Todo lo que hizo Glenn Doman

El día de ayer enviamos, desde los Institutos, un boletín electrónico a nuestros suscriptores, recordando a Glenn Doman, quien falleció pacíficamente en la madrugada del Lunes 20 de Mayo 2013, a los 93 años de edad. Desde aquí, compartimos el contenido del boletín, en español. 

Glenn Doman con frecuencia decía que las madres son las mejores maestras que el mundo jamás ha conocido, y los padres a los que él inspiró y enseñó continúan demostrándolo cada día. Campeón de todos los niños en la tierra, el jamás se rindió con un niño, y su sueño de mejores niños para lograr un mundo mejor continúa viviendo.

Cuando Glenn fundó Los Institutos para el Logro del Potencial Humano en 1955,  era un joven terapeuta físico quien, como soldado de infantería, había guiado a sus hombres en la Segunda Guerra Mundial. El había visto hombres caer en el campo de batalla y se había decidido a salvar gente.  En este punto, Glenn había comenzado a formular el innovador concepto de que la lesión cerebral está en el cerebro -no en el brazo, pierna o pie- y que el crecimiento y desarrollo cerebral es un proceso dinámico y siempre cambiante, un concepto que es ampliamente aceptado el día de hoy y que se conoce como neuroplasticidad.

Sentado en el regazo de su madre, Glenn aprendió a leer antes de ir a la escuela. Su filosofía del aprendizaje tomó forma a través del amor y el cuidado cariñoso, y siempre recordaba que las madres eran la llave al futuro.

Glenn dijo que, aparte de sus padres, Los Boy Scouts  fueron la mayor influencia en su infancia. “Principalmente, me enseñaron ética”, decía. El abrazó el lema de los Scouts, el cual, además del deber hacia Dios y hacia la Patria, incluía siempre ayudar a otras personas.

La otra gran influencia sobre él fue la guerra, que, como los Scouts, decía, le había enseñado “camaradería, decencia, y respeto hacia tu compañero”.

Cuando Glenn fundó Los Institutos, lo hizo con admiración y respeto hacia los adultos que habían sido paralizados por infartos cerebrales. “Me dí cuenta de que si se les daba la oportunidad, eran personas valientes, dignas de admiración”.

Aprendió que lo mismo era cierto con los niños con lesión cerebral y sus familias. Los descubrimientos de Glenn sobre cómo se desarrolla el cerebro permitieron que los padres conservaran a sus niños en casa y que pudieran darles la oportunidad de llegar a estar bien.

Glenn amaba estar con los niños más que cualquier otra cosa. Ellos se arremolinaban alrededor de él y su porte de Santa Claus. La comparación se hizo por mérito, no sólo de su apariencia, sino por su calidez, generosidad y jovialidad.

En los años tempranos, el mentor de Glenn fue el Doctor Temple Fay, quien le enseñó a observar más alla de lo obvio y a cuestionar los conceptos tradicionales. El Dr. Fay admiraba el cerebro como una obra de arte, y a Glenn como su mejor estudiante.

Glenn y su staff viajaron alrededor del mundo para estudiar cómo crecen y se desarrollan los niños. El resultado fue el Perfil de Desarrollo de los Institutos, el primer y único documento que muestra las etapas del desarrollo cerebral y que ofrece un diagnóstico funcional. Una vez que se elabora un Perfil exacto, ese Perfil proporciona una ruta para crear un programa efectivo para tratar al cerebro.

Lo que siguió, fue el concepto de la organización neurológica: programas cuidadosamente diseñados para proporcionar estimulación sensorial mejorada y para incrementar las oportunidades motoras en reconocimiento de la manera organizada en que el cerebro crece.

Para el inicio de la década de los 60,  Glenn tenía cientos de niños de dos, tres y cuatro años de edad, con lesión cerebral, que estaban ya leyendo y comprendiendo lo que leían. Esto llevó a Glenn a preguntarse: ¿Por qué los niños sanos no están tan bien como podrían estar? Un nuevo capítulo se abrió cuando Glenn se dio cuenta de que los niños sanos no estaban recibiendo la estimulación y oportunidad que necesitaban para lograr todo su potencial.

Glenn estaba convencido de que los padres eran la respuesta a los problemas del mundo y que los niños podían aprender absolutamente cualquier cosa que pudiera enseñárseles de manera honesta, factual y gozosa.

El creía que los madres, los padres y los niños pertenecían juntos.

Una vez, hace muchos años, alguien que no concordaba con las ideas de Glenn sobre el aprendizaje temprano, dijo de él: “Todo lo que Glenn Doman está haciendo, es acercar más a las madres y a los bebés”

Bien, pues eso no fue todo lo que Glenn hizo en su larga y altamente productiva vida, pero él con frecuencia decía: “Pongan eso en mi tumba, háganlo mi epitafio: El acercó a las madres y a sus bebés, y descansaré en paz”.

Millones de padres alrededor del mundo han sido influenciados por el trabajo de este gran hombre. El mundo es un mejor lugar por lo que nos dejó su vida. Su devoto personal lo extrañará terriblemente todos los minutos de cada día, pero, como Glenn, nunca se darán por vencidos. Ellos continuarán luchando la buena batalla para asegurarse de que los niños con lesión cerebral tengan una oportunidad real de lucha para llegar a estar bien, y para que los niños que están bien tengan una oportunidad para estar mejor.

Glenn With brain lectureEn lugar de flores, por favor consideren un donativo al Fondo del Fundador,  c/o The Institutes for the Achievement of Human Potential,8801 Stenton Avenue, Wyndmoor, PA 19038 o done en línea aquí­.

Si usted deseara compartir sus pensamientos y memorias de Glenn con su familia y con el staff de Los Institutos, envíe un e-mail a rememberglenn@iahp.org

Libros de Glenn Doman:

Qué hacer por su niño con lesión cerebral

Cómo enseñar a leer a su bebé

Libros de Glenn Doman con Janet Doman:

Cómo multiplicar la inteligencia de su bebé (Con Janet Doman)

Cómo enseñar matemáticas a su bebé (Con Janet Doman)

Sí, su bebé es un genio (Con Janet Doman)

Cómo dar conocimientos enciclopédicos a su bebé   (Con Janet Doman y Susan Aisen)

Libros de Glenn Doman con Douglas Doman:

How to teach your baby to swim

Bebé en Forma, bebé inteligente

Libro sobre el Método Doman aplicado en la escuela (para educadores)

Aprender a leer a los 3: Método Doman aplicado en el Aula Preescolar (Elisa Guerra)

 

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Recordando a Glenn Doman

Recordando a GlennSu sueño sigue viviendo: Mejores niños para lograr un mundo mejor. Hoy perdimos a Glenn Doman. Pero su legado vive eternamente en cada niño y en cada familia que recibieron su influencia. Con todo nuestro respeto, descansa en paz, querido Glenn.

He aquí una muy breve reseña de su vida:

GLENN DOMAN fue el fundador de Los Institutos para el Logro del Potencial Humano, a donde los padres de cada continente han llegado por más de medio siglo. El y Los Institutos son famosos por su trabajo pionero con los niños con lesión cerebral y por su trabajo en el desarrollo temprano de niños sanos.

Además de trabajar cercanamente con más de veinte mil familias durante los últimos cincuenta años, él ha influido fuertemente en millones de familias a través del libro Qué hacer por su niño con Lesión Cerebral  y la creación de la innovadora serie de libros y materiales de la Revolución Gentil, que enseñan a los padres cómo enseñar a sus niños en casa.

Glenn Doman vivió, estudió o trabajó con niños en más de cien naciones, desde las más civilizadas hasta las más primitivas.
Fue distinguido por heroísmo sobresaliente en acción, durante la Segunda Guerra Mundial, y fue hecho caballero por el gobierno de Brasil en 1966 por sus servicios hacia los niños del mundo.

Glenn Doman fue el conferencista filosófico en los muchos cursos ofrecidos por Los Institutos, para padres de niños sanos y con lesión cerebral. Cuando no estaba presentando conferencias en Philadelphia o alrededor del mundo, estaba trabajando nariz con nariz con los padres y los niños, descubriendo mejores maneras de sanar a los niños con lesión y hacer a los niños sanos más capaces.

Compartimos un artículo escrito por Glenn Doman: Mitos sobre la lectura temprana.

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Mitos sobre la Lectura Temprana

Es un honor incluir en este espacio un artículo escrito magistralmente por Glenn Doman, fundador de Los Institutos para el Logro del Potencial Humano, en el que aborda los mitos más extendidos sobre la lectura temprana:

¿Quiénes tienen problemas, los lectores o los no-lectores?

Tuve la fuerte tentación de titular este artículo “Algo Espantoso va a Suceder”, ya que iniciará la discusión de las sombrías predicciones de las cosas que pasarán a los niños que leen muy pronto. Hablaremos sobre mitos acerca de los bebés y el aprendizaje.

Niño aburrido text

Mito #1: Los niños que leen demasiado pronto tendrán problemas de aprendizaje.

Hemos estado enseñando a niños pequeños a leer por  más de 55 años. Aún no hemos sabido de un solo niño que tenga un problema de aprendizaje como resultado de saber leer. El ser capaz de leer con gran disfrute a los tres años no evitará que el niño pequeño  tropiece y se corte el labio, pero sí evitará que sea parte del 30% de los niños que fracasan en el aprendizaje de la lectura en el primer grado.

El problema de los niños en la escuela no es que aprendan demasiado pronto, sino al contrario, que aprenden demasiado tarde. En el primer grado, un niño aprende muy poco, muy tarde. Por eso tantos y tantos niños fracasan en aprender a leer en el primer grado. Algunos de ellos nunca podrán leer al nivel de su edad: muy poco, muy tarde.

Mito #2: El niño que lee muy pronto tendrá problemas de lectura.

En el medio siglo que tenemos enseñando a bebés sanos y ayudando a muy pequeños niños con lesión cerebral a leer, queda claro que tener la habilidad de leer no es un problema, sino una solución. Nunca hemos visto a un niño que haya sufrido daño alguno por aprender a leer. Si enseñar a leer a los niños fuera algo dañino, ¿no deberíamos de tener cientos de cartas de madres hablando de ello? No las tenemos. Lo que sí tenemos, son miles de cartas de todo el mundo contándonos sobre la gran alegría y disfrute para mamá y bebé aprendiendo juntos.

Los niños que pueden leer no tienen problemas de lectura. Los niños que no pueden leer son los que tienen problemas de lectura.

Mito #3: Los niños que leen muy pronto se convertirán en pequeños genios detestables. 

A ver, creadores de mitos, pongámonos de acuerdo:  ¿Qué van a ser los lectores tempranos, zopencos o genios?  Es sorprendente cuántas personas lastimosamente predicen el mito 1 y al mismo tiempo también el mito 3. El hecho es que ninguno de los dos es cierto. Conocemos a miles de lectores tempranos, y en ellos hemos encontrado a niños felices, bien adaptados, que tienen más cosas que disfrutar que otros niños. No estamos sosteniendo que la lectura temprana resolverá todos los problemas a los que puede enfrentarse un niño, y suponemos que si buscan lo suficiente podrían encontrarse a un niño que fue un lector temprano y que por otras razones también resulta ser un chico desagradable.

En nuestra experiencia, tendrían que buscar mucho más arduamente un chico así entre los lectores tempranos, que lo que tendrían que buscar entre los que aprendieron a leer en la escuela. El niño que aprende a leer a los 6 en la escuela tiene un 30% de posibilidades de no aprender a leer bien. Tenemos bastante certeza en que sería más fácil encontrar niños infelices y mal adaptados entre los lectores tardíos y los no lectores. Son muy comunes.

Mito #4: El niño que aprende a leer muy pronto no aprenderá la fonética. 

El hecho: puede ser que no aprenda la fonética, pero si no lo hace no le hará falta.

La fonética se define como: “Relativo a los sonidos del habla, su producción, o su transcripción a los símbolos escritos”.

El Dr. O.K. Moore, un verdadero pionero en enseñar a los niños de tres años a leer, se negó a involucrase en la tonta batalla entre la “fonética” escolar y el modelo escolar “mirar-decir” para la enseñanza de la lectura, lo que él llamaba una lucha estéril. Uno podría preguntarse: “¿Le enseñé a mi bebé a escuchar el lenguaje con el método fonético, o simplemente hablándole? También podría preguntarse, “¿Qué tan bien le fue?” Si él aprendió a hablar su lenguaje bastante bien, señal de que el sistema que usó fue un buen sistema.

La idea de que aprender a entender el lenguaje oral a través del oído es una función cerebral (lo cual, por supuesto, es cierto) pero que aprender a leer el lenguaje a través del ojo es una materia escolar, es pura tontería. Ambas son funciones del cerebro.

Todos los niños pequeños sanos aprenden a escuchar y hablar su lengua nativa escuchándola desde que son bebés, y como resultado llegan a la escuela ya comprendiendo el lenguaje oral. Los niños pequeños a los que no se les muestra el lenguaje escrito cuando son bebés, no aprenden a “ver” el lenguaje hasta que van a la escuela y como resultado leen lentamente (o no leen para nada).

Los niños pequeños a los que se les enseña el lenguaje escrito llegan a la escuela leyendo, y leyendo bastante bien, por cierto. No aprendieron a leer fonéticamente, así como no aprendieron a escuchar fonéticamente, pero son fonetistas de primer nivel. Todos los niños son genios lingüísticos.

Si, es cierto, es posible que su niño se pierda la fonética si le enseña a leer cuando es pequeño – ¿Y no sería eso algo bueno?

Mito #5: El niño que aprende a leer muy pronto se va a aburrir en la escuela.  

El hecho: Si, no hay duda de que se va a aburrir en la escuela. Justo como casi cualquier otro niño en el primer grado.

¿Alguna vez, amable lector, ha vivido días tan largos como los que pasó en primer grado? Pregúntele a cualquier niño de seis años qué tan largo es el día escolar, comparado con el sábado o el domingo.   ¿Significa esto que no quiere aprender? Para nada. Los niños de cinco años pueden llevar conversaciones altamente sofisticadas. Se cuenta la historia de dos niños de kinder que durante el recreo discutían si el avión 707 que acababa de pasar volando podría o no ser supersónico, cuando sonó la campana. “Ya es hora de regresar a seguir ensartando esas malditas bolitas” le dijo uno al otro.

Cuando un avispado niño de siete años tiene que leer frases como “Susi amasa la masa” o “Mira el brillante carro nuevo”, ¿podemos culparlo por sentirse aburrido?  El no sólo puede ver el carro nuevo. El podría decirle el fabricante, el modelo, el año, el tipo de chasis y quizá incluso la potencia. Si hay cualquier otra cosa que quiera saber sobre ese coche solo pregúntele. A menos de que esté usted muy enterado de los coches, pregúntele – probablemente él sabe más que usted.

Los niños sin lugar a dudas se aburrirán en la escuela hasta que les demos material que sea digno de su interés. El asumir que el niño que más sabe es el que más se va a aburrir, es asumir también que el niño que menos sabe será el más interesado y por ende el menos aburrido.

Si la escuela es interesante, sólo aquellos que no sean capaces de entender se aburrirán.

¿Se acuerda usted de la escuela primaria? Si es así, probablemente usted recuerda precisamente lo que yo recuerdo.

Yo fui a la escuela esperando pasarla muy bien. Cuando llegué, una vieja bruja que me pareció como de cien años, y que sabía que yo no quería aprender y que me tendrían que forzar a hacerlo, me dijo: “Tú, chiquillo, siéntate aquí, miráme, cállate y piensa lo que yo estoy pensando.”

Para mi sorpresa, ella era capaz de hacerme sentar donde ella quería que me sentara, que mirara hacia donde ella quería que mirara, y que me callara. Afortunadamente, para mi cordura y aprendizaje, ella no era capaz de hacerme pensar lo que ella pensaba. Durante los siguientes mil o 50 años, mientras ella parloteaba sin parar, yo escuché casi nada de lo que ella decía. Mientras que ella y los otros que la seguían repetían y repetían, yo escalé el Everest mucho antes de que lo hiciera ese tipo de Nueva Zelanda, y exploré los oceános más profundo de que lo que Costeau  jamás había llegado. Me di cuenta de que la escuela era un montón de interminables años de aburrimiento, interrumpidos por segundo de terror profundo. Aquí estaría yo en el medio del desierto del Sahara, con mi fiel rifle y mi camello, mirando a la Esfinge. Mientras observaba a la Esfinge en estupefacción y agrado, lentamente me haría consciente de que alguien decía “Glenn”. No era la Esfinge la que hablaba, no era el camello y no era yo. Mi delicia en haber encontrado a la Esfinge se convirtió en terror puro. No era que yo no supiera la respuesta que me pedía la maestra. Es que no sabía la pregunta.

¿Te suena familiar?

Mark Twain decía que el nunca permitió que su escolarización interfiriera con su aprendizaje .Yo intenté que tampoco lo hiciera la mía. ¿No lo hizo usted?

¿Se aburrirá su niño en la escuela si aprende a leer antes de llegar a ella? Lo más probable es que lo hará, lea o no lea. La verdadera pregunta es, ¿Quién será más capaz de protegerse a sí mismo de los problemas presentados por el aburrimiento? ¿El niño más brillante o el más torpe?

– Glenn Doman

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Algunos de los libros de Glenn Doman

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Niños pequeños, grandes ideas

No sé  a quién se le ocurrió que como los niños son “chiquitos”, sus ideas –y su potencial- también lo son. Quizá porque su ropa  es pequeña, comen poquito y tienen unas manitas diminutas,  alguien dedujo que no pueden pensar ni hacer nada en grande.

Pero las que somos mamás pensamos diferente. ¿Cuántas veces no te has maravillado ante la inagotable curiosidad y las brillantes deducciones de tu pequeño?  De un día para otro y sin esfuerzo aparente aprende un sinfín de cosas nuevas, y siempre quiere más. A veces no sabemos cómo darle esto que pide, a veces no sabemos si sería conveniente hacerlo. ¿Y si lo “sobre-estimulamos”?  De pronto llegan a nuestra mente imágenes terribles de nuestro hijo colgado de una lámpara, con ojos desorbitados y la etiqueta “hiperactivo” bordada en letras rojas.  Pareciera que el consenso general de las instituciones y algunos profesionales de la educación fuera: “Sí, hay que estimular al niño, pero no demasiado, porque le hace daño, y no con cosas muy elevadas, porque no las comprende y de nada le sirven”

Me permito respetuosamente diferir de este postulado, en primer lugar, porque los niños pequeños pueden autorregularse. De la misma manera en que un bebé jamás tomará más leche en su biberón de la que su cuerpo le pide en un momento dado, el cerebro de un niño pequeño jamás tomará   -a menos de que exista una lesión orgánica o un trastorno sensorial- más información de la que le es posible recibir (y vaya que puede recibir mucha.) En segundo lugar, porque es justamente presentando información sofisticada a nuestros niños como hacemos crecer su inteligencia.  Howard Gardner, catedrático de la Universidad de Harvard, que se hizo famoso por la Teoría de las Inteligencias Múltiples, define inteligencia como “un potencial biopsicológico para procesar de ciertas maneras unas formas concretas de información” (2004, p.46)  Podemos ver que hay tres componentes en esta definición: por un lado, el potencial biopsicológico con el que todo ser humano nace, por el simple hecho de ser homo sapiens. El segundo elemento que aparece es la habilidad de procesar…. ¿procesar qué? Entra aquí el tercer elemento, “formas concretas de información

Hoy, cuando el mundo de las instituciones escolares voltea hacia el desarrollo de las competencias como el medio y el fin de la educación, me atrevo a sostener que no se puede ser competente-no en los términos que lo demanda nuestra sociedad- si no se es inteligente. Se puede ser inteligente de muchas maneras distintas, pero la base de cada una de las múltiples inteligencias es la información.

La información nos puede llegar por diferentes caminos. Defino información, para efectos de educación, como los estímulos o experiencias que podemos percibir del mundo, a través de nuestros sentidos.  Conforme el niño recibe, por eventos circunstanciales o por acciones intencionadas, estas  experiencias sensoriales, estos “bits” de información, su cerebro crece y se desarrolla, haciéndose progresivamente más competente para seguir recibiendo y procesando piezas de información cada vez más sofisticada.

Al cerebro no le importa si los estímulos que recibe del medio son los dibujos animados, los superhéroes de moda y  los comerciales de coca-cola, o las obras maestras de los grandes artistas del Renacimiento, la música de los mejores compositores clásicos o las innumerables maravillas del mundo natural, pero obviamente podrá beneficiarse más de unos que de otros.  Al cerebro no le importa, repito, pero ojalá que a nosotros como padres sí nos importe, y mucho.

Glenn Doman  (2001) dice que el cerebro crece con el uso, y que la función que le demos desde la infancia temprana, determinará en gran manera su estructura.  Pruebas científicas han demostrado que, efectivamente, ciertas partes en la corteza cerebral aumentan de tamaño físico conforme más se ejecutan las funciones de las que son responsables. (Ratey, 2002)  En pocas palabras, un ambiente enriquecido creará la estructura cerebral para responder e interactuar con dicho ambiente.

Cuando mostramos a nuestros niños las cosas maravillosas de la cultura, la naturaleza, la música y las artes, no sólo estamos haciendo crecer su cerebro, sino que estamos, además, proporcionándoles “ladrillos” para que ellos puedan construir conocimientos cada vez más completos y complejos,  conforme comparan los “bits” de información con experiencias propias y aprendizajes previos.  Doman desarrolló una metodología para presentar a los niños los estímulos cerebrales óptimos para lograr su potencial. El fin último de este programa, conocido coloquialmente como el “Método Filadelfia”, esto es, del Método desarrollado por Glenn Doman y adaptado al entorno escolar, es la creación de estructuras cerebrales adecuadas para facilitar y favorecer el aprendizaje para toda la vida. El hecho de que además nuestros niños aprendan sobre los grandes pintores y músicos de la historia, sobre las diversas culturas del mundo, sobre la variedad de las especies animales y vegetales y su clasificación, entre otras muchas cosas, si bien no es el fin último, es un agradable efecto secundario del programa.

Reconociendo grandes pintores a los tres años

Reconociendo grandes pintores a los tres años

Otra manera de desarrollar la inteligencia de nuestros niños es a través del lenguaje. Se ha comprobado que los niños cuyo léxico es más completo, aprenden a leer y comprenden mejor su lectura que aquellos con un vocabulario más reducido (Pappano, 2008) Este enriquecimiento del lenguaje debe presentarse desde el preescolar, incluso desde los primeros años de vida. Sin embargo, un porcentaje importante de padres y maestros tienden a “sobresimplificar” sus interacciones orales con los niños, nuevamente quizá porque predomina la idea de que como son “chiquitos”, entienden “poquito”.  Pero si bien es cierto que un niño no comprenderá el significado de la palabra “ataraxia”, la primera vez que la escuche, si se le expone a ella con frecuencia y en una diversidad de situaciones,  muy pronto pasará a formar parte de su repertorio léxico ocupando su lugar junto a otros conceptos como felicidad, pelota, galleta, tigre, tristeza o compartir. Por cierto, para los adultos que tampoco sabían el significado de la palabra ataraxia, ésta se refiere a la tranquilidad máxima del alma. Ahora utilízala unas 13 o 15 veces y la harás tuya (la palabra-concepto,  por supuesto. La ataraxia en sí nos costará un poco más de esfuerzo, sobre todo en esta época de crisis).

Aquí hay una serie de consejos para favorecer el desarrollo cerebral óptimo en nuestros hijos:

–        Así como eres cuidadosa para elegir los mejores alimentos para tu hijo, procurando no sólo que sean nutritivos sino además preparados con atractivo visual y gustativo, fíjate también en la calidad, cantidad y presentación de los estímulos intelectuales que recibe. Se trata de nutrir su cerebro. Pregúntate todos los días: ¿Cómo voy a alimentar hoy el cerebro de mi niño? Preséntale experiencias ricas y variadas, así como información organizada y pertinente.

–        Dale amplias oportunidades a tu hijo para el desarrollo neuromotor. La actividad física tiene repercusiones positivas no sólo en el cuerpo, sino también en el cerebro, específicamente en las áreas que se encargan de integrar (procesar)  la información recibida del medio. Además, se logra una mejor oxigenación, que favorece no sólo al cerebro sino al resto del organismo.

–        Habla, habla, habla. No dejes de hablar, todo el tiempo, con tu hijo, por muy pequeño que sea. Utiliza un vocabulario extenso y estimulante.  Si hablas otro idioma, úsalo también con tu hijo.  Lee con él todos los días, una gran variedad de textos: poemas, cuentos, pero también noticas del diario, instructivos y recetas de cocina. Y si eres intrépida y tienes un poco de tiempo, enséñale a leer desde pequeñito. No le hará daño, al contrario, le abrirá las puertas del conocimiento. Puedes usar el libro “Cómo enseñar a leer a tu bebé” de Glenn Doman , como manual de cabecera o como inspiración.

–        Cree en tu hijo.  Nunca permitas que nadie te haga dudar de su propia valía y capacidad.  Las expectativas que tengas sobre su potencial serán determinantes para su desarrollo.  Escúchalo, aún cuando todavía no sepa hablar, o cuando hable tanto que te maree.  Por que recuerda, los pequeños logros y las grandes hazañas, todos surgieron alguna vez de una idea, y las cabezas pequeñas tienen grandes ideas.

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Referencias:

Doman, G. (2001) Cómo Multiplicar la inteligencia de bebé. Madrid, EDAF.

Doman, G. (1997) Cómo enseñar a leer a su bebé.  México, Editorial Diana.

Gardner, H. (2004) Mentes flexibles. Barcelona, Ediciones Paidós.

Pappano, L. (2008) Small Kids, Big Words. Research-based strategies for building vocaburlay from preK to grade 3. Harvard Education Letter. (24,3) May-June.

Ratey, J(2002) A user’s guide to the brain. Perception, attention, and the four theaters of the brain.New York, Vintage Books.