Los libros del año que fue


Tengo la aparatosa costumbre de medirlo todo, de hacer inventarios, de intentar cuantificar las experiencias, de pesar el paso del tiempo en libros leídos y escritos, viajes realizados, eventos presentados, ciudades visitadas. Desde hace seis años comparto este ritual.

La que sigue en una selección caprichosa de los doce libros (o duplas o ternas de libros) que más me gustaron este año. Es completamente arbitraria y subjetiva. Conforme más leo, más difícil se vuelve decantarme por un número tan limitado de títulos. El orden de esta lista refleja la fecha en que terminé de leerlos y no manifiesta, de ninguna manera, una jerarquía de afectos. Menciono los libros en el idioma en que los leí, e incluyo también el enlace a la versión en español. 

  1. “Trust.”  Escrita originalmente en inglés y traducida al español por Javier Calvo como “Fortuna,” esta obra magistral del escritor argentino Hernán Díaz es en realidad cuatro novelas en una, o, quizá más certeramente, cuatro miradas, cuatro versiones de una misma historia. Cada una refuta a la anterior, y el lector queda ante el pasmo de decidir cuál de todas es la “real,” o cómo coexisten unas dentro de las otras, porque todas se necesitan. La trama gira alrededor de una pareja inmensamente adinerada en el Nueva York de los años 20. Este acertado experimento de ficciones desdobladas ganó el Premio Pulitzer en 2023.
  2. Hidden Potential” (Potencial Oculto) de Adam Grant, y “Mathematical Mindsets,” (Mentalidades Matemáticas) de Jo Boaler. Esta es una dupla poderosa para quienes nos dedicamos a la educación. Cada uno por su cuenta, Adam Grant y Jo Boaler nos hace replantearnos lo que el mundo nos había hecho creer sobre el talento. Grant nos lleva de la mano a través de historias y evidencia científica para convencernos de que el crecimiento no depende de la genialidad que poseemos, sino del carácter que vamos desarrollando en el camino. Boaler llega al fondo de la extendida aversión hacia las matemáticas y asevera que cualquier persona puede disfrutar de ellas si cambiamos nuestra mentalidad fija por una mentalidad de crecimiento. 
  3. El Síndrome de Ulises, de Santiago Gamboa,  “El vacío en el que flotas,” de Jorge Franco, y “Casas vacías”, de Brenda Navarro. Esta terna la integran dos autores colombianos y una mexicana con sendas novelas para quitar el aliento. En la primera, de Gamboa, un joven estudiante llega a París con el sueño de convertirse en escritor. Lo que sigue es un recuento vertiginoso de carencias y excesos, la caída libre hacia la miseria que comparten tantos inmigrantes. En la segunda, de Franco, un niño desaparece tras la explosión provocada por un ataque terrorista al que la madre sobrevive. La trama se trenza con otras dos historias: la de un joven escritor desubicado por la fama y el dolor de una niñez extraña, y la de un personaje enigmático y tierno que se viste de mujer y que cría a un niño como si fuera su hijo. En la última, de Navarro, también hay un niño perdido y dos madres: la que lo pierde, y la que lo roba para criarlo como propio, en un entramado que no sólo aborda la maternidad y sus ideas preconcebidas, sino que toca también la violencia doméstica, la desigualdad y la discapacidad. 
  4. Knife: Meditations after an attempted murder (Cuchillo: Meditaciones tras un intento de asesinato,) de Salman Rushdie. Aclamado como el mejor libro del año por el New York Times (entre otros,) este el recuento desnudo del atentado que sufrió el autor en un escenario, cuando estaba a punto de presentar una charla sobre, paradójicamente, los crímenes de odio contra los escritores. La prosa de Rushdie es impecable y majestuosa. Para delirar: la conversación imaginaria que tiene el autor con su atacante. 
  5. Solito, de Javier Zamora (escrita originalmente en inglés, versión en español aquí) Javier tenía nueve años cuando emprendió el viaje, “solito,” desde su natal El Salvador hasta Estados Unidos para reencontrarse con sus padres. Acompañado apenas por un grupo de extraños y un coyote, la brutal travesía nos sacude y nos acerca al calvario que viven, día a día, millones de migrantes. 
  6. Justo antes del Final, de Emiliano Monge, Fierce Attachments, de Vivan Gornick (Apegos feroces) yLa Figura del Mundo, de Juan Villoro. Tres obras maestras de libros autobiográficos con el padre (en el caso de Villoro) o la madre (Monge y Gornick) como figuras centrales. En “Justo antes del final,” Emiliano Monge hace una manejo magistral y poco común del lenguaje: el libro está escrito completamente en segunda persona y en tiempo futuro. Al tiempo que transita la vida de una mujer marcada por la invisibilidad y el miedo a la locura, transpiran chispazos de acontecimientos globlaes, como si una novela se hubiera conjugado con un almanaque. Por otro lado, Gornick narra la intersección entre su propia vida y la de su madre, en una danza de apego y de lucha por la independencia, que se torna a veces brutal y aveces jocosa, pero siempre honesta. Finalmente, Villoro presenta una vívida  colección de retratos en letras de quien fuera su padre, el filósofo y autor Luis Villoro, con sentidas anécdotas de la vida pública y privada,  haciéndonos navegar fácilmente entre el humor y la reflexión. 
  7. El traslado: Narrativas contra la idiotez y la barbarie, de Enrique Díaz Álvarez, y Cabeza de turco, de Günter Wallraff. Una de las cosas que más me gustan de leer, es que un libro me me lleva a otro, como si el autor me involucrara en una improvisada conferencia tripartita con sus interlocutores previos. Eso me pasó con esta dupla. Me bebí a sorbos El Traslado, un libro que presenta argumentos inteligentes e inspiradores contra la xenobia y el racismo, y que percibe la imaginación como “un acto de resistencia política.” A través de este libro supe de la existencia de “Cabeza de Turco,” que narra el experimento social que llevó a cabo su autor, quien, siendo alemán, usó pupilentes oscuros, una peluca, bigote postizo y otras artimañas para hacerse pasar por un inmigrante turco dispuesto a realizar los trabajos más denigrantes para sobrevivir. Nada mejor para abrir los ojos a la realidad del racismo que vivirlo en carne en propia (y reportar los detalles de la experiencia).
  8. La Revolución Amable, de Ricardo Viel. Este 2024, Portugal celebró el aniversario de la Revolución de los Claveles, a través de la cual el país pasó, sin sangre, de una dictadura a una democracia. Ricardo Viel presenta, en este libro, un excelente trabajo periodístico y de investigación entretejido con las muchas historias que me conmovieron profundamente: el soldado que se negó a disprar, el tanque de guerra que se detuvo ante un semáforo, la chica que comenzó a repartir los claveles que los jóvenes soldados, por impulso, colocaron en sus fusiles, y que se convirtieron en el símbolo de esta revolución amable. 
  9. Torcido Arado, de Itamar Vieira Junior. Dos niñas descubren un cuchillo dentro de una maleta que pertenece a su abuela. Jugando, las dos se hieren la boca, y una de ellas se cercena la lengua. A partir de ese momento, una hermana se convertirá en la voz de la otra, y con ambas transitaremos por la dureza de la esclavitud en el Brasil rural. 
  10. Umbilical, de Andrés Neuman, y Aullido, de Adolfo Córdova, con ilustraciones de Armando Fonseca. Este dúo de libros son poesía pura. En Umbilical, el autor nos presenta una serie de textos a manera de epistolario, escritos de un padre para su primer hijo, desde que lo sabe en el vientre de la madre y durante sus primeros meses de vida. Por otro lado, Aullido es, supuestamente, un libro para niños, pero la poesía de sus páginas trasciende edades pretendidas en sus destinatarios. 
  11. Recollections of my nonexistence (Recuerdos de mi inexistencia,) de Rebecca Solnit. Esta autobiografía tiene la fuerza arrolladora de la resistencia contra la violencia y la exclusión de género en una sociedad que “prefiere que las mujeres permanezcan en silencio.”  Uno de esos libros que, conforme lo fui leyendo, no dejaba de repetirme “tengo que regalárselo a mi hija…”
  12. Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago. Quizá la novela más icónica del Premio Nobel portugués, su lectura te engancha desde el primer momento. Es una historia distópica brutal, avallasadora, que te muerde, te mastica, te zarandea. Hace mucho tiempo que un libro no me quitaba el sueño de esta manera: madrugada temblorosa, José, por qué nos haces esto. La trama: un hombre queda súbitamente ciego mientras espera en su auto la luz verde del semáforo. De este hecho inaudito se van desprendiendo, uno tras otro, una serie de sucesos terroríficos. El final es potente como patada de caballo directo al pecho. 

Si tuviera que elegir uno solo como “Mi libro del año,” declararía un empate entre Ensayo sobre la Ceguera, de José Saramago, y Cuchillo, de Salman Rushdie. Pero en realidad, todos los libros que terminé de leer en estos doce meses son “mis” libros del año: me enseñaron, inquietaron e inspiraron. Cada libro que sí leí implicó una decisión de no leer muchos otros en su lugar. Y aunque nunca tendré la suficiente vida para leer todo lo que quisiera, me emociona pensar qué nuevas lecturas me esperan el 2025. 

Por los libros, por las letras, por la vida. Feliz año nuevo.

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