Mi 2020 en Libros


En diciembre del año pasado, publiqué un recuento de los libros que leí y los lugares que visité en 2019.  Tenía grandes expectativas para el 2020: el año pintaba muy bien. En marzo, recorrí las calles empedradas de Antigua, Guatemala, después de presentar una conferencia sobre mi libro La Enseñanza en la Cuarta Revolución Industrial. Yo no lo sabía, pero esa charla sería la última presencial en el año. 

Volví a México el 11 de marzo.  Aún no sabíamos el tamaño del problema, pero apenas unos días más tarde los cierres masivos alcanzaron a nuestro país y al resto del mundo. Uno tras otro, se cancelaron los viajes y compromisos laborales que tenía en puerta.

Como todos, tuve que adaptarme. Junto con nuestro equipo docente, reimaginar y reinventar la escuela, trasladar mi clase (y podcast ) desde el aula, a las pantallas de zoom, dejar ir proyectos, crear otros nuevos, tronarse los dedos ante la incertidumbre.

Siempre he combatido la ansiedad con actividad: el nerviosismo me produce algo parecido a la hiperquinesia. Cerré el año habiendo presentado 43 conferencias, cifra muy similar a las 50 de 2019, pero sólo cinco de manera presencial. Comencé una segunda maestría. Escribí una colección de pequeños libros infantiles, todos ilustrados por mi hija, Ana RoGu, y autopublicados en Amazon (entre ellos, “Esperanza, ¿Dónde estás?” un libro gratuito para fomentar el desarrollo socioemocional durante la pandemia) También escribí un primer intento de novela, en un encierro de tres semanas, en el verano, cuando el menor de mis hijos dió positivo para COVID. (Todavía no sé si algún día me atreveré a publicarla.) Escribí mucho, leí más.

Los libros siempre han sido buenos amigos, y en 2020 fueron especialmente importantes. A todos los lugares que no pude ir, fuí leyendo. Todas las cosas que no pude hacer, las suplieron los libros. Terminé 28, y leí además unas 6,000 páginas entre artículos de investigación, reportes y otros textos requeridos para mis estudios de posgrado. 

Estos son los nueve libros que más me impactaron en 2020, en el orden en que los fui completando.

1.     Enlightenment Now, de Steven Pinker.

Desde que tuve la oportunidad de escuchar a Pinker, (profesor de psicología en Harvard) en 2019, me intrigó una de sus frases: “El problema”, aseguraba, “no es la inequidad. El problema es la pobreza”.  Enlightenment Now es el más reciente libro del Profesor Pinker, y uno de los favoritos de Bill Gates. En Amazon se describe el libro así: “Si crees que el mundo está llegando a su fin, piénsalo de nuevo: las personas están viviendo vidas más largas, más saludables, más libres y más felices, y aunque nuestros problemas son formidables, las soluciones se encuentran en el ideal de la Ilustración de usar la razón y la ciencia”. Este es un libro largo (576 páginas), muy bien escrito, muy ameno, y, por qué no decirlo, esperanzador. Ideal para leer en tiempos de pandemia, aunque nunca fue ese su objetivo (fue publicado en 2018).

2.  Entre los rotos, de Alaíde Ventura. 

Leí una reseña de esta novela, ganadora del Premio Mauricio Achar 2019, en la revista de Aeroméxico, en mi vuelo de regreso de Guatemala. En la escala en Ciudad de México, antes de abordar mi segundo y último vuelo a casa, compré el libro en la librería Gandhi de la terminal 2. No quiero decir mucho para no arruinarles la experiencia, pero me gustó su narrativa innovadora y la profundidad de sus líneas. Te lees el libro en unas tres horas, en parte porque es breve, y en parte porque te atrapa.

3. Educación imaginativa: Una aproximación a Kieran Egan, de Adriana Grimaldo, Gillian Judson, Pablo Boullosa y Soledad Acuña.

No puedo creer que, siendo la educación la médula de mi labor profesional, jamás había leído o escuchado sobre Kieran Egan. Por azares de la pandemia, en 2020 conocí (virtualmente) a Adriana Grimaldo, y la curiosidad me llevó a leer este libro de su coautoría. Fue una suceso fortuito que me ayudó a aprender sobre la educación imaginativa y las muchas coincidencias con mis propias ideas sobre la educación. De ahí, siguieron varios proyectos con Adriana (un par de conferencias, un curso entero) y algunas sorpresas que estamos preparando para 2021. 

4. El Corazón es un resorte, de Pablo Boullosa.

Una verdadera joya, lectura indispensable para todo educador y padre. Es un libro profundo, bien escrito, que te enseña y te hace reír, como los mejores maestros.  Escondida entre sus páginas, humilde y recatada, encontré una frase elocuente y poderosa, que desde entonces he citado en muchas de mis conferencias: “Para inventar, hay que tener inventario”. Para mí, esta es la mejor explicación de la relación entre conocimiento y creatividad. 

De Pablo Boullosa leí también en este año “Educación imaginativa“ (ver arriba) y “Dilemas Clásicos”. Me hice fan. 

5. Sapiens: A brief History of Humankind, de Yuval Noah Harari.

La historia nunca fue tan divertida. Este libro te ayudará a comprender mejor de dónde venimos y por qué somos como somos. Intelectualmente estimulante, provocativo y ameno. “Hace cien mil años, al menos seis especies diferentes de humanos habitaban la Tierra. Sin embargo, hoy solo hay uno: el homo sapiens. ¿Que le pasó a los otros? ¿Y que nos podría pasar a nosotros?”

6. Diario de lo Deshabitado, de Patricia Ortiz.

Este año releí, una y otra vez, los poemas de mi querida amiga Paty Ortiz. Este es un libro doloroso, crudo, la historia de un proceso que te sana y te desgarra al mismo tiempo. Cualquiera que alguna vez haya sufrido un desengaño amoroso tiene que leer este libro. Y como tener el corazón roto ya es suficiente, puedes conservar el bolsillo intacto y descargar este libro de manera gratuita aquí.

7. Un sol más vivo, de Octavio Paz.

No me resisto a la poesía de Octavio Paz, y esta antología tiene un poco de todo en porciones moderadas: un auténtico menú de degustación. “Nos volvemos inmensos, sólo por conocernos con los ojos cerrados”. Grande, Octavio.

8. Between the world and me, de Ta-Nehisi Coates.

Cuidado: este libro abre la mente y rompe el corazón. Precisamente en un año como 2020, cuando las tensiones raciales en Estados Unidos y otros lugares del mundo alcanzaron niveles desgarradores, este libro te confronta, te apremia, te susurra y te grita. Te hace abrir los ojos, de una manera en que jamás podrás cerrarlos de nuevo. (Fue una de las lecturas requeridas en mi maestría, por cierto).

9. Yo misma, de Ángeles Mastretta.  

Pedacitos de sabiduría, de prosa poética, de amores y desamores.  Este es un libro para leerse despacito, para saborearse por bocados, como el chocolate que se guarda en un cajón y se consume a escondidas. Lo comencé en enero, cuando el año todavía no adquiría su sabor a pandemia. Lo terminé en diciembre, precisamente hoy, el último día del año, como si tuviera fecha de caducidad. “Niña, yo te deseo la locura…”

Y yo te deseo un 2021 lleno de libros.

  • Todos los libros que leí en 2020, y los que estoy leyendo, están en mi perfil en Goodreads.
  • ¿Qué libros leíste en este año, que puedas recomendarnos para leer en 2021?

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