntos anteriores, escoge alguna de las palabras conocidas por lo niños y pregúntales si saben cómo debería sonar la primera letra de esa palabra. Es muy probable que el niño que conoce la palabra “paleta” pueda identificar que el primero sonido que se siente en ella es “p”. Si no lo hacen de manera independiente, antes de darles tú el sonido de la letra, preséntales otras palabras que también inicien con “p”. Tendremos, por ejemplo, “paleta”, “papá”, “pizza”, “perro”, “pelota”. Lee todas estas palabras y pregunta a los niños si pueden notar que todas empiezan con la misma letra (visual) y que inician también con el mismo sonido (auditivo). ¡Veamos si alguno de los niños puede deducir el sonido! Conforme más veces realices este juego con los niños, más hábiles se harán para discriminar la información visual y auditiva que les estamos presentando.

Aquí tienes más tips, en palabras de Miss Sharon (maestra Filadelfia por 6 años, tercero grado de preescolar) y Miss Karla (maestra Filadelfia por 4 años, primero y segundo grados de preescolar.)

Nos gustaría mucho recibir tus comentarios y dudas, o que nos compartas tus propias experiencias de éxito ¡para que sirvan de ejemplo e inspiración a otras maestras!

 

Todo lo que hizo Glenn Doman

El día de ayer enviamos, desde los Institutos, un boletín electrónico a nuestros suscriptores, recordando a Glenn Doman, quien falleció pacíficamente en la madrugada del Lunes 20 de Mayo 2013, a los 93 años de edad. Desde aquí, compartimos el contenido del boletín, en español. 

Glenn Doman con frecuencia decía que las madres son las mejores maestras que el mundo jamás ha conocido, y los padres a los que él inspiró y enseñó continúan demostrándolo cada día. Campeón de todos los niños en la tierra, el jamás se rindió con un niño, y su sueño de mejores niños para lograr un mundo mejor continúa viviendo.

Cuando Glenn fundó Los Institutos para el Logro del Potencial Humano en 1955,  era un joven terapeuta físico quien, como soldado de infantería, había guiado a sus hombres en la Segunda Guerra Mundial. El había visto hombres caer en el campo de batalla y se había decidido a salvar gente.  En este punto, Glenn había comenzado a formular el innovador concepto de que la lesión cerebral está en el cerebro -no en el brazo, pierna o pie- y que el crecimiento y desarrollo cerebral es un proceso dinámico y siempre cambiante, un concepto que es ampliamente aceptado el día de hoy y que se conoce como neuroplasticidad.

Sentado en el regazo de su madre, Glenn aprendió a leer antes de ir a la escuela. Su filosofía del aprendizaje tomó forma a través del amor y el cuidado cariñoso, y siempre recordaba que las madres eran la llave al futuro.

Glenn dijo que, aparte de sus padres, Los Boy Scouts  fueron la mayor influencia en su infancia. “Principalmente, me enseñaron ética”, decía. El abrazó el lema de los Scouts, el cual, además del deber hacia Dios y hacia la Patria, incluía siempre ayudar a otras personas.

La otra gran influencia sobre él fue la guerra, que, como los Scouts, decía, le había enseñado “camaradería, decencia, y respeto hacia tu compañero”.

Cuando Glenn fundó Los Institutos, lo hizo con admiración y respeto hacia los adultos que habían sido paralizados por infartos cerebrales. “Me dí cuenta de que si se les daba la oportunidad, eran personas valientes, dignas de admiración”.

Aprendió que lo mismo era cierto con los niños con lesión cerebral y sus familias. Los descubrimientos de Glenn sobre cómo se desarrolla el cerebro permitieron que los padres conservaran a sus niños en casa y que pudieran darles la oportunidad de llegar a estar bien.

Glenn amaba estar con los niños más que cualquier otra cosa. Ellos se arremolinaban alrededor de él y su porte de Santa Claus. La comparación se hizo por mérito, no sólo de su apariencia, sino por su calidez, generosidad y jovialidad.

En los años tempranos, el mentor de Glenn fue el Doctor Temple Fay, quien le enseñó a observar más alla de lo obvio y a cuestionar los conceptos tradicionales. El Dr. Fay admiraba el cerebro como una obra de arte, y a Glenn como su mejor estudiante.

Glenn y su staff viajaron alrededor del mundo para estudiar cómo crecen y se desarrollan los niños. El resultado fue el Perfil de Desarrollo de los Institutos, el primer y único documento que muestra las etapas del desarrollo cerebral y que ofrece un diagnóstico funcional. Una vez que se elabora un Perfil exacto, ese Perfil proporciona una ruta para crear un programa efectivo para tratar al cerebro.

Lo que siguió, fue el concepto de la organización neurológica: programas cuidadosamente diseñados para proporcionar estimulación sensorial mejorada y para incrementar las oportunidades motoras en reconocimiento de la manera organizada en que el cerebro crece.

Para el inicio de la década de los 60,  Glenn tenía cientos de niños de dos, tres y cuatro años de edad, con lesión cerebral, que estaban ya leyendo y comprendiendo lo que leían. Esto llevó a Glenn a preguntarse: ¿Por qué los niños sanos no están tan bien como podrían estar? Un nuevo capítulo se abrió cuando Glenn se dio cuenta de que los niños sanos no estaban recibiendo la estimulación y oportunidad que necesitaban para lograr todo su potencial.

Glenn estaba convencido de que los padres eran la respuesta a los problemas del mundo y que los niños podían aprender absolutamente cualquier cosa que pudiera enseñárseles de manera honesta, factual y gozosa.

El creía que los madres, los padres y los niños pertenecían juntos.

Una vez, hace muchos años, alguien que no concordaba con las ideas de Glenn sobre el aprendizaje temprano, dijo de él: “Todo lo que Glenn Doman está haciendo, es acercar más a las madres y a los bebés”

Bien, pues eso no fue todo lo que Glenn hizo en su larga y altamente productiva vida, pero él con frecuencia decía: “Pongan eso en mi tumba, háganlo mi epitafio: El acercó a las madres y a sus bebés, y descansaré en paz”.

Millones de padres alrededor del mundo han sido influenciados por el trabajo de este gran hombre. El mundo es un mejor lugar por lo que nos dejó su vida. Su devoto personal lo extrañará terriblemente todos los minutos de cada día, pero, como Glenn, nunca se darán por vencidos. Ellos continuarán luchando la buena batalla para asegurarse de que los niños con lesión cerebral tengan una oportunidad real de lucha para llegar a estar bien, y para que los niños que están bien tengan una oportunidad para estar mejor.

Glenn With brain lectureEn lugar de flores, por favor consideren un donativo al Fondo del Fundador,  c/o The Institutes for the Achievement of Human Potential,8801 Stenton Avenue, Wyndmoor, PA 19038 o done en línea aquí­.

Si usted deseara compartir sus pensamientos y memorias de Glenn con su familia y con el staff de Los Institutos, envíe un e-mail a rememberglenn@iahp.org

Libros de Glenn Doman:

Qué hacer por su niño con lesión cerebral

Cómo enseñar a leer a su bebé

Libros de Glenn Doman con Janet Doman:

Cómo multiplicar la inteligencia de su bebé (Con Janet Doman)

Cómo enseñar matemáticas a su bebé (Con Janet Doman)

Sí, su bebé es un genio (Con Janet Doman)

Cómo dar conocimientos enciclopédicos a su bebé   (Con Janet Doman y Susan Aisen)

Libros de Glenn Doman con Douglas Doman:

How to teach your baby to swim

Bebé en Forma, bebé inteligente

Libro sobre el Método Doman aplicado en la escuela (para educadores)

Aprender a leer a los 3: Método Doman aplicado en el Aula Preescolar (Elisa Guerra)

 

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