Cómo ampliar el Programa de Lectura Temprana Filadelfia

Con mucha frecuencia las educadoras que llevan nuestros libros de la Serie Pearson Filadelfia, me preguntan cómo podemos “reforzar” el programa de lectura temprana que llevan nuestros pequeños.  Ya son muy diligentes en la presentación de las palabras de lectura semanales, y no olvidan incluir las frases y los textos significativos como parte primordial del programa. Muchas de ellas presentan diferentes juegos para dar oportunidad a los niños de seguir utilizando las palabras que han visto.  Pero sentimos que podemos con más, o, quizá más importante, que nuestros niños pueden con más, y de hecho demandan más.

Hemos despertado en nuestros pequeños la curiosidad por la lectura y ahora nos enfrentamos al reto de saciar esa curiosidad, de manera tal que leer siga siendo un juego, un privilegio, una actividad increíblemente gozosa y divertida. ¿Existe una manera de lograr esto? Si. La respuesta es, simplemente “libros”.

Los niños aman los libros. A través de ellos, el lenguaje escrito cobra vida y les susurra al oído. Sea en la voz de mamá o en la de sus primeras maestras, los libros les hablan a los niños.

Por supuesto. Seguramente muchas de nosotras ya tenemos nuestras aulas rebosantes de diferentes libros que compartimos frecuentemente con nuestros pequeños. Así, exploramos cuentos y poemas, historias y canciones. ¡Y eso está muy bien! Pocas cosas hay tan placenteras para un niño como el escuchar una voz cálida que le lee un cuento.

Pero, ¿podemos hacer aún más?

La mayoría de los libros comerciales tienen hermosas ilustraciones… y textos muy pequeños. Los libros que sí tienen textos grandes, por lo menos lo suficiente para que un niño pudiera captar y reconocer las palabras, suelen ser libros para bebés – las ideas son muy simples para el sofisticado niño de 3 o 4 años.  La manera de presentar a nuestros niños libros que ellos quieran leer y eventualmente puedan leer, es elaborar esos libros para ellos, de acuerdo a su contexto e intereses.

En este video, te decimos cómo elaborar y presentar estos libros para tus niños. Como ejemplo, hemos incluido tres libros, uno para cada grado de preescolar. Los temas son relativos al programa de cultura global que llevan los pequeños en sus libros Pearson-Filadelfia, en la primera unidad.  Para primer grado, presentaremos un libro sobre México. Para el segundo, uno sobre el compositor J.S. Bach, y para tercero, un libro sobre el artista mexicano José Guadalupe Posada.

Los libros fueron elaborados como presentación de power point, y posteriormente se imprimieron a doble carta y se montaron sobre cartón caple. Antes de mostrar cada libro a los niños, les presentamos algunas palabras que podrían encontrar en ellos.

Podemos compartir estos archivos de ppt (libros) y word (plantillas de palabras)  con las maestras o mamás que estén usando nuestros libros Pearson Filadelfia, de manera completamente gratuita. Sólo necesitas publicar en las redes sociales una foto de tu(s) niño(s) con sus libros Pearson-Filadelfia y enviarnos tu correo.

En Facebook: Coloca tu foto en el muro de Método Filadelfia – Elisa Guerra y añade el hashtag “Quiero los  #LibrosFiladelfia”. Ahí mismo, o por inbox, envíanos tu correo electrónico. Nota: Si colocas tu foto en tu propia biografía, no podremos verla. Por favor compártela en nuestra página.

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Y si todavía no estás llevando a cabo un programa de Lectura Temprana con tus pequeños (hijos o alumnos) te recomendamos:

  1. Leer los libros “Aprender a leer a los 3”  y “Cómo enseñar a leer a su bebé“.
  2. Tomar el curso en línea “Aprender a leer a los 3“. Si eres mamá, considera el curso para padres “Cómo Multiplicar la Inteligencia de tu bebé”.
  3. Comenzar tu programa y seguir en contacto a través de este blog o de medios sociales: en Twitter @ElisaGuerraCruz, en Facebook: https://www.facebook.com/Elisa.Guerra.Cruz

Cómo enseñar a escribir con el Método Filadelfia

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Si bien la lectura y la escritura son dos procesos de aprendizaje íntimamente relacionados, conservan su individualidad. Berninger (2000) afirma que “leer y escribir son, hasta cierto punto, dos sistemas diversos. No estamos hablando de un solo proceso económico llamado lectoescritura, en donde pareciera que los pasos y los tiempos se integran en un solo camino. No, se trata de dos procesos que siguen una ruta en la misma dirección, con veredas a veces paralelas, a veces divergentes, a veces asincrónicas, a veces entrelazadas. Dos procesos, dos tiempos”.

Escribir tiene, por lo menos, dos funciones: la manual o caligráfica, esto es, la habilidad motriz para plasmar con algún instrumento –por ejemplo, lápiz, pluma o la computadora– las representaciones gráficas de las palabras e ideas que deseamos comunicar y, por el otro, la función comunicativa, la expresión de las ideas, la elección y organización de las palabras para ser entendido por el interlocutor. Sin embargo, según la manera como tradicionalmente se enseña a leer y a escribir en la escuela, tal pareciera que lo más importante es que los alumnos tengan “bonita letra”. El contenido de lo que escriban no importa, siempre y cuando los trazos sean firmes, ordenados y de buena “calidad”.

Esto no quiere decir que no sea deseable que los alumnos, o cualquier persona, tengan buena caligrafía, debemos motivarlos hacia la limpieza y claridad en sus producciones, pero sin que ello repercuta en la parte creativa de la escritura. El problema de la enseñanza tradicional, cargada de pre-ejercicios “para soltar la mano”, y más adelante de ejercicios para “aprender las letras”, es que hace tedioso y cansado un proceso que debería ser gozoso y ágil.

En los materiales que conforman el Método Filadelfia no incluimos el famoso “llenado de planas” que hacen repetir al niño una misma letra una y otra vez. En lugar de ello, ofrecemos muchas oportunidades para remarcar, calcar, copiar y trazar palabras completas, y más adelante, frases cortas y oraciones más complejas. De esta manera, el niño no está repitiendo un símbolo gráfico sin sentido, sino que desde el primer momento escribe palabras e ideas. Ya irá aprendiendo el trazo de cada una de las letras que, por supuesto, se repiten en diferentes palabras, pero de manera contextualizada y significativa.

IMG_7587Técnica para desarrollar la escritura temprana

  1. Programa de lectura: las palabras objetivo y de construcción, así como los textos de Yo leo, conformarán el grupo de palabras conocidas, que servirá como base para la enseñanza de la escritura.
  2. Armado de palabras conocidas: este paso consiste en utilizar letras recortables para armar las palabras que el niño ya conoce, sin necesidad de hacer un esfuerzo manual para su trazo. Es el primer paso de la escritura propiamente dicha, pues ya implica una labor intelectual para formar una palabra.Se le presenta a los alumnos las pequeñas partes que conforman la palabra por primera vez. El alumno debe tratar de armar la palabra conocida como si fuera un rompecabezas, basándose en el modelo escrito. Esta fase tiene en realidad dos momentos: cuando el niño puede armar la palabra en presencia del modelo y cuando puede armarla de manera independiente. Si bien pueden mencionarse al niño los nombres o sonidos de esas nuevas partes que está conociendo, por ejemplo las letras y sílabas, no se hace énfasis en ello.
  3. Remarcado y calcado de palabras conocidas: éstos son en realidad dos pasos en uno. Se presentan las actividades de remarcado con las palabras impresas en tinta más clara, para permitirle al niño apropiarse de la “autoría” de la palabra. Éste es el primer momento en que se aborda la parte manual de la escritura. El niño utiliza las palabras que conoce de su programa de lectura y las escribe completas, no realiza planas de la misma letra. Esta fase tiene varios momentos:a) El remarcado de palabras, que consiste en reescribir sobre éstas.b) El seguimiento de modelos de palabras utilizando la pauta.

    c) El calcado de palabras, para lo cual, de vez en cuando, podría utilizar papel adicional, con la suficiente transparencia para permitir al niño observar el modelo, pero lo suficientemente firme para permitir un trazo fluido.

  4.  Copiado de palabras conocidas: en este paso, el niño ya no remarca ni calca las palabras, sino que hace trazos independientes del modelo, pero aún en presencia del mismo.El modelo (palabra impresa) puede estar colocado junto a la palabra copiada, en un primer momento, y más tarde puede pegarse en el pizarrón o incluso reescribirse, para que los alumnos la copien desde sus asientos.
  5.  Escritura independiente de palabras conocidas: en este paso los alumnos pueden escribir palabras conocidas, sin necesidad de la presencia del modelo.En una subetapa previa, la maestra puede mostrar brevemente la palabra para que el niño la vea, luego la retira y el niño la escribe. Los alumnos de cuatro años pueden escribir palabras de manera independiente, aun si éstas son largas. De hecho, parece que las palabras largas resultan interesantes para ellos.A partir del nivel B (4 años), se aborda la escritura de algunos pares de palabras y construcciones cortas, mismas que se harán más frecuentes y elaboradas en el nivel C.

    Lo común es que, en cada grupo en cualquier momento haya algún alumno en la segunda fase (armado), otro en la tercera (remarcado/calcado), otro en la cuarta (copiado) o en la quinta (escritura independiente). O incluso que un mismo niño ya pueda escribir algunas palabras de manera independiente, y que necesite el modelo para escribir otras, o que haya palabras que aún no puede escribir sin calcar o remarcar. La práctica docente debe buscar crear oportunidades de aprendizaje constructivo a partir de las habilidades de cada niño.

IMG_2254El Abecedario

Cuando los niños comienzan a aprender palabras de lectura desde los tres o cuatro años, se pone en juego su capacidad de deducción e inferencia de las reglas del lenguaje escrito. De esta manera, un niño no necesitará ver tarjetas de todas de las palabras existentes en su idioma, sino que, por medio de la exposición repetida a cientos y cientos de palabras diferentes, será capaz de “intuir” o inferir palabras que nunca antes haya leído.

En segundo grado de preescolar, cuando inicia el proceso de adquisición la escritura, sugerimos presentar las letras a los alumnos, como componentes de las palabras, para iniciarlos en su trazo.

En tercer grado de preescolar, combinamos la lectura global con elementos de la instrucción fonética, privilegiando la presentación de la palabra completa. Al mismo tiempo, comenzamos la enseñanza del abecedario.

Todos los días se presenta la serie completa del abecedario en orden. Algunos días en minúsculas, otros días en mayúsculas. Adicionalmente, dedicamos otra sesión para presentar las letras en desorden. A diferencia de las sesiones de palabras, aquí sí nos interesa que los alumnos aprendan la secuencia de las letras en el abecedario (y por eso las presentamos en orden) pero también es importante que ellos reconozcan cada letra por sí sola y no porque están recitando una secuencia conocida.

Es preciso planear dos sesiones diarias para la presentación del abecedario, durante todo el ciclo escolar. Por supuesto, podemos hacer énfasis en las letras que estamos trabajando con las palabras de la semana y aprovechar el repaso de las ya presentadas. Incluso podemos hacer juegos en donde los alumnos, con sus palabras recortables o con las tarjetas de presentación del aula, busquen una letra en particular en algunas de sus palabras.

Se enseña a los alumnos tanto el sonido como el nombre de la letra; “se llama efe” y “suena ffff “, ya sea en la misma sesión o en diferentes. La técnica de enseñanza es la misma que utilizamos con los demás materiales: un segundo por tarjeta, transmitiendo entusiasmo y alegría con la voz al leerla.

La letra script y cursiva

El Método Filadelfia no contempla en esta etapa del proceso de adquisición de la escritura el uso de la letra cursiva, pero no deja de reconocer sus méritos y utilidad.

Prácticamente la totalidad de los textos escritos que encontramos en medios impresos y digitales utilizan la letra script. Y dado que nuestra propuesta relaciona el programa de lectura con la producción de las primeras palabras escritas, consideramos más congruente iniciar el proceso de escritura manual con el mismo tipo de letra con la que los alumnos han aprendido a leer.

La letra cursiva, si bien es cierto que favorece una escritura más ágil y correcta, en cuanto a la direccionalidad y fluidez del trazo, implica también, por lo menos al principio, un esfuerzo mayor por parte del niño y también exige una cantidad considerable de ejercicios para la soltura motriz. Desafortunadamente, el costo a pagar por la reiterada ejercitación ha sido alto: los alumnos relacionan el escribir con un proceso más bien mecánico y tedioso, y no con la posibilidad de expresarse de manera creativa y trascendente.

Es deseable que los estudiantes desarrollen la habilidad motriz que les permita escribir con buena letra, pero en esta propuesta se privilegia el aspecto de la escritura creativo antes que el manual.

Una vez que el niño se haya confirmado como un lector y se encuentre avanzado en el camino para convertirse en escritor –no escribiente- entonces se podría, si así lo deseamos, introducir el aprendizaje de la letra cursiva. En todo caso, no lo recomendamos antes de los cinco años. Pero el parámetro a considerar, más allá de la edad, será que los alumnos ya estén “enganchados” a tal grado con la escritura, que el realizar un esfuerzo adicional, no ocasione su desinterés.

Referencias:

Berninger, V. (2000) Development of language by hand and its connections with language by ear, mouth and eye. Topics in Language Disorders 20 (4), 65-84

Tomado de:

Guerra Cruz, E. (2014) Guía Didáctica A. Método Filadelfia. Primera Edición. México, D.F Pearson Educación.

 

¿Quieres Aprender Más?

CURSOS PRESENCIALES:

Bogotá, Colombia, 4 y 5 de Octubre, 2014

México, DF, 17 de Octubre de 2014 

Curso en línea “Aprender a Escribir a los 4: Método Doman en el Aula Preescolar”

Divertida serie de libros para primeros lectores… en inglés

Hace unos días tuve la fortuna de conocer una nueve serie de libros para pequeños lectores, -en inglés-  recientemente publicados en Amazon por mi muy querida amiga y colega, A.I. Haro.

Any -así la conocemos sus allegados- ha sido una de las mejores maestras que he conocido. Ya fuera como docente de inglés en preescolar y primaria, o como maestra de matemáticas en secundaria, fue siempre muy querida y valorada tanto por sus alumnos, como por las familias y por sus compañeras de trabajo.

Además, Any es coautora de nuestra serie de libros para la enseñanza del inglés como idioma extranjero con el método Filadelfia, Dragonfly. Durante más de cinco años hemos trabajado -en conjunto con otras tres grandes maestras y queridas amigas- en este proyecto para los más pequeños alumnos, desde maternal y hasta primer grado de primaria.

Así es que cuando Any nos anunció el nacimiento de su nueva serie de libros, ¡en realidad no podía esperar menos de ella!

La serie de compone, hasta el momento, de siete libros breves, que pueden ser considerados como pequeños relatos independientes o como capítulos de una historia mayor. La protagonista principal es Julia, una extrovertida niña de seis años.  El vocabulario es interesante, las narraciones fluidas y las tramas divertidas y estimulantes. Si bien las ilustraciones son modestas, permiten al texto llevar el peso de la historia.

Las palabras conviven con las imágenes en la misma página, pero sin perderse unas en las otras. De esta manera los pequeños pueden concentrarse más fácilmente en el estímulo lector presentado. Los niños podrían sin dificultad pasar ellos mismos las páginas de los libros en tabletas y dispositivos móviles, o compartirlos con mamá y el resto de la familia.

Mi relato favorito es el libro 3, “The lost dog” , en el que Julia, su vecina Molly y su primo Carlos, se unen para buscar a una mascota perdida. El libro 6, “The Wishing Star”, es tierno y optimista, en él Julia descubre no sólo el poder de los sueños sino la importancia de controlarse a sí misma. Pero lo mejor es leer la serie completa, para seguir a Julia en sus pequeñas aventuras cotidianas.

Si tienes niños pequeños y amas la lectura, estos libros son una buena opción para compartir con ellos. Son apropiados para niños que están aprendiendo a leer en inglés, ya sea como segunda lengua o como su lengua materna. Aquí te compartimos los enlaces a cada uno de los libros. ¡Estaremos muy pendientes de la aparición de nuevos relatos en la serie!

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¿Cómo aplicar el Método Filadelfia para la Lectura Temprana?

Aprendiendo con los libros Pearson Filadelfia

Aprender a leer y a escribir… ¡puede ser muy divertido! Nuestros niños de cuatro años iniciando este ciclo escolar con mucha energía

A petición de muchas madres y maestras que han adquirido nuestros Libros Pearson-Filadelfia, aquí les compartimos algunas pautas para su aplicación en el aula (que pueden fácilmente adaptarse para el hogar). El siguiente texto fue tomado del libro “Guía Didáctica del Método Filadelfia”, publicado por Pearson como parte del Kit de Maestras.

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Tradicionalmente, hacemos esperar a los niños seis largos años para que accedan por sí mismos a la lectura, porque pensamos que antes de esta edad no son lo suficientemente maduros o capaces para leer. Sin embargo, si un niño a los dos años de edad ha aprendido a entender y hablar su idioma materno (una hazaña enorme considerando las complejidades del lenguaje, las variaciones en los tonos de voz, la repetición accidental y desorganizada de los estímulos auditivos), ¿por qué no habría de ser capaz de aprender a leer? La razón por la cual la mayoría de los niños no aprenden a leer “espontáneamente” es por la falta de estímulos adecuados para hacerlo.

Los niños pueden entender y hablar la lengua materna gracias a su capacidad cerebral y a que reciben los estímulos auditivos con duración, intensidad y frecuencia adecuadas para desarrollar su habilidad. Estos estímulos se les presentan de manera significativa, contextualizada, no fragmentada. El niño interactúa con su ambiente por medio del lenguaje oral. Los adultos a su alrededor le hablan en palabras y frases completas que expresan ideas precisas ligadas con su experiencia. De igual modo, un niño de dos años que ha recibido un programa de estímulos visuales para la lectura, con las mismas características (no fragmentados, significativos, provistos de emoción y vinculados a las vivencias del niño) podrá aprender a leer. De esto trata esta metodología.

Con el Método Filadelfia es posible que el niño comprenda y se exprese con un vocabulario acorde con sus propias experiencias y que pueda reconocer numerosas palabras escritas. El vocabulario oral se irá ampliando conforme los estímulos de su entorno lo permitan. Lo mismo sucederá con el vocabulario lector.

Cualquiera que pretenda enseñar a leer a un niño de dos o tres años haciéndole repetir el alfabeto se dará cuenta de la inutilidad de sus esfuerzos. El niño necesita encontrar significado en toda experiencia lectora, sea o no temprana. El problema es que tradicionalmente hemos visto a la lectura como una actividad escolar o como un ejercicio intelectual, y no como lo que en realidad es: una función cerebral (Doman, 2007) y específicamente una habilidad del lenguaje, en este caso, visual.

Las palabras, y no las letras, son las unidades significativas del lenguaje. El niño no sabe –ni le interesa- qué es una “a”, porque no puede tocarla, olerla, probarla, jugar con ella o romperla. Sin embargo, sabe muy bien lo que es una mamá o una manzana. Las palabras escritas son representaciones gráficas de nuestras ideas.

Los buenos lectores, los que leen por placer y tienen buena comprensión de lo que leen, son lectores globales, esto es, no “descifran” las palabras ni las desintegran en letras que a su vez pueden convertir en sonidos para recomponer en una versión auditiva. Éste es un proceso sumamente lento y tedioso; desafortunadamente un gran número de lectores se ha quedado atrapado en el proceso de decodificación y no ha logrado dar el salto hacia la lectura global, que es más rápida, mejora la comprensión y es más eficiente.

El problema con el método global para el aprendizaje de la lectura es que requiere atención más individualizada. Por otro lado, el método fonético para la adquisición de la lectura, prácticamente garantiza que el niño aprenderá a leer, aun cuando el resultado es una lectura mecánica y lenta. Éste es el método utilizado en la mayoría de las escuelas, pero a largo plazo, resulta ineficiente dada la gran cantidad de personas que leen sin comprensión.

El Método Filadelfia presenta a los niños una gran cantidad de palabras para que ellos, bajo el enfoque constructivista, deduzcan las leyes que las rigen. El niño que dice que no se ha “ponido” el suéter, pudiera parecer gracioso al adulto que lo escucha; sin embargo, él acaba de demostrar que ha realizado una deducción brillante, ya que, sin que nadie se lo haya enseñado, y solamente mediante la escucha repetida de su idioma, aplicó una regla de conjugación a un verbo, en este caso, inadecuadamente porque el verbo es irregular, pero el pensamiento del niño y su aplicación práctica son correctos. Poco a poco aprenderá también las excepciones del idioma y logrará expresarse con propiedad en todas sus construcciones gramaticales.

La propuesta del Método Filadelfia para la adquisición de la lectura es global en el primer nivel (A), y paulatinamente incorpora elementos de la fonética en el segundo y tercer niveles (B y C), ya que existen niños con un estilo de aprendizaje más auditivo, que pueden beneficiarse con ella, y por otro lado, porque la habilidad para adquirir la lectura por medio de métodos globales disminuye conforme la edad se incrementa.

¿Cómo aplicar el programa de lectura?

El programa de lectura temprana comienza desde que los niños llegan al nivel preescolar, a los tres años. Pero en lugar de presentarles el abecedario como base para la enseñanza, se trabaja con palabras completas, organizadas en categorías semánticas -no fonéticas- esto es, relacionadas entre sí por su significado y campo semántico, no por su sonido. El abecedario, por supuesto, vendrá, pero más tarde, cuando trabajamos la escritura.

Categoría semántica (SI)

mesa, silla, cama, sillón, librero

Categoría fonética  (NO)

pato, gato, Paco, palo, paso

Cada semana se les presenta a los alumnos dos categorías de palabras y, a partir de la semana 11, una categoría de frases. Cada categoría incluye cinco palabras que se les habrá de mostrar en tres diferentes ocasiones durante la mañana, de manera muy breve, alegre y entusiasta.

Técnica para trabajar los materiales de lectura

1. Mostrar cada palabra objetivo: recomendamos sentar a los alumnos, ya sea en medio círculo en el suelo, o en sus lugares, pero dispuestos de manera que todos puedan ver fácilmente la presentación de las tarjetas con las palabras de la semana; es preciso mencionar la relación que tienen entre sí de acuerdo con su significado. Por ejemplo la maestra le dice a los alumnos:

“Vamos a ver algunas palabras que son nombres de animales. ¿Listos? caballo, vaca, gallina, pato, oveja.”

Cada palabra se presenta durante sólo un segundo, con un movimiento suave y rápido para que pueda ser percibido visualmente por todo el grupo. El tono alegre y colorido en la voz de la maestra es de suma importancia. En sólo cinco segundos se completa la primera sesión de enseñanza.

2. Repetir tres veces la presentación de las palabras objetivo: Habrá que repetir esta mecánica dos veces más en el transcurso de la mañana, durante la semana completa.

Desde luego, habrá alumnos que no presten atención en algunas sesiones, pero la maestra no deberá distraer su atención en esto, sino centrarse en hacer sus sesiones de lectura dinámicas y entusiastas: ésa es la mejor manera de conservar el interés de los alumnos.

Después de algunas semanas de trabajo, habrá que incluir, además de las palabras semanales (que son las palabras objetivo), pares de palabras y frases que sigan reforzando las palabras que ya se han visto. Estas tarjetas con pares se presentarán de la misma manera que las de palabras simples: tres veces en la mañana, durante una semana.

3. Variar el orden de presentación de las palabras objetivo: al término de cada sesión, es preciso revolver las tarjetas para que no estén en el mismo orden en la siguiente presentación. De otra manera, los alumnos aprenderían la secuencia y no el contenido de los estímulos lectores.

4. Presentar el texto de la semana: en el libro Yo leo para el aula, encontrará 38 lecturas, una para cada semana del ciclo escolar, los cuales incluyen las palabras objetivo. Habrá que presentar la lectura del texto correspondiente por lo menos una vez al día. Adicionalmente y con el fin de reforzar el aprendizaje, las palabras que se presentan cada semana, se trabajan también en el libro de actividades Yo escribo.

Además de las palabras objetivo y las frases, la maestra puede decidir ampliar su programa de lectura para incluir un grupo adicional de palabras semanales. Esto será de gran ayuda para ofrecer a los alumnos una cantidad mayor de estímulos visuales lectores. El objetivo de este programa no es que los niños memoricen mecánicamente todas las palabras presentadas en un esfuerzo consciente y dedicado, sino alimentar su cerebro con un vocabulario lector cada vez más amplio, que les permita acceder a palabras nuevas por inferencia.

Las palabras del segundo grupo, a las que hemos llamado palabras de construcción, son exactamente iguales que las palabras objetivo, en su presentación y dosificación. La diferencia estriba en que éstas únicamente se visualizan, no contamos con lecturas ni actividades adicionales para éstas y el maestro elaborará, si así lo desea, las tarjetas con estas palabras. Tienen la función de incrementar el vocabulario lector y de proveer de mayores oportunidades para que los alumnos reconozcan los patrones del lenguaje escrito.

Aunque hemos dicho que las tarjetas con palabras se presentan durante una semana y después se trabaja con las de la siguiente semana, no se trata de que nos olvidemos de ellas para siempre. Es importante seguirlas usando como parte del repertorio lector. También conviene pegarlas en las paredes del aula y en la primera oportunidad mencionarlas. Por ejemplo, se pueden formar tarjetas con los nombres de los alumnos, pegarlas en la pared y cuando se le pida algo a un niño, presentar la palabra con su nombre mientras se le llama.

También es recomendable hacer juegos y actividades donde se involucren estas palabras, no con afán de comprobación, sino para mantenerlas en uso y para afianzar su aprendizaje. Por ejemplo, se pueden formar pares de palabras, donde la maestra y los alumnos se sienten en el suelo y simplemente colocar dos palabras juntas y ella las leerá en voz alta. Pueden crearse pares de palabras que resulten graciosos, por ejemplo, “mamá azul”. El humor es un elemento importante para el aprendizaje.

Otro juego consiste en que un niño tome una palabra, la maestra se la lee al grupo y el niño “actúe” para representarla. Por lo menos una vez al día, los alumnos deben revisar en grupo la lectura de la semana que está en Yo leo y en Yo escribo, y con las palabras recortables de este libro pueden “jugar al detective” relacionando las palabras destacadas con rojo en Yo leo, con sus recortables.

Tomado de:

Guerra Cruz, E. (2014) Guía Didáctica A. Método Filadelfia. Primera Edición. México, D.F Pearson Educación.

 

Referencias:

Doman, G. (2007) Cómo enseñar a leer a su bebé. Madrid, EDAF.

OTROS RECURSOS:

Libro “Aprender a leer a los 3”, de Elisa Guerra

Curso “Aprender a leer a los 3: Método Doman en Preescolar”

Curso “Aprender a Escribir a los 4: Método Doman en Preescolar”

Cursos en línea

Convocatoria: Libros Pearson – Filadelfia

Saturnino Herrán - PearsonPEARSON, la casa editora en educación más importante del mundo publicará en este año 2014 la serie de libros de texto para el aprendizaje de la lectura, la escritura y cultura general para preescolares, inspirada en el Método Doman (Filadelfia).

En el ciclo escolar 2014-2015 el proyecto funcionará en su fase piloto. Las escuelas que fueron seleccionadas para el pilotaje confirmarán, en las próximas semanas, su participación en el proyecto. Se ha contemplado la producción de un número limitado de ejemplares adicionales para abastecer la enorme demanda que han tenido los libros entre padres y educadores de más de doce países en Latinoamérica y España.

Adicionalmente, las escuelas piloto que no confirmen su participación en las fechas establecidas, liberarán ejemplares para ser distribuidos entre otras escuelas o particulares interesados.

Es posible adquirir los libros de la serie registrándose en este espacio. La demanda se cubrirá en razón a temporalidad de la solicitud. Se atenderá a todas las escuelas o particulares en la medida de lo posible, hasta agotar el número de ejemplares previsto para este ciclo.

Las escuelas o particulares que hagan pedidos de más de 25 ejemplares y que estén en los siguientes países: México, Colombia, Perú y Ecuador, podrán participar en la segunda fase del proyecto piloto.

JS Bach -Pearson¿Quiénes pueden adquirir estos libros?

La convocatoria está abierta para todos:  escuelas, educadores y padres, que deseen obtener a partir de un solo kit de cualquier grado. Nota: Las escuelas que fueron seleccionadas para el programa piloto harán sus pedidos también en esta página, y continuarán además siendo atendidas directamente por la editorial para el seguimiento de la propuesta.

Componentes de la Propuesta

Kit para el alumno: Niveles A (3-4 años) B (4-5 años) y C (5-6 años) *

– Escritura temprana (Libro de actividades). Consistente con la propuesta Doman de escritura temprana, adaptada para el aula preescolar.

– Cultura General (Libro de actividades) Congruente con el Programa de Educación Preescolar 2011, este libro incluye actividades para el desarrollo temprano de la inteligencia. La propuesta gira alrededor de temas de cultura general, presentando un país, un compositor y un pintor cada mes, para cada grado.

– Enlace a materiales digitales: palabras de lectura, música, arte y conocimientos enciclopédicos para el alumno. Unicamente para escuelas con pedidos de 25 kits o más.

   * Si bien la propuesta contempla los tres grados de preescolar, también es posible utilizarla para 2o y 3o de preescolar y 1o de primaria. 

A partir de 15 ejemplares solicitados, se tendrá acceso al Kit para la maestra.

Kit para la maestra:

– Kit de lectura del aula: Material para la presentación del programa de lectura temprana en la escuela

– Libro gigante del aula: Incluye los textos significativos semanales de acuerdo con el currículo lector para cada grado.

– Materiales digitales: Láminas de conocimientos enciclopédicos que pueden mostrarse por medios digitales o imprimirse para su presentación física en el aula. Unicamente para escuelas con pedidos de 25 kits o más.

– Libro del maestro: incluye la presentación del método Filadelfia,  justificación pedagógica para cada área del programa, dosificación semanal de todos los componentes, explicación detallada sobre cómo presentar los materiales, sugerencias didácticas para cada semana empatadas con los campos formativos y aprendizajes esperados correspondientes en el PEP 2011,  enlaces a sitios de internet relacionados y un extenso apartado sobre evaluación (oportunidades para resolver problemas, documentación del aprendizaje, diario de trabajo y rúbricas para la evaluación del programa Filadelfia y autoevaluación docente).

Costo por alumno: 450 pesos mexicanos, (aproximadamente 35 USD) o su equivalente en moneda extranjera. El material para la maestra se incluirá sin costo adicional para pedidos de 15 kits/alumno por grado. El envío será gratuito para pedidos dentro de México a partir de 30 kits. Para pedidos internacionales, el costo de envío se cotizará de manera individual.

Apartado de ejemplares

Para garantizar sus ejemplares, es necesario hacer un depósito del 10% del valor del pedido al momento del registro, el cual debe realizarse a más tardar el 20 de Junio, 2014. Los libros estarán disponibles para su distribución en las primeras semanas de Agosto, 2014.

Para realizar el apartado de ejemplares DENTRO DE MÉXICO, clic aquí.

Para realizar el apartado de ejemplares PARA ENVÍO INTERNACIONAL, clic aquí.

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Gracias por su interés en nuestro proyecto de aprendizaje temprano. Nos emociona compartir este espacio educativo con profesionales que creen en el enorme potencial de los niños pequeños y que buscan orientar su práctica docente para lograr el desarrollo máximo de ese potencial.

E-mail de contacto: libros@elisaguerra.org

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